Inmigrantes de levita: los músicos mendocinos del 900

En la década del ´80 llegaron a Mendoza miles de artesanos y profesionales europeos. En 1904 el músico español Mariano Cortijo Vidal creó el primer conservatorio en nuestra ciudad y el primer teatro para niños en la Plaza Pedro del Castillo. El "maestro" y sus hijos formaron a cientos de músicos en la provincia.

Por María Antonieta Sacchi de Ceriotto (*)

La idea de civilización que implicaba el fomento de la inmigración en la República Argentina estaba presente en las ideas de Juan Bautista Alberdi, autor de las Bases para la Organización Política de la República Argentina. Si bien la percepción de quienes eran inmigrantes y quienes no fue variando en el tiempo, desde 1853 hasta 1930, a fines del siglo XIX, con la ley Avellaneda de inmigración y colonización de 1876, el término inmigrante servía para delimitar quienes tenían derecho a los beneficios que ofrecía el Estado argentino.

El artículo 25 de la ley señalaba que no debía impedirse la entrada de los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias e introducir y enseñar las ciencias y las artes. Se evitaba así, separar a comerciantes, técnicos, artesanos, profesionales o pequeños empresarios, es decir a la “pequeña burguesía” urbana con instrucción y alguna capacidad económica que acompañaba a la inmigración de masas llevados por el mismo deseo de encontrar mejores oportunidades de vida.

En un contexto internacional, Argentina fue el país que recibió mayor cantidad de grupos familiares que hubieran viajado juntos o separados, provenientes de los países del Mediterráneo. En el caso español los destinos preferidos fueron Cuba y Argentina, donde había menor diferencia cultural y lingüística con las zonas de origen. En el caso de Argentina, debe agregarse la atracción que significaba el menor costo del pasaje hacia el Río de la Plata y los mejores salarios que en general se pagaban.

En la década del ´80, entre otras quejas por el rumbo que llevaba la inmigración, sobre todo la que se radicaba en las ciudades, se mencionaba el predominio de los italianos que representaron entre 1880 y 1886 el 70% de los ingresos al país.

Las políticas del Estado no habían logrado, a pesar de algunas experiencias exitosas, una mejor distribución de los inmigrantes. La aplicación en Brasil de los pasajes subsidiados a familias y el deseo de resolver el predominio de la inmigración espontánea italiana, hizo que se pensara en subsidiar 200.000 pasajes desde Europa, facilidad que en su mayor parte fue aprovechada por españoles.

Dados los prejuicios existentes sobre la población española, hubo posiciones encontradas sobre la conveniencia de esta recepción. La inmigración europea, especialmente la del norte, fue fomentada en Argentina con la finalidad de superar el atraso que se consideraba una rémora de la dominación española.

Mariano Cortijo Vidal.

Inmigrantes de levita: los músicos

Mariano Cortijo Vidal perteneció al grupo inmigratorio que se conoció como “inmigrantes de levita” haciendo referencia a esa pequeña burguesía de artesanos y profesionales que acompañó a los grupos pauperizados de la inmigración masiva.

En este grupo humano debemos mencionar a pintores y dibujantes, profesores, libreros e imprenteros, ilustradores, periodistas, médicos, músicos y todo un abanico de profesiones que encontraron en la capital argentina y en algunas ciudades del interior, las oportunidades de aplicar experiencia y creatividad, y contribuyeron, como en el caso de los músicos, al desarrollo de la enseñanza musical, la profesionalización del músico y a la formación del incipiente teatro y género chico nacional.

No todos los que ingresaron al país pudieron ejercer una sola especialidad, sólo los que consiguieron mayor prestigio pudieron hacerlo en Buenos Aires, la ciudad portuaria en continuo crecimiento, que podía ofrecer las más variadas oportunidades. Los cruces de una especialidad a otra eran frecuentes y la mayoría desempeñaba distintas funciones dentro del campo musical.

Mariano Cortijo Vidal llegó por primera vez al Río de la Plata como director musical de una empresa de zarzuela y en 1889 se estableció definitivamente con toda su familia- entre sus hijos había dos músicos- probablemente haciendo uso de los pasajes subsidiados por el gobierno argentino. Por lo que sabemos tuvo actuación relevante en España antes de emigrar, y ya en nuestro país, desarrolló múltiples actividades apelando a variadas estrategias de supervivencia.

Había recibido su formación musical como niño de coro de la Catedral de Valladolid y en la Escuela Nacional de Música y Declamación conocida comúnmente con su antiguo nombre de Real Conservatorio. En Buenos Aires fue organista de iglesia, director de orquesta y de orfeones de la colectividad española, compositor de piezas de salón y bailables, zarzuelitas y opereta, maestro de música, periodista, autor de escritos críticos y creador de obras didácticas. Incluso fue socio de una fábrica de órganos establecida en Santos Lugares, en la provincia de Buenos Aires, e inventor de un instrumento, mezcla de órgano y armonio cuyas especificaciones técnicas se conocen.

