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Un especialista en torneos largos

La exigencia no parece afectarlo. Messi sabía que ante Nigeria el mundo pondría una lupa sobre él. ¿Cómo reaccionó? Redujo ese instante que hubiese atormentado la mente de varios a un momento de recreación.

Hace algo más de un año, mientras Barcelona construía su maravillosa campaña que lo conduciría hasta la triple corona, le preguntaron a Josep Guardiola si a Lionel Messi no le faltaba cabecear bien para ser el mejor del mundo. En esa rueda de prensa, en Santander, el DT catalán meneó la cabeza de un lado al otro antes de responder. "Os aconsejo que no le pongáis a prueba porque algún día meterá un gol rematando de cabeza y os hará callar", profetizó Pep. Algunos meses después, Messi se colgaba del cielo y le mostraba al mundo su último secreto: en ese cuerpo que hormonalmente tardó en responderle, también habitaba un cabeceador que les servía la Liga de Campeones 09 a los catalanes. "A Leo le encanta la presión. Más, la necesita", doblaba la apuesta Guardiola una vez que le consultaron cuál era su secreto para tenerlo siempre pleno y a gusto. Atención: detrás de ese muchacho que transmite una extraña inocencia hay un animal competitivo. 

La exigencia no parece afectarlo. Messi sabía que ante Nigeria el mundo pondría una lupa sobre él. ¿Cómo reaccionó? Redujo ese instante que hubiese atormentado la mente de varios a un momento de recreación. El descrédito que últimamente lo ha perseguido en la Argentina posiblemente sea un combustible interno, pero no necesita mostrarse vengativo. Messi es un crack que se reserva su expresividad para la cancha. 

Los antecedentes de Messi en la selección demuestran que siempre le costó el vínculo fugaz. Jamás se sintió cómodo cuando la agenda le impuso cruzar el Atlántico, jugar y volver a Barcelona. Su recorrido por las eliminatorias lo corrobora: apenas se rescatan un partido con Perú (2-0) en los días de Pekerman, otro frente a Bolivia (3-0) con Basile, y uno más ante Venezuela (4-0), en el debut oficial de Maradona. Una pista en esta dirección la aportó él mismo una mañana que aterrizó en Ezeiza para sumarse al seleccionado. "Es más complicado con la Argentina que en el Barcelona. Allá tengo todo el año para demostrar y si no juego bien hay revancha rápido. En la selección, jugás cada dos meses y la gente se queda con eso. Es difícil", aceptaba. 

Detrás de la estela de encantamiento de la que habla la prensa internacional tras su estreno mundialista, se afirma la sensación de que en Sudáfrica será distinto. Cuando Messi se vistió de celeste y blanco para un desafío con continuidad, siempre respondió. Siempre. Lo hizo en el Sudamericano Sub 20 de Colombia, en 2005, cuando lo descubrió el público argentino. Lo hizo en el Mundial Sub 20 de ese año en Holanda, en el que se dio a conocer al mundo. Volvió a cumplir en los escasos 122 minutos que tuvo en Alemania 06. Brilló en la Copa América 07, en Venezuela. Y otra vez se robó todos los flashes en los Juegos de Pekín 08. Un especialista en torneos largos? que todavía tiene un mes por delante.

Informe proporcionado por Canchallena.com
La Nación
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7 de Diciembre de 2016|15:02
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7 de Diciembre de 2016|15:02
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