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Las cuentas pendientes entre Messi y Maradona

El técnico y el crack se deben ayuda mutua; será la oportunidad para que Lio se diplome de Rey y el Diez descubra un tramado táctico que lo haga brillar.

PRETORIA.- Suponer que Diego Maradona desea que Lionel Messi no tenga un buen Mundial para dejar a salvo su inoxidable chapa de mito futbolístico es un reduccionismo insostenible. Maradona necesita a Messi como nunca. El entrenador sabe, íntimamente mejor que nadie, que un equipo con la identidad quebradiza y una propuesta inestable como la Argentina reclama apariciones determinantes para resistir a golpes de inspiración. Y en ese terreno, nada más esperanzador que contar entre los aliados con el as de espadas del planeta. Si Messi se eleva y esconde los errores de estructura de la selección detrás de su estela galáctica, Maradona barnizará su busto.  

Hay que creerle a Maradona cuando lo atrapa la fascinación. "Uno está ahí, en el medio de la práctica, y se te cae la baba al verlo? y digo, ¡¿por qué no habré sido contemporáneo de él?! No lo puedo comparar con nadie, con nadie...", relata embelesado. Con su tendencia a la grandilocuencia, lo transmite desde ese visceral componente afectivo que todavía atrapa a algunos futbolistas. Tal vez la capacidad de conducción de Maradona se reduzca a eso, al plano emocional y motivador, pero en este caso cada palabra está impulsada por un sentimiento auténtico.  

Frente a frente, ambos tendrían que admitir que se encuentran en deuda con el otro. Maradona con Messi, porque hasta ahora no supo tejer el entramado táctico que al crack de Barcelona le permita replicar sus galopadas electrizantes que provocan admiración en el club catalán. Maradona ha sido un mal administrador de los recursos más provechosos que hoy por hoy existen en plaza. Y Messi con Maradona, porque jamás una actuación suya sirvió para apuntalar un ciclo que atravesó por sucesivas asonadas. El traje de salvadores se lo calzaron alternativamente actores de reparto, como Palermo, Bolatti o Higuaín, pero nunca Messi se vistió de superhéroe. En 11 partidos de la etapa Maradona participó Lio, con apenas 3 goles y un promedio de 4,90 según la calificación de LA NACION Deportiva. Desde estas líneas se cree que hay más responsabilidades del entrenador, pero también a Messi le ha faltado una más incisiva cuota de sublevación ante la adversidad.  

Maradona supo cargarlo de presión a Messi. En noviembre del año pasado, horas antes del amistoso con España, en Madrid, ya asegurado el traumático pasaje a Sudáfrica, intentó cobijarlo cuando apuntó y disparó: "Lo cargaron de mucha responsabilidad durante las eliminatorias". Pero sólo minutos después volvió a ofrecer otro ejemplo de sus inseparables contradicciones: "Ya pasó la clasificación y él tiene que liderar al equipo, él lo sabe. Tenemos al mejor del mundo y lo tenemos que poner". Más acá, ya en el año del Mundial, en enero pasado, amplió: "Messi tiene todo el potencial para ser la figura del Mundial. Espero que en Sudáfrica demuestre que es un crack". Y poco antes de partir rumbo a Pretoria, directamente se rindió ante la talla de la Pulga: "La verdad, ya es un placer verlo parar la pelota... Digo, ¿cómo se hace para tener tanta perfección?"  

Maradona y Messi casi no se han ayudado hasta acá. Y hoy se necesitan más que nunca.  

Maradona está rendido. Ante el magnetismo de Messi. Y rendido también a esperar que el crack resuelva los problemas que su visión como entrenador no consigue espantar. Por eso eligió arroparlo en la antesala del Mundial. Le tomó prestada a Pep Guardiola la fórmula de la contención y el cálido amparo. Hasta ahí, su aporte. La otra fórmula, la de la filarmónica partitura catalana, no sabe copiarla, no la supo descifrar. Y también contra eso tendrá que rebelarse Messi, si sueña con definitivamente diplomarse de rey. Más de una vez deberá hacerse cargo de algunos desbarajustes y apuntalar la ilusión. Despabilar el honor. Porque es él la real esperanza. Cargará con un yunque en la espalda, es cierto. Una invitación a inyectarle valentía e intrepidez a su colosal talento. Un camino arado, en lugar de la autopista que le tiende Barcelona. El mito de ayer, la estatua de mañana. Lo que Maradona y Messi ponen en juego los encuentra en la vereda del riesgo.  

11 partidos jugó Messi de los 17 que encadena el ciclo Maradona. Siempre fue titular y solamente dos veces y en los últimos minutos, fue sustituido: ante Uruguay, en Montevideo (1-0), y frente a España, en Madrid (1-2).  

  • Las alegrías, fuera del equipo mayor
    Messi ya suma 45 partidos en la selección mayor y aún no pudo ganar ningún título, tras participar del Mundial de Alemania 2006 y la Copa América de Venezuela 2007. Sus conquistas albicelestes son el Mundial Sub 20 de Holanda 2005 y los Juegos Olímpicos de 2008.

En senderos opuestos  

Cuando se dilataba la decisión sobre la presencia de Messi en los Juegos Olímpicos de Pekín, en 2008, Maradona disparó: "Creo que le falta un poco más de carácter".  

El legado de la n° 10  

Tras la renuncia de Riquelme a la selección, Maradona le confió el emblemático N° 10 de la camiseta argentina a Messi. En el Mundial, desde ya, también será suya.  

 

*Información provista por canchallena.com

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10 de Diciembre de 2016|02:24
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