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Hay que cuidar a la joya más preciada de las Leonas

La capitana de las Leonas recibe un tratamiento médico especial y aprendió a convivir con los dolores de la rodilla; igual está decidida a brillar: "El Mundial voy a querer jugarlo de todas maneras", asegura

Hay numerosos manuales y catálogos sobre el cuidado de las joyas preciosas. Entre los consejos, debe evitarse que oscurezcan por la oxidación del aire y por agentes corrosivos. Procurar también que no sufran golpes, tirones ni roces, y conservarlas en un lugar suave y seguro.  

Con Luciana Aymar sucede algo parecido: requiere de las mismas precauciones, sobre todo después del traicionero edema óseo que padece desde hace años en la rodilla izquierda, además del esguince de tobillo que sufrió en marzo pasado. En plena cuenta regresiva al Mundial de Rosario -faltan 113 días- el cuidado de la N° 1 es un tema prioritario en el seleccionado femenino, porque el juego gira en buena medida alrededor de ella.  

Las Leonas llegaron hoy a Washington para disputar cinco amistosos frente a los Estados Unidos. Pero Lucha, para no correr riesgos innecesarios, sólo participará en tres de ellos. Es más: el torneo Metropolitano ya lleva seis fechas y la rosarina de 32 años no actuó ni un sólo minuto en GEBA, tricampeón vigente. No es un tema para dramatizar, pero sí para mantenerse en alerta permanente.  

 

-¿Cómo manejás este problema de tus lesiones?  

- Es difícil, porque nadie espera lesionarse. Respecto de la rodilla, el médico ya me dijo: " Vas a tener que convivir con estos dolores en lo que te queda de deporte de alto rendimiento ". Y después se sumó lo del esguince de tobillo. Me acostumbré a ciertas dolencias y voy a los entrenamientos mentalizada en que no se me van a ir. Conmigo, el cuerpo médico fue claro: " Lucha: o jugás con dolor o no jugás ".  

-¿Un caso extremo es que en el Mundial juegues infiltrada?  

-Espero no tener que llegar a eso. Ya me aplicaron tres inyecciones en la rodilla hace un mes. Pero no es bueno jugar infiltrada, porque lo único que hacés es tapar el dolor y cada vez empeorás más la lesión. El edema óseo se va absorbiendo con el tiempo, aunque por más que se absorba te queda una secuela. El dolor se va y me viene. Sé que las secuelas de la lesión van a quedarme por siempre.  

-Ponele que no puedas correr.  

-Y bueno, ahí sí jugaré infiltrada. Pero el Mundial voy a querer jugarlo de todas maneras. Mientras que el edema me permita correr, es un dolor tolerable, que se sobrelleva.  

-¿Qué te dice el cuerpo técnico?  

-El entrenador, Carlos Retegui, y el preparador físico, Luis Barrionuevo, me plantearon que éste es el momento de distribuir bien las cargas y evitar agregar minutos de juego. Me recomendaron que hay que ir tranquilos porque todavía resta mucho por delante. Al mismo tiempo, analizo la posibilidad de no jugar en GEBA hasta después del Mundial porque no puedo arriesgarme a quedar un mes inactiva por otra lesión.  

-Al margen de los cuidados físicos, ¿ya sentís la presión de ganar el Mundial con las Leonas, sobre todo porque se jugará en tu casa?  

-No, para nada. Presión siente la gente que no puede lidiar con algo, y yo siento que sí puedo. Estoy disfrutando muchísimo todo el camino previo y no quiero vivir un Mundial en forma anticipada. Muchas veces, nosotras cometimos el error de jugar los torneos o los partidos antes de tiempo. Lo único que deseo es disfrutar de los entrenamientos, de estar con el grupo y de jugar el Champions Trophy de Nottingham, que vendrá antes del Mundial.  

-¿Cómo definís al seleccionado tal como está hoy?  

-Aún faltan detalles por pulir y jugadoras por observar. Si vamos 21 chicas a los Estados Unidos es porque el cuerpo técnico todavía no decidió las 18 que irán a los dos torneos importantes de este año. Es una situación difícil, porque cada vez que eliminan de la lista a alguna de las chicas se hace duro. Seguramente, esa jugadora estuvo todo este tiempo tratando de llegar y no pudo. Hay muchas que van a jugar el Mundial desde afuera porque hicieron el sacrificio por ser parte.  

-¿Cómo la ves a Cecilia Rognoni en esta carrera por ser incluida en la lista final?  

-Todavía no compartí nada con Ceci, porque cuando se reincorporó en enero yo no estaba, y cuando ella volvió a Holanda, yo justo regresaba al seleccionado. Así que vamos a estar juntas ahora en Washington. Tendré que ver como está. Bah, los entrenadores deberán evaluarla físicamente. Cecilia es una jugadora grande, con experiencia. Hace cinco años que no actúa a nivel internacional con el seleccionado y eso, quizá, le juegue un poco en contra. Habrá que ver si en este período que queda llega a adaptarse.  

-¿Te generan alguna preocupación los rivales que le tocaron a la Argentina en la Zona B del Mundial de Rosario (China, Corea del Sur, Inglaterra, España y Sudáfrica)?  

-No, nunca me preocuparon los rivales de los torneos y menos ahora. Voy a formar parte del Mundial y no sé contra quién voy a jugar. Sólo me fijo y analizo los equipos una vez que llego al lugar del torneo. Aunque la Argentina no tiene por qué preocuparse. Tenemos un seleccionado para poder enfrentar a todos. Lógicamente que habrá partidos más difíciles que otros, como siempre, pero nos estamos consolidando. Hay mucha sangre nueva y motivación; esos son dos grandes puntos a favor.  

-¿Cómo se vende este Mundial para que la gente las siga, más en un año con muchos mundiales?  

-No creo que necesitemos venderlo tanto, la gente nos sigue desde hace mucho tiempo. Ya somos un deporte popular en nuestro país. Lo que sí, al público en general le digo que hay que aprovechar este momento, porque esta situación de ser anfitriones de un torneo de estas características no se da todos los días. Es como un regalo, y estoy segura de que será una fiesta.

 

-En tu rol de capitana, ¿te toca bajar un poco los decibeles para que el plantel no se vea invadido por la euforia natural de la gente?  

-Es cierto que en Rosario vamos a jugar ante 12.000 personas y en los primeros partidos habrá nerviosismo. Pero la suma de amistosos internacionales está logrando que las chicas logren adaptarse. Tenemos una buena combinación entre las experimentadas, la generación intermedia y las más nuevas, que ofrecen esa energía que todas tuvimos a los 20. Estoy segura de que vamos a andar muy bien.  

Fuente: Canchallena.com

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