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"No soy líder, sí tengo una forma de ser especial"

A los 32 años, Heinze habla de su función, y aclara: "Acá somos importantes los 23 y debemos matarnos por la camiseta".

PRETORIA.- Empuja con palabras y miradas de hierro. Gabriel Heinze no admite medias tintas cuando de concentrarse en favor de un objetivo se trata. Cuenta que su padre, Jorge, se lo enseñó de pequeño, y que todavía lo escucha desde el cielo. "Las expectativas son las mejores para este Mundial. El grupo está bárbaro y todo marcha a la perfección. Siento ganas y alegrías en este grupo. La preparación marcha a la perfección. Estos muchachos están bien, dejen de pensar o suponer cosas raras. Y, de a poquito, cada vez más unidos. Pueden estar tranquilos porque vamos a hacer un buen papel en el Mundial". El monólogo de Heinze es suficientemente ilustrativo y lo apoya mostrando toda la sonrisa en la charla en la Universidad de Pretoria, allí donde con frecuencia se forja el temple de los Springboks. Tiene convencimiento y no lo disimula otra clase de gladiador.  

El Gringo tiene hoy 32 años y llegó a la selección de la mano de Marcelo Bielsa en 2003. Llegó como un desconocido, terminó como uno de los referentes, aunque no reconozca funciones de líder. El, que cuando tenía 15 años había pensado en abandonar la pensión de Newell´s, pero que escuchó a su hermano Gustavo y cambió de opinión, ahora es uno de los que más consejos entrega a sus compañeros. El mismo que en abril de 2004 perdió a su papá, que justo unos días antes lo había visto jugar por primera vez con la camiseta albiceleste en la Argentina (el 30 de marzo, frente a Ecuador, por las eliminatorias). El mismo que reta a sus hijos con las mismas frases de su padre. "Yo no soy líder, soy un tipo con una manera especial de ser y nada más. Acá son importantes los 23 y todos por igual deben sentir que están capacitados para entrar en la cancha y matarse por esta camiseta. Todos con la misma responsabilidad, tengas mil partidos en la selección o tengas uno solo", sostiene un tipo de palabra firme a la hora de enfrentar los grabadores.  

-Para un futbolista profesional, ¿se puede comparar con algo una Copa del Mundo?  

-Con nada. Es el sueño de todo jugador. Este para mi es mi segundo Mundial y tengo el mismo cosquilleo en la sangre que en el anterior. Es lo máximo, mucho más con esta camiseta. Se te cruzan muchas cosas en la cabeza, cosas personales y profesionales, son muchos sentimientos al mismo tiempo.  

-Venís de ser campeón en Olympique Marseille, en una buena temporada personal, ¿cómo llegas en lo personal?  

-Me siento bien, pleno, con muchas ganas, pero si estoy en buen nivel lo voy a saber el día del debut con Nigeria. No tengo la respuesta hoy. Tuve un final de temporada en el que me destaqué y recibí críticas positivas de la prensa francesa, aunque una verdadera respuesta la voy a tener, y la van tener ustedes, como periodistas, en el primer partido del Mundial.  

-Por lo que se ve, parece que para esta selección y su cuerpo técnico es más importante el clima interno que el aspecto futbolístico, ¿es así?  

-Todo es importante. No hay una cosa que vaya por encima de la otra. Lo único que está por encima de las partes es dejarlo todo en la cancha. Con eso, uno se puede ir a dormir tranquilo al pago.  

-¿Cuál es el objetivo de máxima que se plantearon en estos días previos?  

-Buscar la excelencia, lo importante es que hay sustento para eso. Hay gente sana entre estos jugadores, que son muy humildes a pesar de que son considerados estrellas, obviamente yo no. De la actualidad de la mayoría de los que están en el plantel no voy a hablar porque salta a la vista, pero lo que queda es salir en la cancha y trasladar lo que hicimos en nuestros equipos a la selección. No hay que esperar nada de nadie, la verdad de la cosa está en nosotros.  

-¿Cómo se manejan las ansiedades?  

-Entrenando y compartiendo los momentos de intimidad que te da la concentración previa a una competencia como lo es un Mundial.  

-¿Qué puntaje le pondrías al equipo a siete días del debut?  

-Ninguno. Si sé que vamos a llegar bien, estoy con fe y tranquilo. La ilusión y las ganas que tenemos los 23 están por encima de cualquier pronóstico.  

El entrerriano, nacido en Crespo, y que debutó en la primera de Newell´s en 1996 con Mario Zanabria como DT desprecia las cuestiones exitistas que rodean al fútbol. "El fútbol es un deporte en el que se gana, se pierde y se empata. Lo importante es aprender de los errores. Creo en estos jugadores. Desde que debuté en la selección, y hace bastante ya, que todos los partidos son importantes con esta camiseta. Y siempre que se juega para defender esos colores hay presiones", responde el líder que no quiere ser considerado, y mucho menos señalado, como tal.  

64 partidos con el seleccionado jugó Gabriel Heinze y anotó dos goles; en 2004, fue uno de los tres futbolistas mayores que integró el plantel que obtuvo la medalla de oro en los Juego Olímpicos de Atenas.  

*Información provista por Canchallena.comCopyright 2010, SA LA NACION

Opiniones (1)
9 de Diciembre de 2016|13:06
2
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9 de Diciembre de 2016|13:06
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  1. creo que es el único que tiene facha de la selección y juega muy bien en su posición
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