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El círculo íntimo de un chico común

Tras destacarse en el debut del Seleccionado argentino frente a Nigeria, Lionel Messi se distendió con la compañía de su novia y sus tres hermanos.

PRETORIA.- Esperaban en segundo lugar, detrás del vehículo con los familiares de Sebastián Verón. Un empleado de seguridad del plantel, apostado en el ingreso, llamaba a Lionel Messi a la habitación N° 10 para informar de la presencia de sus seres queridos. Puntualmente, a las 19, cruzaron el portón principal de la Universidad de Pretoria, señalada en el GPS según las coordenadas que unos minutos antes había informado el crack rosarino por teléfono. Un movimiento de brazos desde el interior del Toyota gris alquilado por sus hermanos hizo que Lionel los reconociera desde las escaleras del HPC. En segundos, esos rostros tan cercanos lo hicieron sonreír aún más en un día pleno para el N° 10 del seleccionado.  

Los tres hermanos de la figura albiceleste bajaron del auto rentado y también lo hizo su novia, Antonella Rocuzzo. Se trataba del primer contacto directo de los futbolistas argentinos con los familiares dentro del HPC. Abrazos para los hermanos Rodrigo y Matías. Un beso para Marisol, la más chica de la familia, y otro más extenso para su novia, una morocha que cautivó a uno de los futbolistas más codiciados. Entonces, los protagonistas de una relación que ya lleva dos años tuvieron unos minutos para verse por primera vez. "Ella es rosarina y nos conocemos de chiquitos. Hace tiempo que estamos saliendo y si no nos hubieran sacado esas fotos en los carnavales de Sitges [en las afueras de Barcelona] nunca hubieran hablado del tema. Me gusta mantener estas cosas en la intimidad", explicó Messi a LA NACION en uno de los contactos rápidos que se pudieron tener en lo que va de la cobertura del Mundial.  

Después de que las agencias y los medios de todo el mundo se concentraron en la sala donde brindó la conferencia de prensa junto con Gonzalo Higuaín, llegó el tiempo para compartir sensaciones con los afectos. Veinticuatro horas después del destacado debut que tuvo en la Copa del Mundo, en el 1-0 sobre Nigeria, las dos camisetas N° 10 que utilizó en la presentación en el Ellis Park fueron a parar a manos de los dos hermanos. "No le cuenten a mamá [Celia] porque si no va a empezar que las quiere ella para su colección", aconsejó el rosarino.  

"Rodri, ¿llamaste a los viejos? Dale, mirá que quieren saber cosas. Cosas de la casa que alquilamos, ¿está buena? Estoy bien, el equipo está bien, ¿cómo lo vieron? Dale, llamalo al viejo, contale, así se queda tranquilo", arremete la Pulga en esos primeros minutos en familia, mientras recibe una bolsa de las manos del mayor de los hermanos Messi, Rodrigo, uno de los que le custodian la agenda junto con su padre, Jorge, que se divide el tiempo entre Rosario y Barcelona.  

-Che, loco, acá faltan cosas -reclamó la figura argentina.  

-Alpiste, en el aeropuerto nos sacaron los perfumes y las cosas de tocador que nos pediste -contestó Matías.  

-Qué grande, trajiste yerba, nos estábamos quedando sin stock con la Bruja?  

La charla se vio interrumpida por uno de los hijos de Verón, Deian, al que conoció en un asado en la casa de la Bruja en La Plata y que se le acercó para saludarlo. La victoria trajo el relax necesario para encarar la semana previa al partido con Corea. Esa serenidad y tranquilidad se vieron reflejadas desde temprano en el rostro de Messi. "Me levanté y disfruté del día", admitió la Pulga. Por una cuestión horaria, conversó temprano con la parte de la familia que está instalada en suelo sudafricano, pero la mayor parte del tiempo se entretuvo en una conversación con su novia. Esperó hasta el mediodía y recién allí se comunicó vía Internet, con cámara incluida, con sus padres, Jorge y Celia, que por unos días más se quedarán en Arroyo Seco, en las afueras de Rosario. El 24 de este mes, día del cumpleaños del crack, se sumarán a la legión que ya ocupó parte de la vivienda alquilada por Lionel en un country en las afueras de Pretoria. El mismo barrio cerrado que la AFA ofreció a otros futbolistas del plantel.  

Se acerca la despedida. Cuando el reloj marca las 21 llega la hora de la cena del plantel. Los dichosos familiares de los compañeros habían vuelto a identificarlo, y esta vez con más suerte: el pibe que hace ilusionar a millones detuvo su momento de intimidad para firmar autógrafos también a ellos. En las instalaciones del HPC, en las rocambolescas ramblas de Barcelona o en cualquier punto de Sudáfrica, queda claro que Messi, fuera de la cancha, es un tipo común, como cualquier otro.  

*Información provista por canchallena.com
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3 de Diciembre de 2016|08:37
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