La historia oculta de la caída del Muro de Berlín

El escritor y periodista Michael Meyer, entonces corresponsal en Europa de Newsweek y hoy jefe de Prensa de la ONU, cuenta en su libro "El año que cambió el mundo" la trama secreta detrás de esa enorme pared política. Lo más notable es que la verdadera caída del muro empezó con un picnic. La caída de la Cortina de Hierro en Berlín no sólo marcó el histórico momento por el cual se unificaron Alemania Democrática, sumida bajo el régimen comunista por más de 45 años, y la República Federal Alemana.

Los hechos que produjeron la caída del Muro de Berlín y el principio del fin del régimen comunista son contados en este apasionante libro de Michael Meyer El año que cambió el mundo, publicado recientemente por editorial Norma.

A veces como escritor y otras como el periodista que presenció los hechos, la narración de Meyer es un viaje al pasado que descubre insólitos acontecimientos pocas veces revelados donde el verdadero héroe es el pueblo oprimido y no el capitalismo, como tantas veces se ha vendido. Imperdible para amantes de historias verdaderas.

La caída de la Cortina de Hierro en Berlín no sólo marcó el histórico momento por el cual se unificaron Alemania Democrática, sumida bajo el régimen comunista por más de 45 años, y la República Federal Alemana.

Fue el resultado del ánimo soterrado de cientos de miles de personas que mucho antes del 9 de noviembre de 1989 –cuando cayó el muro- comenzó a hacer ebullición en distintos lugares gracias a un puñado de hombres. Primero en Hungría y Checoslovaquia, con la anuencia cómplice del líder soviético Mijaíl Gorbachov, luego en la sometida Alemania del Este y finalmente en Polonia y Rumania donde la mítica revolución de terciopelo se cobró la vida de miles de personas embravecidas contra la dictadura.

Esta verdadera historia es la que cuenta en su libro, con pasajes apasionantes por la cantidad de detalles que brinda, el escritor y periodista Michael Meyer, por esos días corresponsal en Europa de Newsweek y hoy actual jefe de Prensa de Ban Ki-moon, Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En la obra narra historias separadas que a medida que se avanza en la lectura se van completando unas a otras arrojando un manto de coherencia sobre los momentos que finalizaron con la contundente caída del régimen comunista, cuando los antes temidos soldados del Ejército Rojo fueron vistos seleccionando y apiñando provisiones de entre enormes montañas de basura.

Pero en realidad la historia secreta detrás de la caída del Muro de Berlín encierra un correlato feliz para unos 14 millones de alemanes étnicos y sus descendientes que fueron desplazados de sus afectos en 1945 y que el día menos pensado comenzaron a recuperar la vida por un picnic que las autoridades organizaron en Hungría un fin de semana, para que los oprimidos lograran escapar “al otro lado” sin mayores riesgos. Algo ni siquiera soñado por quienes durante décadas debieron que soportar el triste resultado del comunismo sobre sus destinos.

Y tal vez esta historia -de historias desconocidas- se complementa con la versión oficial de Estados Unidos –que en materia de política exterior tiende históricamente al exceso- cuando una vez abrazó el hecho histórico como un triunfo del capitalismo. Nunca más lejos de la verdad esa hipótesis. Porque los verdaderos autores del fin del comunismo en la Europa dividida fueron –según el libro- algunos gobernantes, funcionarios, estudiantes y mujeres y ciudadanos simples que empujaron tanto hasta que un día el muro cayó y todos recuperaron la ilusión y la libertad, “para ir a uno y otro lado”.

En el libro además se devela la forma en la que los gobernantes de Europa Oriental utilizaban indiscriminadamente los términos “comunismo” y “socialismo” con lo que casi está demás aclarar cómo sus obreros “socialistas” eran gobernados autocráticamente pareciéndose muy poco a los modernos partidos socialistas de otras partes del mundo.

Pero el valor central de los acontecimientos que pueden ser revisados una y otra vez en el libro de Meyer es el genial “Picnic Pan Europeo”, tal como fue bautizado por sus organizadores, que con sus comparsas folklóricas y una banda de instrumentos de viento puso en marcha los sucesos que se desarrollaron con tal velocidad y fuerza que terminaron por derrocar a Erich Honecker y derribar su Muro de Berlín.

Porque ninguna crisis internacional preparó el escenario para lo que ocurrió a fines de 1989. No fue el resultado del enfrentamiento de grandes naciones con retóricas exaltadas o amenazas disparadas desde políticos robando kilómetros de editoriales en los periódicos o cientos de minutos ante las cámaras. El mismo presidente George H. W. Busch se enteró de lo que sucedía gracias a su consejero de seguridad nacional, Brent Scowcroft e inmediatamente después los dos hombres acostumbrados al poder confirmaron la noticia del muro derribado por la televisión.

Como sostiene Meyer en El año que cambió el mundo la gente fue la que más tuvo que ver, individual y colectivamente, “con los pies sobre la tierra, fue ella quien decidió por sí misma derribar ese muro”.

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3 de Diciembre de 2016|21:10
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