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A 39 años de la inolvidable victoria de Nicolino Locche en Japón

El 12 de diciembre de 1968, el mendocino Nicolino Locche, el Intocable, vencía al japonés Paul Takeshi Fuji y se consagraba campeón mundial de los welter juniors. A los 66 años el cigarrillo, su amigo de toda la vida, se lo llevó. Mirá videos con imágenes de aquella pelea y otra ante "Kid Pambele".

Fue el 12 de diciembre de 1968. Fue en Japón. Hasta ese país viajó para volverse con la gloria. Aquella madrugada, Nicolino Locche, el mendocino de Tunuyán, vencía al japonés Paul Fuji con una clase de boxeo y se consagraba campeón mundial de los welter juniors.

Ya pasaron 39 años y la imagen del Intocable con los brazos en alto parece inmortalizada, intacta. Luego de un amplio repertorio de amagues, fintas una izquierda disfrazada de látigo, el cuerpo del japonés caía al suelo y la Argentina se colmaba de júbilo y goce por el cinturón que obtenía el hijo pródigo de Mendoza.

El ring se asemejó a las arenas donde un toro embravecido era humillado por el matador. Y en ese ámbito prevaleció la inteligencia de Nico para pegar y no dejarse castigar, para transformar un deporte eminentemente violento en un espectáculo sostenido en el engaño y la picardía.

Fuji no salió al décimo round y el sueño se cumplió. Había nuevo monarca de los welter y era argentino. De la mano de su amigo y entrenador, Francisco Paco Bermúdez y del siempre presente Tito Lectoure. El país se estremeció por la hazaña de Locche. Y Mendoza deliró y se emocionó con la actuación del artista del ring.

«Fue la exhibición del más grande boxeador extranjero que jamás hayamos visto en un ring japonés. Un verdadero sensei», dijo un comentarista nipón sobre aquella proeza.

Después se sucedieron las defensas en Buenas Aires y la reconfirmación de la leyenda. Locche ya era el Intocable en todo el planeta y los argentinos se rendían ante sus guiños, saludos y sonrisas.

Cinco noches hubo en el Luna Park para defender su título y siempre el mismo resultado: vencedor por decisión de los jurados, su cara casi intacta y los rivales con ganas de pegarle a algo.

Ya son clásicas sus poses agazapado o girando la cintura contra las cuerdas para sentir el aire silbando junto a su rostro.

En marzo de 1972 perdió su título, también por puntos, en Panamá frente a Alfonso Fraser. No pudo recuperarlo un año después ante el venezolano Antonio Cervantes.

Además de su inagotable magia, siempre lo acompañó el cigarillo, traidor que le "envenenó" el cuerpo desde los 13 años y le provocó afecciones pulmonares y problemas cardíacos desde siempre.

Hasta que se fue. Hasta que su corazón dijo basta, justamente en su Mendoza natal. Pasaron 39 años de aquella hazaña en la lejana Japón. Parece que fue ayer.

 

 

 

Aquí Locche enfrenta a "Kid Pambele"

 

Opiniones (1)
11 de Diciembre de 2016|05:47
2
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11 de Diciembre de 2016|05:47
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  1. Desde estas humildisimas palabras propongo que a la federeación mendocina de Box se le de el nombre de Nicolino Locche. Además se le haga una estatua de bronce en el ingreso por sobre el boulevard. Para esta estatua pordriamos donar llaves que luego sean fundidas para asi levantar la imagen de este titan.
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