Otra noche promiscua

"Promiscuos&Promisorios. Antología de la poesía escrita en Mendoza para el siglo XXI" se presenta hoy a las 20.30 en la Biblioteca San Martín. El libro reúne a destacados poetas y aporta en su prólogo una interpretación del contexto en el que los autores pasaron del silencio al papel.

Rubén Valle, Bettina Ballarini y Juan López.

Bettina Ballarini, Patricia Rodón, Juan López, Rubén Valle, Claudio Rosales, Fabrizio Capelli, Darío Zangrandi, Fernando G. Toledo, Claudio Ferreyra Barro, Pablo Martín Arabena, Hernán Schillagi, Débora Benacot, Eugenia Segura, Eliana Drajer son los 14 poetas convocados y presentados por la Editorial LunaRoja, dirigida por el escritor y editor Dionisio Salas Astorga.
 

Portada de la
antología.
Los promiscuos y los promisorios

"Los poetas de esta antología tienen en común sus diferencias. Comparten el envasado en origen de Mendoza, pero no a todos los ha deshojado por igual la rosa del viento Zonda del siglo XXI. Por más que desilusionen a un romántico lector, no hicieron sus primeras letras sobre la arena del desierto que aprieta a la ciudad. No gritaron a un amor perdido desde la altura del Aconcagua -6.969 metros sobre el nivel del mar-; no distinguen los matices del blanco andino ni se han bañado cuando chicos en las sospechosas aguas de las acequias que refrescan el cuerpo de sus calles. Son mendocinos, pero algunos toman gaseosa.

"Los poetas mendocinos del s. XXI, entonces, no son extraños o bárbaros a los hombres que habitan más allá de las columnas de Hércules (Arco del Desaguadero, Uspallata, Luján). A su birome rara vez la inclina la presencia magnética de los Andes y su verso no es más diáfano por la sola presencia de los ríos que hacen trekking.

"La poesía de los poetas del sol y el buen vino para el tercer milenio -como la poesía de Santiago, Rosario o Córdoba- sufre de claustrofobia y agorafobia, de ombliguismo, del síndrome del hermano del medio y otras tantas cosas que acosan también al resto de los organismos vivos, escritores o lectores del reino de este mundo.

"Ninguno alegaría responder a un plan providencial para sus vidas poéticas. Los/la/el poeta está fundido con su circunstancia: es un ser indefenso frente al televisor, los mismos canales y el inestable proveedor de Internet.

"Viaja por el mundo desde su casa, come sobras de pie, escribe crónicas de municipio o policiales o dicta clases a adolescentes que siguen por ventanas sin vidrios las huellas del mensajito en el que sin saber -por no prestar la atención debida-  pudieron digitar algo de poesía.

"No impera ni opera sobre ellos ninguna definición de escuela secundaria sencilla que los pueda desordenar: la poesía mendocina actual es narrativa, concreta, hermética, transparente, barroca, neo barroca, coloquial, realista, neo romántica, objetiva, estética, experimental, canónica, de barrio. A veces quiere comunicarse, otras no tiene crédito para nadie.

"Escribir no es fácil. Nada es fácil. El/la poeta de estas latitudes cordilleranas tuvo que asumir con dignidad su existencia ad hoc. Aceptar el equilibrio de elefante con el que enrosca a su destino. Se pregunta, más o menos como Altazor, quién es él para condenarse por los pecados del mundo. Sabe claramente que no es un pequeño dios sino a penas quien lo niega, un modesto profesor de lengua o comunicación, un periodista escrito por la realidad.

"Toda antología suele ser despreciada por su promiscuidad (los 14 reunidos aquí  tienden el arco de 1961 a 1979), pero es gracias a estos encuentros clandestinos que se impide que solo el tiempo y el azar parcelen mañana el espacio literario de Mendoza.

"Dentro de la caverna informática que es el mundo cultural ahora, la voz que retumba aquí puede ser una, o las de un coro inefable, que murmura para la comunidad sin rostro.  

¿Qué es un poema? Una página de color que espera que daltónicos lectores la encuentren en el espacio cibernético. Un mensaje en la botella de plástico, la botella de plástico al costado de la ruta.

"O quizá  lo que sentenció Teillier mucho antes que nosotros: “Palabras, palabras, para ocultar quizás lo único verdadero, que respiramos y dejamos de respirar”. (fragmento del prólogo de Dionisio Salas Astorga al libro Promiscuos&Promisorios, Editorial Luna Roja, 2009).

Fernando G. Toledo, Débora Benacot y Pablo Arabena.

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