Lucas Cortijo Alahija, uno
de los hijos del maestro.
Mariano Cortijo Vidal, creador del primer conservatorio en Mendoza

El traslado a Mendoza, por razones de salud, significó un empobrecimiento de sus posibilidades de desenvolvimiento: Mendoza de ninguna manera pudo ofrecerle lo mismo que Buenos Aires. Mariano Cortijo Vidal provenía de ciudades españolas de cuya cultura urbana había participado intensamente y que, a pesar de las diferencias que implicaba una ciudad en continuo crecimiento y ajustes culturales como era Buenos Aires, ésta ofrecía condiciones favorables para el arraigo definitivo del músico y su familia.

En Mendoza, el contacto con el Orfeón Español proporcionó a la familia un radio de acción dentro de la colectividad española de Mendoza, aunque más reducido que el de Buenos Aires. La vinculación con el “Diario Español” de Buenos Aires muestran a sus integrantes inmersos en la red de relaciones que proporcionaba el periodismo de la colectividad española, red de la que formaban parte sus hijos Lucas y Mariano como corresponsales y periodistas.

En 1904 fundó el primer conservatorio que tuvo la ciudad que respondió a su deseo de establecer un centro de enseñanza organizado, en el que primase el rigor del método, un repertorio adecuado a los fines educativos que perseguía y puntualidad y responsabilidad en el dictado de las clases.

Procuró, además, distanciarse de otros lugares donde se impartía la enseñanza musical -los hogares de maestros o alumnos- y superar el amateurismo y facilismo imperante en la sociedad mendocina de clase media, cuya principal preocupación era la económica, y donde el aprendizaje artístico significa en primer lugar, decoro  y prestigio social.

El mismo año, creó el primer teatro para niños de Mendoza que hizo su presentación en la plaza Pedro del Castillo en el mes de mayo del año siguiente. Entre los niños concurrentes se encontraban Vicente Nacarato y Rosa Gallástegui que, ya actores adultos, obtuvieron marcado éxito en la ciudad.

Mariano Cortijo también
fue músico.
Músicos viajeros en la Mendoza de 1900

A comienzos del siglo XX, Mendoza era una ciudad pujante, aunque en situación periférica respecto de Santiago de Chile y también de Buenos Aires, pero importante parada en el largo e incierto viaje que implicaba trasladarse desde una a otra capital. El cambio de situación gracias al ferrocarril hizo que el medio cultural mendocino,participase en gran parte de la oferta artística proporcionada por músicos viajeros, ya solistas u organizados en compañías itinerantes de ópera y zarzuela, algunas de constitución muy precaria.

En años anteriores, a partir de los primeros contactos con músicos viajeros desde la creación del primer teatro de la ciudad de Mendoza en 1825, para la mayoría de los profesionales como para los aficionados a la música, el canon aceptado será el de la música de salón europea y la ópera italiana como la manifestación más alta de la música.

A partir de fines del siglo XIX la labor de algunos maestros españoles prestigiosos de la ciudad, como Avelino Aguirre Lizaola y Martín Bidaola en la Sociedad Santa Cecilia, fue introduciendo el canon pedagógico que aparece claramente enunciado en Mendoza por Mariano Cortijo Vidal en el “Reglamento de funcionamiento del Conservatorio Musical Mendocino, Escuela General de Música, Pintura y Declamación” de 1908.

Por otro lado, con la intención de fomentar la profesionalización de la mujer, sienta un cambio en la educación femenina, al defender una profesión que dignifique su personalidad y satisfaga su espíritu. Esta preocupación contrasta con fuerza con las ideas de algunas autoridades locales que retaceaban a la mujer la capacidad creativa autónoma relegándola sólo a la ejecución instrumental, por otra parte basada en criterios de imitación y repetición.

Toda la familia tuvo inserción en el medio en distintas actividades relacionadas con la música. Fueron músicos de iglesia, ejecutantes en orquestas de clubes y cafés y maestros en el Conservatorio Musical Mendocino y como partícipes en fiestas conmemorativas de fechas patrias y de colectividades, en escuelas públicas y con fines de beneficencia.

Uno de los doce números de la revista
El Conservatorio.

Los “maestros” españoles

Cortijo Vidal dio también conferencias en el Ateneo de 1910 por medio de las cuales justificaba sus principios educativos y lo que significaba la educación rigurosa; intentó también el periodismo especializado a través de la revista quincenal de educación musical “El conservatorio”, cuya tirada alcanzó a  los doce números.

Sus hijos se ocuparon del conservatorio después de su muerte en 1916, aunque sus  actividades se desplazaron hacia los departamentos del este de la provincia. Su hijo Lucas, pianista, continuó su vida de músico viajero por América e incursionó en trabajos musicográficos con su libro La música popular y los músicos célebres de América Latina, publicado en Barcelona en 1918 y en actividades de servicio como la afinación y reparación de pianos. Su hijo Mariano Cortijo Alahija, violinista, se radicó en Mendoza actuando como solista y como integrante de conjuntos instrumentales. Ambos hermanos compusieron música de salón y Lucas, también pequeñas obras teatrales satíricas y críticas.

