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Anand: "Este match me quitó algunos años de mi vida"

El indio, que retuvo el título mundial de ajedrez ante Topalov, hace un repaso de su carrera y los máximos desafíos que afrontó en este match definitorio.

Hace cinco años, un susurro se posó sobre sus oídos: "Ahora eres el mayor del rebaño; tendrás que hacerte cargo de esta manada". La frase partió de los labios del ruso Garry Kasparov, la megaestrella del ajedrez que acababa de anunciar, a los 42 años, su retiro de la práctica profesional, tras la conquista del torneo de Linares de 2005.

El indio Viswanathan Anand, más blando que el agua y con la particular idiosincrasia oriental, parpadeó para asociar lo que veía con lo que escuchaba; media sonrisa nerviosa le cruzó el rostro como un garabato.

A solas, descifró el mensaje y aceptó el reto; dos años más tarde, en México 2007, recuperó el título mundial (conquistado en 2000 y perdido en 2002) y en las siguientes dos ocasiones lo defendió con éxito: contra Vladimir Kramnik, en Bonn 2008, y hace unas pocas horas, frente al local Veselin Topalov, en la capital búlgara. 

"Fue el match más duro que he jugado, muy parejo hasta el final y que se definió porque -creo- mi rival no soportó la tensión nerviosa de la última partida", cuenta el experimentado campeón mundial, de 40 años, a LA NACION en la mañana siguiente a la conquista, en una de las diez habitaciones que ocupa la delegación india que lo acompañó, en el 9º piso del hotel Hilton, en Sofía. 

-¿En verdad este duelo fue más duro que los matches con Kasparov, Kamsky, Karpov y Kramnik? 

-Sin duda. En las otras ocasiones, antes del final ya estaba todo determinado; aquí me levanté muy temprano el día decisivo y me quedé contemplando el sol desde la ventana. Pensaba que podía ser el día más feliz de mi vida o el más triste. Debía jugar la última partida y mi rival haría todo por ganarme. Este match me quitó algunos años de mi vida. 

Hace poco más de medio día, finalizó la "batalla de Sofía", el duelo de 12 capítulos en el que derrotó a Topalov por 6,5 a 5,5.

Sin embargo, y pese a que en la India, donde es ídolo popular y todas las cadenas de televisión interrumpieron anteayer la programación para anunciar su victoria, Anand, nacido en Chennai (Madrás, en español), de etnia tamil y cultor del budismo, prefiere la ruta del bajo perfil, lejana a las polémicas; su andar no se alteró ni con la presión que Kasparov disparó desde su sitio de Internet: "Si Anand quería seguir siendo el campeón del mundo, hoy [por la 9» partida] no podía dejar de ganar". 

Por eso, mientras se alisa por enésima vez ese cabello negro azabache y sus ojos vivaces saltan detrás de esas enormes gafas, como pretendiendo dar más fuerza a un timbre de voz agudo y monocorde, aclara: "No quiero opinar de algo que no escuché o que no me dijeron directamente; además, en esa partida estaba con clara ventaja y no supe definirla.

Si hubiera perdido el match, seguramente me habría lamentado por esa oportunidad que dejé escapar". 

Esa particular visión de las cosas hace más difícil ingresar en sus sentimientos; Anand es de los que sacan provecho de tener dos orejas y una sola boca. Aunque habla cuatro idiomas (indio, castellano, inglés y alemán), escucha más que lo que dice. 

"Todo lo que se diga no tiene sentido; la verdad está sobre el tablero, y el que termina ganando resulta el mejor. No vale la pena gastar energía en peleas", sostiene el único ajedrecista que ganó tres títulos mundiales en diferentes modalidades. En Teherán-Nueva Delhi 2000, por sistema de eliminación; en México 2007, por torneo americano (ocho jugadores, todos entre sí), y en Bonn 2008 y Sofía 2010, por matches directos. 

-El ajedrez necesita que sus campeones recorran los continentes. ¿En este reinado visitarás más países? 

-Es difícil decirlo; sí estoy tratando de llegar a países que no conozco; por eso, en 2009 visité Chile. En la Argentina había estado en 2005. En total recorrí cuatro países el año pasado; quizás, ahora que hasta la próxima defensa faltan dos años, aproveche un poco más. 

-Dinero no te faltará: tu premio fue de casi un millón de euros. 

-Sí, fue una bolsa de premios fabulosa; por eso, ahora, junto a Aruna [la esposa], seguramente tomaré varias semanas de descanso y me iré a recorrer algunos sitios que siempre soñamos visitar. Eso sí que será bueno [risas]. 

Se cree que hace más de 20 siglos el ajedrez nació en la India; de la fusión del chatturanga (juego autóctono de azar) y la p etteia (entrenamiento de lógica de cuna griega, que llegó a Oriente de la mano del conquistador Alejandro Magno).

Dos milenios transcurrieron hasta que un fruto, el mortal que con mayor destreza domina los trebejos, fuera un indio. Es Viswanathan Anand, el rey que echó raíces. 

Viswanathan Anand nació el 11 de diciembre de 1969 en Madrás, India. A los 6 años aprendió a jugar al ajedrez, y hoy tiene tres pasatiempos: la natación, la música y la astronomía.

Es licenciado en comercio y desde hace años reside en España (Collado Mediano, Madrid). En 1984 se convirtió en maestro internacional; en Filipinas 1987 se coronó campeón mundial juvenil; en 1988 se transformó en el primer gran maestro indio y en 2003 se consagró campeón del mundo de ajedrez rápido.

Posee cuatro títulos absolutos: Teherán-Nueva Delhi 2000, México 2007, Bonn 2008 y Sofía 2010. 

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