Aventura, viñas y mediatarde gourmet

Una nueva y creativa propuesta para el turista y los mendocinos llega de la mano de Bodega Zuccardi: se trata de la posibilidad de animarse a un intrépido recorrido entre los viñedos manejando cuatriciclos. Por supuesto, todo no termina allí. En la nota, enterate de todos los detalles y mirá la divertida galería.

Sabido es que el auge del turismo vitivinícola ha promovido la creatividad de los empresarios y agentes de marketing de las bodegas para captar público interesado; y además para agregar valor agregado y opciones diferentes que complementen las clásicas visitas y degustaciones para conocer el proceso del vino.

En este caso, Bodega Zuccardi generó una nueva idea, para aquellos que visitan la provincia pero también para los locales: “fourtrack and tasting”, una travesía que promete acción, velocidad –controlada-, emoción y sobre todo, experiencias diferentes y difíciles de olvidar.   

A pesar de las amenazantes nubes, muchos quisieron repetir el recorrido. 

El recorrido. Acompañados de experimentados guías, el itinerario comienza en los jardines de Casa del Visitante. Durante la travesía, los participantes experimentan la posibilidad de manejar los rodados entre las viñas del lugar y además disfrutar de las delicias del vino; pues hay una serie de paradas dispuestas en las que se organizan degustaciones improvisadas, tanto de tintos como de blancos.

Por supuesto, las paradas se enriquecen con explicaciones de los guías; que informan sobre las características de las variedades y los sistemas de riego y conducción de la vid.

Carrerita, de una estación a otra.

Las chicas, las más intrépidas. Si bien el grupo que debutó en el tour era mixto, fueron las damas las más entusiasmadas. “Me encantó la experiencia. La recomiendo, absolutamente. Es algo diferente, sumamente divertido, y además les digo a todos los miedosos que es súper seguro. Los acompañantes son muy capaces”, comentó una de las chicas que primero se animaron a participar. “Yo me prendo en la segunda vuelta”, dijo otra fanatizada.

Mediatarde memorable. Luego de la adrenalina y de experimentar el sabor de la aventura; la cocina de la Casa del Visitante espera a los seguramente entusiasmados corredores con una propuesta balsámica: un delicioso té de campo en el acogedor living junto a la chimenea.

Una imagen vale más que mil palabras... algunas de las delicatessen servidas luego del paseo.

Las delicadezas pasteleras del chef ejecutivo del lugar, Matías Aldasoro, incluyen mini-tarteletas de lemon pie, tiramisú, chupitos cremosos de chocolate con leche condensada, clásicos pastelitos de membrillo, muffins con manzanas caramelizadas, terrina de pionono con crema pastelera bañada en chocolate, frutillas bañadas en tres tipos diferentes de chocolate, brownies, cheese cake… y para los amantes de lo salado, tablas de jamón, quesos, frutas secas, olivas y fiambres junto a las infaltables tortitas mendocinas.

Y aunque las tardes sean para el té, el vino tampoco puede faltar. Una copa de Santa Julia Chenin Dulce Natural, o alguno que otro tardío según la ocasión completan esta carta.

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