Si analizamos la producción musical de los integrantes de la familia, observamos que al no estar fechados los catálogos manuscritos es imposible determinar el año de composición de muchas de sus obras salvo de aquellas que se conservan actualmente y registren la fecha. Las obras de Mariano Cortijo Vidal destinadas al teatro pertenecen a su actuación en España y en Buenos Aires y/o Montevideo principalmente.

Las obras teatrales Montevideo ó El duque de Monte Hermoso (1907), la opereta Las Tonadilleras (1916) y Telémaco, hijo de Ulises (1913) son las únicas de las que se puede asegurar que fueron compuestas durante su estadía en Mendoza.

Observamos así una disminución apreciable en el número de obras dedicadas al teatro, hecho que se debió, tal vez, a que en Mendoza, dada su situación geográfica particular y su posición en el circuito de circulación de músicos, especialmente desde 1909 con el ferrocarril trasandino, la vida teatral estaba sustentada por las compañías itinerantes, italianas y españolas, principalmente. Al no haber compañías estables de músicos y cantantes en la ciudad -los elementos locales se contrataban generalmente para completar los conjuntos instrumentales acompañantes-, era difícil montar una obra escénica; sobre todo de las dimensiones y exigencia escenográficas de las obras de Mariano Cortijo Vidal.

Los compositores profesionales se dedicaban particularmente a la música para piano de salón y a la música de banda: Estas últimas estaban institucionalizadas en el ámbito castrense, pero participaban también en actuaciones en diversos ámbitos:  iglesias, retretas en diferentes paseos de la ciudad, bailes y fiestas cívicas y por lo tanto, aún con deficiencias, podían absorber las escasas composiciones que se producían en el lugar, incapaces de competir con la mayoría de obras italianas que acusaban todos los repertorios y que estaban al alcance debido a una fuerte industria editorial.

Partitura del "Himno a la libertad",
compuesto en 1890.
Los “tangos americanos” compuestos en Mendoza

Mariano Cortijo Vidal, durante su estadía en Buenos Aires, parece haber tenido alguna participación en la Revolución del Parque. No se sabe si estuvo presente en las barricadas, como lo hizo parte de la población española, o si sólo adhirió en forma simbólica con la composición de un Himno a la Libertad (Himno a la Revolución) y de un Vals a la Unión Cívica. Era muy común en la época la composición de piezas de salón, especialmente danzas, en las que se conmemoraban hechos importantes acaecidos en la ciudad. En este caso, la revolución de 1890.

También adhirió al movimiento criollista, recreando géneros de nuestra música tradicional como vidalitas, pericones, cuyanas y tangos criollos, algunas de cuyas partituras impresas están en la biblioteca del músico argentino Alberto Williams. Ya en Mendoza escribe dos tangos que representan una etapa primitiva de su evolución, ligados todavía a la habanera y a la zarzuela. Estos “tangos americanos”, como se los conocía dentro de las zarzuelas, aunque también se los componía en forma independiente, eran cantados y tenían el carácter desenfadado y alegre propio del género chico.

Un grupo de niños cantó y bailó el tango La mendocina en las fiestas de las escuelas públicas que se realizaron en el Kindergarten con motivo del Centenario de 1910. El tranvía de Mendoza, aparentemente tuvo ejecuciones en diversos lugares de la ciudad ya que se han encontrado versiones para canto y piano, orquesta y banda. No está fechado, pero se puede suponer que fue compuesto cuando se inauguraron las cinco líneas del tranvía eléctrico en 1912 o al festejarse algún aniversario.

También escribió música para la devoción religiosa de acuerdo a los principios de composición de música sacra de Hilarión Eslava, el gran maestro español del siglo XIX a quien admiraba. Su Método de Solfeo teórico-práctico por medio de Cantos Escolares y de la Enseñanza Mutua de la Música. Método graduado y adaptado á los programas vigentes del Consejo Nacional de Educación para uso de las Escuelas y Conservatorios de la República Argentina y las Repúblicas Hispano-Americanas fue premiado en la exposición escolar del Centenario de 1910 en Buenos Aires.

Mariano Cortijo Vidal falleció en Mendoza en 1916; su primogénito Lucas en 1922 en Tulcán, Ecuador, a causa de un accidente de tránsito. Mariano, su segundo hijo murió en Mendoza en 1950 y María Francisca en Santa Rosa de Toay en la década del sesenta del siglo XX.  

* La autora de la nota es Profesora Consulta de la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo y Miembro Honorario de la Asociación Argentina de Musicología.

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  1. Centenaria Banda de Rivadavia.
    Como un aporte a la excelente nota presentada, es el distintivo caso de la actual y vigente Banda de Música "Blas Blotta" de la Municipalidad de Rivadavia, constituida a fines del siglo XIX por los primeros imigrantes italianos que llegaron al departamento. Además, en un primer momento de su formación fueron criticamente considerados por el poder local de la época, por todos los temores que despertaba el extranjero, mucho más, si eran anarquistas o socialistas y no comulgaban con el credo católico. Sin embargo su pasión por la música permitió superar todos los prejuicios, hasta convertirse en la actualidad, con más de 100 años de vida, en una de las pocas bandas civiles del país.
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  2. Felicito a la autora de esta nota. Claridad, amenidad y rigor científico.
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