Deportes

La falta de gol de los delanteros, un llamado de atención

Entre Messi, Higuaín, Tevez y Milito sumaron 135 tantos en la temporada, pero el 1-0 lo marcó Heinze, un defensor; pese a las chances desperdiciadas, Maradona dijo: "Si guardamos los goles para los próximos partidos, está bien".

JOHANNESBURGO.- Ningún seleccionado de los 32 que participan de esta Copa del Mundo puede, en el terreno ofensivo, superar a la Argentina en cuanto a la efectividad en la red de sus delanteros. 





Entre los atacantes titulares sumaron la envidiable cifra de 105 goles en la temporada 2009/2010. Lionel Messi, hasta el Mundial el mejor jugador del mundo, anotó 47 tantos con Barcelona. Gonzalo Higuaín, de gran campaña en Real Madrid, marcó en 29 oportunidades, la misma cifra que Caros Tevez en Manchester City. Si sumamos a Diego Milito -ingresó por el Pipita-, que ganó todo y anotó 30 goles, el ataque argentino acumula 135 gritos. Impresionante. 

Sin embargo, ante una inexperta y débil defensa nigeriana, ninguno de los cuatro cracks pudo vulnerar al sorprendente Vincent Enyeama en el debut argentino en el Mundial ("Felicito al arquero por su gran labor hoy", dijo Maradona tras el partido). El único gol lo marcó, de pelota parada, un defensor (Gabriel Heinze). 

La falta de efectividad de los encargados de abultar el resultado fue, al margen de los desbarajustes defensivos, un llamado de atención que Diego Maradona no puede dejar de atender. En los 90 minutos en el Ellis Park se contabilizaron, al menos, seis situaciones claras de gol. 

Gonzalo Higuaín, quizá preso de los nervios propios de un debut mundialista a los 22 años, desaprovechó tres situaciones muy claras de gol. Dos en el primer tiempo y una en el complemento. Su reemplazo por Diego Milito tuvo que ver con esta falta de confianza. 

Leo Messi, que tuvo chispas del revolucionario jugador de Barcelona que conquistó el mundo, logró desequilibrio en los metros finales, pero extrañó esa frialdad con que fulmina arqueros en Europa. Tuvo dos mano a mano y ensayó dos remates que podrían haber sido golazos de no ser por las salvadoras manos del arquero nigeriano. 

Tevez no contó con ninguna situación nítida para definir: tuvo funciones complementarias. De hecho, las situaciones que fallaron sus compañeros fueron generadas por Carlitos. En mucho menos tiempo -apenas 11 minutos-, Milito inició uno de esos contragolpes que, en Inter, siempre tienen destino de gol. Hoy no pudo. 

Si la intención del cuerpo técnico era generar fútbol a partir de estos infalibles intérpretes, el objetivo se cumplió a medias. El tridente de ataque logró, en grandes tramos, desorientar a la defensa rival, pero careció del elemento desnivelador en estos partidos cerrados: el gol. 

Información provista por canchallena.com

Copyrigth 2010, LA NACION

Opiniones (0)
7 de Diciembre de 2016|15:25
1
ERROR
7 de Diciembre de 2016|15:25
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes