Deportes

Nos están arruinando el Mundial a todos

PRETORIA.- Cuenta una de las leyendas de los medios que, cierta noche, un cronista enviado a cubrir un acto social, del que no podía esperarse más que fuera sólo eso, llamó desesperado a la redacción cuando de pronto todo se transformó en un caos, por una estampida: "¡Manden a un periodista!", gritó. 

Está claro que una anécdota como ésa, real o no, jamás podría tener como protagonista a un representante del denostado -muchas veces con justicia- periodismo deportivo. Acostumbrados a lidiar con la realidad de cada día, nos ponemos rápidamente el traje de periodista de internacionales -viajamos mucho, gracias a Dios-, el de economía -las insólitas finanzas de los clubes nos obligan-, el de espectáculos -cada vez hay más farándula, show y botineras en el ambiente-, el de política y el de policiales? 

Con estos últimos hemos caminado las calles de Sudáfrica en estos días, obligados por la obscena convivencia entre dirigentes, protagonistas, barras bravas y que queda más en evidencia, tal vez, porque sale de su escenario natural -nuestro país, donde lo anormal es normal, donde los límites se corren todos los días un poquito más- para trasladarse a otro, donde se destacan como una mancha sobre una tela blanca. 

Este es el Mundial de la hiperconexión, no porque sea en Sudáfrica, sino por los tiempos tecnológicos que nos toca vivir, y entonces, los mensajes nos llegan por todas las vías posible: la gente, el hincha común, están hartos. De ellos, de los poderosos que crearon bestias impunes, pero también de nosotros, que tenemos la obligación de contarlo y, en esa tarea, nos estamos distrayendo de contar otras cosas. 

Pero es la obligación: como ya se ha escrito, es un tema insoportable y agotador, pero también insoslayable. Un par de queridos colegas de varios Mundiales y coberturas -Paolo Condó, de La Gazzetta dello Sport , y Juan Castro, de Marca - ya me han preguntado más de una vez: "¿Tan importante es lo que está pasando?" 

Y a la respuesta afirmativa hay que agregarle lo frustrante que significa escribir lo que es realmente importante, pero que, a la larga, seguramente no cambiará nada: los poderosos que viajaron y los que no viajaron e hicieron viajar a los que no debían viajar, seguirán en sus lugares, impunes y soberbios, riéndose de todos nosotros. De los que escribimos y de los que ya están hartos de los que escribimos. 

A unos y a otros, a todos, nos están arruinando el Mundial.


(*) Información provista por canchallena.com. Copyrigth 2010, LA NACION SA.
Opiniones (1)
9 de Diciembre de 2016|18:48
2
ERROR
9 de Diciembre de 2016|18:48
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  1. Aparte de la escritura espasmódica ( llena de comas, signos y guiones innecesarios) que hace tan dificil la lectura ágil y dinámica, no entendí el sentido de la nota. El Alzheimer me está dañando.
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