Deportes

Un automovilista atropelló a tres futbolistas y uno murió

Las víctimas iban en dos motos por las calles de San Juan. El conductor del coche huyó con parte de una moto en su trompa.

Eduardo Ocaña estaba contento. Era su segundo encuentro vistiendo la camiseta de Club Atlético Marquesado y acababan de ganarle a Sportivo Desamparados. No podía pedir más, hace dos meses que el joven se había sumado al equipo y cada vez se afirmaba más en su puesto de marcador de punta. Fue un difícil partido el del sábado, con lluvia y frío, pero nada quitó esa alegría de quedarse a festejar y a charlar un rato con la gente del club. De ahí venía Ocaña, ya de noche con su Zanella, posiblemente pensando en el largo camino a su casa en Pocito. A la par salieron dos compañeros en otro rodado. Y juntos partieron por Libertador, pero el trayecto fue más corto de lo que esperaban. Cerca de una esquina, antes de salir de Marquesado, un auto los arrolló por detrás y despedazó sus motos. Ocaña murió en esos instantes y el coche se dio a la fuga, sorprendentemente con el ciclomotor incrustado en la trompa hasta que lo apresaron cerca de Concepción. Los otros dos futbolistas terminaron en el hospital.

Esta vez no fue juego, y Eduardo Marcelo Ocaña, de 21 años, no pudo ganarle a la muerte en ese accidente ocurrido el sábado a las 23:30. El escenario fue la avenida Libertador, a pocos metros al Oeste de Pellegrini. Muy cerca de la cancha del Club Marquesado, donde horas antes había dado su último grito de gol junto a sus compañeros, en el triunfo de 2 a 1 a Desamparados por la segunda fecha de la Liga Sanjuanina de Fútbol.

Los otros dos muchachos se salvaron de morir, por centímetros. Igual sufrieron diversas heridas. Nery Alberto Rodríguez (22) salió con fractura en tibia y peroné, numerosos golpes y heridas en el rostro y la cabeza, informó la policía. El más lastimado fue Darío Esteban Balmaceda (28), que tuvo al menos 6 cortes en la cara y la cabeza, además de lesiones en el resto del cuerpo, reveló Silvina Balmaceda, su hermana.

El que desató la tragedia fue Javier Rolando González, de 25 años, quien supuestamente venía velozmente en su Chevrolet Corsa por avenida Libertador hacia el Este, indicaron en la policía. Unos policías dijeron que, aparentemente, estaba alcoholizado.

Los tres jugadores habían estado en un negocio de Marquesado junto al resto de equipo bebiendo algunas cervezas y gaseosas, comentó un allegado al club. Ocaña después tomó su ciclomotor Zanella y decidió marcharse. Le quedaba un largo viaje hasta su casa en Quinto Cuartel. Balmaceda y Rodríguez partieron en una moto Cerro 110cc. para acompañarlo hasta la Pellegrini. No alcanzaron a llegar a esa esquina, que los tres fueron embestidos por el Corsa. El auto golpeó de lleno al ciclomotor, de hecho el pequeño rodado quedó incrustado en el paragolpe del coche. Ocaña murió en el acto. A los otros dos jóvenes los agarró de costado y también los tiró de la moto 110cc. Ninguno llevaba casco. El automovilista no se detuvo y escapó, llevando a la Zanella -o lo que quedaba- prendida en el paragolpe. Así anduvo por varios kilómetros, pero una patrulla del Comando Radioléctrico lo alcanzó en calle Sargento Cabral, detrás del Hiper Libertad, donde se detuvo tras subirse al cordón.
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9 de Diciembre de 2016|18:36
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