ONGs pidieron en la ONU que los países se ocupen de los afectados por las armas

Un mundo que apueste más al desarrollo que a las armas y con gobiernos que se acuerden de las personas que quedan afectadas por ataques a balazos fue el reclamado este miércoles en la sede de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York por representantes de organizaciones no gubernamentales (ONGs) de todo el mundo, a representantes de los países allí representados.

Así lo hicieron desde el escenario que planteó la Bienal de Estados sobre el Tráfico Ilícito de Armas de Fuego que se desarrolla en ese lugar desde el lunes y hasta el próximo viernes. Frente a los delegados y delegadas de las naciones que son parte, hablaron la titular de la Red Mundial de Desarme (IANSA, International Action Network on Small Arms según sus siglas en inglés), Rebecca Peters, pero también tuvieron oportunidad de expresarse miembros de su organización en los cinco continentes, tales como Alex Gálvez de Guatemala, Widad Akrawi de Irak, Koukou Aklavon de Togo, Ilona Szabo de Brasil, Martha Quintero de Colombia, Michele Pepe de Costa de Marfil, Jasmin Galace de Filipinas y Guy Lamb.

La titular de la red, Rebecca Peters puso de relieve el trabajo de los estados que han aceptado las investigaciones y los esfuerzos en materia de violencia armada que realizan las ONGs en todo el mundo.

Repasó las acciones que se están encaminando hacia un mayor control del tráfico ilegal de armas, pero también valoró los programas que buscan recoger las armas en poder de la población para luego ser destruidas.

Las armas según sus víctimas

El primero en hablar fue una víctima directa de las armas de fuego. El guatemalteco Alexander “Alex” Gálvez  (foto)le contó al mundo su caso. Tenía 14 años cuando, en ocasión en que intentaba comprar un refresco, fue apuntado en la cabeza con un arma. Él movió la mano del atacante y por eso hoy, aunque movilizado gracias a una silla de ruedas, vive para dar testimonio de aquello.

Gálvez explicó que unas “tres mil personas cada día sufren heridas permanentes a causa de las armas de fuego”. Tras contar que el dolor lo aquejó a lo largo de tres años y que le dejaron secuelas permanentes, el joven guatemalteco indicó que “en nuestros países subdesarrollados es difícil contener asistencia, mucho menos rehabilitación y ni hablar de asistencia psicológica. Pensé en volver a casa y morir”, expresó en su discurso.

Sin embargo, se encaminó en la lucha por un control de las armas y por que el Estado se haga cargo de las víctimas de las armas que siguen sin control. “Como sobreviviente –dijo Gálvez- siento que hablar en la ONU es una oportunidad para señalar la necesidad de que se incluya en su programa de acción la asistencia a las víctimas de armas de fuego. Es necesario que hable del apoyo a las personas que participan en conflictos armados como los que se dan en las ciudades”.

La violencia y el subdesarrollo

A su turno, Ilona Szabo, miembro de una organización brasileña integrante de IANSA, sostuvo que “aunque la violencia armada puede ser difícil de definir, es fácil de reconocer”. Informó que “cada año mueren más de 450 mil personas, una por minuto, a causa de las armas de fuego”. Señaló además que “en su mayoría se trata hombres y jóvenes los que matan y mueren”, mientras que las mujeres “son las mas afectadas” al heredar la tristeza de su muerte.

Szabo manifestó en la asamblea realizada en la ONU que “las causas de la violencia armada son las mismas que las del subdesarrollo: su relación es, por lo tanto, una calle de dos vías, ya que el subdesarrollo apuntala la violencia armada y ésta, a su vez, genera mayor subdesarrollo”.

Mientras que desde Sudáfrica Guy Lamb enumeró los esfuerzos conjuntos realizados por la sociedad civil junto a gobiernos en todo el mundo para ponerle control y freno al tráfico ilícito de armas, Jasmin Galace, de Filipinas destacó acciones puntuales realizadas por países africanos, latinoamericanos y el apoyo del PNUD a la antigua Yugoeslavia para ordenar la situación de las armas de esa región.

La dirigente social filipina animó a los representantes de los países a hacer cumplir los postulados del Programa de Acción sobre Armas de Fuego de la ONU y las leyes. “Un viaje –dijo, citando a un filósofo- comienza siempre con un pequeño paso. Demos ese paso esta semana”, concluyó.

En tanto, la irakí Widad Akrawi (foto), advirtió en la sede de las Naciones Unidas que  “un elemento indispensable para alcanzar la paz es controlar las armas pequeñas, es decir, implementar el Programa de Acción” creado por los países para tal fin. Dijo que “controlar el trafico ilícito es una cuestión de vida o muerte que no se puede evadir”. Propuso, además, “superar la cultura de la guerra por una cultura de la paz, ya que la violencia armada y la paz no pueden convivir”. Hablándole a los delegados de los estados miembros, los alentó: “No se rindan. Todos somos participes de la concreción de nuestros propios sueños”.

Michel Pepe, de Costa de Marfil, contó las experiencias del oeste de África en recolección de armas que estaban en poder de la población y que, según los análisis, ha redundado en mejores condiciones de vida. Destacó que casi una docena de países incluyeron a representantes de ONGs en sus delegaciones oficiales para esta Asamblea.

Mujeres bajo el efecto de las balas

Martha Quintero, de Colombia, llevó al plenario el dolor de las mujeres colombianas, en nombre de la Red de Mujeres de IANSA. Habló de la facilitación de las armas para cometer abusos contra las mujeres, desde su violación “ante la mirada de sus comunidades”, hasta “el silenciamiento de sus lágrimas”. Dijo que si bien el conflicto armado de su país ha facilitado la circulación de las armas, también lo hace en forma permanente la persistencia de “una cultura machista” en la población. Y señaló que “en la mayor parte de los casos de mujeres golpeadas lo hacen amenazadas con armas de fuego, en todo el mundo”.

El Mundial de Fútbol

Citando palabras del delantero argentino Carlos Tévez que juega en el Manchester City, Kokou Aklavón, de Togo, dijo que “¿las armas de fuego no tienen lugar ni en el deporte ni en la sociedad, y si es posible tener una Copa del Mundo sin armas, ¿por qué no ir mas allá?”.

Hizo así alusión a la campaña mundial “No dispares” lanzada por la red IANSA en ocasión del Mundial de Sudáfrica y que busca sensibilizar en torno a una sociedad más comprometida con el deporte que con la violencia. Numerosas estrellas del fútbol de todo el mundo se han sumado a la campaña y, tal como explicó Aklavón, “así como no se puede entrar con armas a un estadio de fútbol, debe impedírsele también en centros comerciales, parques y muchos otros lugares”.

Recordó a los jugadores de fútbol de la selección de su equipo que fueron atacados a tiros durante un ataque armado en Angola. “Los asesinatos no se produjeron en un estadio, pero representa la importancia que el fútbol tiene para quienes quieren usarlo con fines políticos. IANSA –agregó- pide a los futbolistas que muestren su apoyo a este mundial pacífico. Y declaró iniciada la campaña por menos armas en el mundo para la Copa Mundial Brasil 2014 que, según alentó, “comienza ahora mismo”.

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18 de Abril de 2014|18:21
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