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La final de la Champions con acento argentino

"Es uno de los partidos soñados", dijo Cambiasso, que hoy, en Madrid, junto con Zanetti, Samuel y Diego Milito jugará con Inter frente a Bayern Munich, donde actuará Demichelis.

Seis temporadas pasaron desde que abandonó Real Madrid, el club que le abrió las puertas de Europa, donde desarrolló una etapa amateur y otra profesional, con el que festejó cuatro títulos, el que le inculcó los valores típicos y necesarios para triunfar en España y en Italia, dos de las ligas más importantes del Viejo Continente. El sitio que lo marcó para el resto de su vida. Ahora, como si se tratara de un círculo que se está por cerrar, Esteban Cambiasso regresa al estadio Santiago Bernabéu para enseñar todo el aprendizaje que adquirió en Madrid y fortificó en Milán. 

Vuelve con otra camiseta, pero con el mismo objetivo y la ilusión que lo acompañó desde siempre. Sin fallar a sus convicciones, Cuchu se convirtió en una pieza destacada en la estructura del entrenador portugués José Mourinho. Con él, Inter ganó de forma consecutiva los últimos cinco scudettos , pero mantiene una abultada deuda en el ámbito internacional. Por eso hoy, frente a Bayern Munich, en la final de la Liga de Campeones, el jugador, el plantel, el volcánico técnico, estarán frente a la oportunidad de escribir un capítulo importante, posiblemente el más impactante, en la rica historia del equipo. Es el sueño que desvela a todos, porque son conscientes de que cumplirlo los elevará al nivel de distinguidos para toda la vida. 

Mientras los operarios se encargan de engalanar con los últimos detalles los alrededores del estadio, la seguridad se prepara para cerrar el Paseo de la Castellana para el tránsito vehicular, los empleados voluntarios apostados en la puerta 55 de la cancha no cesan un instante de recibir a los medios y la presencia de hinchas italianos y alemanes se hace cada vez más notoria, Cambiasso, junto con el capitán Javier Zanetti y el holandés Wesley Sneijder, ofrecen el último contacto ante la prensa antes del decisivo encuentro. "Es uno de los partidos más importantes, pero no sé si el más importante de mi vida porque hay encuentros que no parecen trascendentes y que para uno, en particular, son muy importantes. Es uno de los partidos que he soñado. Poder vivir una final de la Liga de Campeones y más en una ciudad que siento un poco mía por haber vivido acá cuatro años es una felicidad aún mayor", comenta, y en la mirada se reflejan los buenos recuerdos y los días de felicidad que vivió en Madrid. 

La temporada de Cambiasso fue de menor a mayor, con sobresaltos en el camino, después de sufrir la rotura de meniscos externos de la rodilla derecha en un partido de la pretemporada. "El mejor momento fue volver después de mi lesión, porque antes de eso tenía muchas dudas y miedos. Volver fue una gran sensación. En lo grupal, creo que la eliminatoria de octavos de final, ante Chelsea, me gustó mucho, ya que me sentí muy fuerte. Fue un gran momento para nosotros, ya que no habíamos conseguido pasar de esa rueda durante los últimos años. Imponernos de locales nos dio la confianza necesaria para ir a Londres, y allí mostramos una gran madurez. Ganar ese partido fue impresionante. Aprendimos mucho juntos y de ahí viene el gran crecimiento de Inter. Nadie es capaz de decir que esperaba llegar a una final de esta competición. En agosto uno desea lo mejor, con grandes objetivos, y nosotros triunfamos en dos: la Liga y la Copa; ahora tenemos el tercero ante un rival que está exactamente como nosotros". 

En los últimos tiempos, a Inter se le cuestionó las mañas aplicadas en el partido con Barcelona, en el Camp Nou. "Habíamos hecho la mitad del trabajo en Milán, y fue la manera más inteligente de jugar ante un rival como el que tuvimos. Enfrente estaba el jugador más desequilibrante de mundo, y lo contuvimos sin darle espacios ni dejándolo que recibiera por detrás de la línea de los volantes. Eso también cuenta", dice, aunque no suelta prenda de lo que sucederá hoy con Bayern Munich. Respecto de los alemanes, destacó el desempeño, que a su entender fue de menor a mayor, como el que está enseñando Inter. 

"Ambos equipos estamos en el momento culminante de la temporada. Los dos hemos ganado todo en nuestro país y estamos igual en cuanto a los estímulos. Ellos también partieron de un punto no muy fuerte y crecieron. Nosotros tuvimos continuidad y ambos estamos en una situación imposible de mejorar. Por eso no creo esos porcentajes que nos dan como favorito. En las finales es un cincuenta por ciento para cada uno, una jugada puntual puede definir el partido, inclinar la balanza. Puede ser un gol o una expulsión. Eso pasó contra el Chelsea o el Barcelona y ahora estamos en el último escalón", sentenció. 

El deseo, la historia, la ilusión de los hinchas se conjuga con las de Cambiasso. No lo oculta y reconoce sin titubeos que no siempre se podrá estar en una situación de privilegio como la que está transitando Inter en las últimas temporadas. Entonces, no duda en lanzar un mensaje esperanzador. "Esta final significa mucho para el club y para los simpatizantes, pero no podemos dejar caer el peso de 40 años de historia sobre nuestra espalda. Creo que llegar hasta aquí es algo muy importante, especialmente para los más jóvenes que verán por primera vez a Inter disputar una final europea. Es bueno saber que el equipo dará lo mejor para alzar el trofeo y confiamos que, dentro de unos años, podamos decir que Inter fue capaz de ganar este torneo. Para seguir haciendo historia debemos jugar bien este partido." 

 
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8 de Diciembre de 2016|17:02
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