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"Tenemos que demostrar que este Mundial tiene que ser diferente"

Lionel Messi aprobó con creces el primer examen en busca de la consagración definitiva en la selección nacional; se sintió cómodo y se convirtió en el gran protagonista del encuentro, aunque se quedó con las ganas de anotar.

JOHANNESBURGO.- Sus arranques explosivos, su talento y su eficacia han demostrado ser capaces de cambiar el curso de un partido en Barcelona, muchas veces. Ahora el desafío más grande que siente Lionel Messi es la consagración definitiva con la camiseta del seleccionado. Hace unos años, en una entrevista con LA NACION, la joya argentina reconocía, con apenas 20 años, que aún no alcanzaba el mismo nivel que en el conjunto catalán. "Me siento en deuda? espero poder ganar algo pronto con la selección", admitía con su habitual sinceridad y autoexigencia. Hace unos días, ante esa pregunta que tanto lo fastidia sobre las diferencias entre un equipo y otro, respondió: "Sólo me falta ganar algo con la selección". Y repitió: "Lo que tenga para decir lo van a ver en la cancha". 

En el ingreso en el campo de juego del Ellis Park miró el cielo y, como hace en todos los partidos de su vida, lanzó una plegaria para su abuela Celia. La misma que lo llevó de la mano a su primer partido en los potreros de Grandoli. Una imagen de ella siempre está presente en su notebook. Luego quedó en el medio de los abrazos de Carlos Tevez y Sergio Romero para entonar el himno y, cuando terminó, dio un salto. Se metió de lleno en el partido que tenía por delante. Chocó tres veces el puño derecho con el de Sebastián Verón y luego fue en busca de la pelota para unos últimos jueguitos antes de emprender el desafío personal que representa para él esta Copa del Mundo. 

La jugada del primer minuto lo tuvo como protagonista. La última también. De principio a fin fue importante para la selección. El se sintió importante. No se dejó arrastrar por las lagunas del equipo, y lo más importante es que pidió el balón todas las veces que la jugada lo demandó, aunque se sintió en deuda por no poder haber marcado en el debut argentino: "Tuve varias, pero el arquero de ellos me sacó todas con muy buenas atajadas. La verdad es que tengo que felicitarlo. Lo importante es que tuve muchas chances y el equipo pudo llegar al área rival con peligro. Sin dudas tengo que tener más contundencia para ayudar a que el equipo esté más tranquilo". Claro que también siguió el mismo razonamiento que hicieron sus compañeros: "Nos vamos contentos porque ganamos, que en este partido era lo más importante. Me sentí cómodo, pero creo que debimos hacer más goles para asegurar el partido, ese será un aspecto por mejorar." 

Una vez finalizado el encuentro, recibió el beso en la cabeza de Javier Mascherano y de Verón, su compañero de habitación en la concentración de Pretoria y también consejero. En el vestuario fue saludado uno por uno por todos sus compañeros, hasta que apareció el grito de Maradona: "¡Grande Liiiiiiiiiiiiiiiiooooooooooo!" . El intento por dar vía telefónica con sus hermanos Rodrigo, Matías y Marisol -llegaron ayer- no se dio hasta la noche, cuando recibió la sorpresa que también había venido con ellos su novia, Antonella Rocuzzo. Es rosarina, se conocen de chiquitos, y una vez que se confirme el próximo día de relax, seguramente se recluirá con su entorno familiar en la casa que alquiló por este mes en un country en las afueras de Pretoria. 

"Vine a Sudáfrica pensando en que puede ser un Mundial distinto para la Argentina. Sabemos que después de lo mal que lo pasamos en las eliminatorias, de lo feo que fue eso para el grupo, nos hicimos fuertes. Tenemos que demostrar que este Mundial tiene que ser diferente", declaró ayer, en el medio de una zona mixta que lo tenía en el centro de la escena, a tal punto que los empleados de la FIFA tuvieron que agruparse a su alrededor para sostener las vallas que separan a los futbolistas de los periodistas. 

Desde su irrupción en el fútbol mundial como una figura de jerarquía internacional, Messi se convirtió en uno de los jugadores que más expectativa genera en el equipo argentino. En el mundo pocos dudan de que se trata de la mayor aparición futbolística de los últimos tiempos y con firmes posibilidades de marcar una época. Y está convencido de que puede hacerlo con la camiseta del seleccionado. Lo empezó a decir en el Mundial. Lo empezó a decir dentro de la cancha. 

• Una negativa firme ante los rumores
Messi desmintió tajantemente los rumores sobre una posible sobrecarga muscular producto de la devastadora temporada con el club catalán: "Es todo mentira, en ningún momento tuve nada. Gracias a Dios estoy bien". En los días previos, varios comentarios giraron alrededor de una supuesta dolencia del delantero de Barcelona.
 
4 Esa fue la cantidad de remates al arco de Messi; el arquero Enyema le desvió tres con grandes atajadas; además, realizó dos asistencias. 

Información provista por canchallena.com

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