Deportes

Sudáfrica celebró su tarea cumplida

El desfile que se vio en la tarde del miércoles por las calles del exclusivo barrio de Sandton es el pulso exacto que la FIFA busca para la imagen que debe proyectar el fútbol en la Copa del Mundo. Una fiesta con una atmósfera autocelebratoria.

Uno de los mayores pecados que tiene el deporte es celebrar antes de tiempo. Pero Carlos Alberto Parreira sabe que probablemente, al mando de la selección de Sudáfrica, no haya nada que festejar en algunos días cuando el Mundial deje ser este constante futuro para empezar a proyectar las tendencias que dan los resultados. El desfile que se vio en la tarde del miércoles por las calles del exclusivo barrio de Sandton es el pulso exacto que la FIFA busca para la imagen que debe proyectar el fútbol en la Copa del Mundo. Una fiesta con una atmósfera autocelebratoria. Que el mundo vea que el fútbol emana felicidad aún cuando todavía no hay ninguna pelota rodando. Eso no importa: acá estamos desde hace rato, los medios del mundo, más de 400 cadenas televisivas, diarios en papel y online, radios, redes sociales y todas las formas posibles de transmisión de datos contando algo que todavía no sucede. 

El "Bafana-Bafana Parade" fue para poner el Mundial en las calles en un país con altas tasas de criminalidad y el consejo regado por todo el planeta para que nadie salga por Johannesburgo luego de las 6 de la tarde. No estamos en verano. No habrá largas noches mundialistas de calor como pasó en Francia 98 y en Alemania 2006. Tampoco se espera un ambiente masivo calculado en millones de espectadores al aire libre frente a las pantallas gigantes, como pasó en Seúl durante el Mundial 2002. Ahí fue cuando la FIFA descubrió que podía ofrecer la Copa del Mundo con más espectadores en vivo que lo que podían contener los propios estadios y eso se sumó a la cotización para sus patrocinantes oficiales. Así nacieron los Fan Fest, una experiencia luego replicada en las calles de varias capitales de las selecciones que participan. 

Las calles de Sandton saludaron con el atronador sonido de las vuvuzelas el paso de los jugadores del seleccionado sudafricano. Fue también una cesión simbólica: el país del rugby le entrega el bastón de mando de la popularidad al fútbol. Ni más ni menos, está por comenzar el primer Mundial de Fútbol de la historia motorizado por el rugby. 

Por eso ahí estaba Carlos Alberto Parreira, un técnico campeón del mundo en misión evangelizadora en el fútbol africano. Celebrando antes de tiempo porque todo lo que había para hacerse en Sudáfrica ya se hizo.

Informe provisto por Canchallena.com
La Nación
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4 de Diciembre de 2016|13:13
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