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El rugby mendocino, entre la euforia y las dudas. Nota 1

La buena labor de Los Pumas en el último Mundial dejó un balance positivo para el Rugby. Pero, estas coincidencias generales empiezan a esfumarse cuando nos adentramos en definiciones más profundas. Este es el caso de Mendoza, donde todo parece estar bien en los conceptos macros, pero sin lugar a dudas, hay diferencias.


Una nueva sección aparece hoy en nuestro diario, y la idea es que sirva para el análisis, el debate, la opinión, y muchas otras cosas que hacen a nuestro deporte.
Sin lugar a dudas, la buena labor de Los Pumas en el último Mundial dejó un balance positivo para el Rugby. 

Cuando se habla de este tema, todos parecen ponerse de acuerdo en esos beneficios. Pero, estas coincidencias generales empiezan a esfumarse cuando nos adentramos en definiciones más profundas. Este es el caso de Mendoza, donde todo parece estar bien en los conceptos macros, pero sin lugar a dudas, hay diferencias. 

El tema da para el debate. Con esa idea, convocamos a nuestra redacción en esta primera nota a Pedro García, presidente de la Unión de Rugby de Cuyo, Daniel Pérez Magnelli, presidente de Liceo Rugby Club y Ernesto Soler, presidente de Los Tordos. 

La guinda empieza a correr y la pregunta obligada tiene que ver con el mundial y lo que deja.

Lo que dejo el mundial

Para Pedro García la buena actuación de Los Pumas sirve como difusión del juego. “Uno de los mayores inconvenientes de Rugby es que la gente no lo entiende. Es un juego con reglas que son muy difíciles de comprender para el normal de la gente. No tiene la simpleza del tenis, del fútbol o del básquet. Pero creo que gracias al Mundial la gente logró captar en el Rugby otras ideas, otros conceptos, como son los valores que tenemos en este deporte. A mi me ha tocado estar con gente que era reacia al Rugby y a partir de la actuación de los Pumas lo empezaron a reconocer y hasta en el 99,9 % de los casos me contaron que hasta de emocionaron. Es que el Rugby tuvo su difusión y ahora la gente ve que no somos unos locos que nos estamos agarrando a palos adentro de la cancha, sino que tratamos de formar chicos en determinados valores. Nuestro objetivo es formar buena gente, que tengas esos valores de coraje, de respeto, de respeto a las reglas, al rival.  Y además creo que con los Pumas la gente comprendió el amor a la camiseta que tiene los chicos. Un amor que se les enseña desde chiquitos”. 

Desde los clubes, la mirada es similar. Ernesto Soler asegura que en su club “fue muy importante porque a diferencia de lo que ocurre en Buenos Aires donde hay mayor difusión, a través de la televisación, el acceso en el interior es mucho más difícil a los medios masivos de comunicación. En realidad tuvo dos valores este mundial: La difusión masiva que en nuestro país fue capitalizada por el éxito deportivo. 

Similares conceptos son los que tiene Daniel Pérez. “A nosotros también nos han venido una gran cantidad de jugadores nuevos. Creo que se ha valorado lo colectivo, la importancia de lo grupal por arriba de lo individual, el esfuerzo como un valor por el cual se consiguen las cosas, no la avivada, la canchereada, el tema de la lealtad en el juego. Entonces, el éxito con esos valores, sirve y queda. El desafío que tenemos los clubes es que ahora aparece gente que como esto se hace popular viene como para salvarse, como pasa en otros deportes. Entonces el desafío que tenemos es formar. Porque algunos creen que se van a salvar porque el deporte está de moda, y entonces aparece gente que dice traigo a mi hijo para que sea como estos y me salvo. Entonces ahí viene lo complicado del desafío que tenemos los que hemos estado en esto por otras cosas”.

La reunión transcurre en buen clima, y empiezan a aparecer algunas cosas que son para destacar. Para García “siempre se corren riesgos cuando aparece algo que pueda dar plata, pero el Rugby tiene características especiales que lo hacen distinto al resto. Todo el deporte infanto juvenil en todo el mundo es en los colegios, mientras que en la Argentina es en los clubes. En los colegios hay mucho temor de las consecuencias de practicar deportes, y más con el rugby que lo ven como un deporte en el que se van a pegan o romper todos. Además no se hace nada para romper con esto, no hay incentivación por parte del Estado”. 

Los recursos


El tema de los recursos es un tema que preocupa a todos. Los tres invitados entienden que ese es un tema que aún no se puede mejorar. Desde los clubes entienden que nuevos chicos implican nuevas responsabilidades. Un desafío, pero complicado. Soler nos dice que “en Mendoza somos todos dedicados al rugby como amateurs. Salvo algunas funciones, todas las demás se hacen en forma gratuita, ninguno vive del rugby acá en Mendoza. Y esto es una ventaja a la hora de conseguir valores pero también es una desventaja a la hora de conseguir adherentes. Por las posibilidades que tiene alguien de dedicar parte de su tiempo para hacer algo así sólo por pasión, de transmitir y enseñar los valores del juego. Eso hace que cada vez tengamos más necesidades para mantener el trabajo en esas condiciones”. 

Daniel Pérez apunta que “los cambios los podemos esperar. Lo que se habla es que puede llegar a ser desde algunos equipos de la Argentina entre los se encuentran los que están a nivel profesional, yo soy un poquito escéptico en eso sin conocer demasiado, en realidad lo veo más como comerciante, como empresario. Creo que el cambio debe venir por el Estado, dado los resultados que producimos y lo que aportamos a la sociedad educativamente”. 

El presidente de la Unión cuenta que hay en estudio una Ley de mecenazgo y que se están reuniendo en la Legislatura para ver si se puede armar. El punto central de esto es que el que aporta a las actividades deportivas puede tener desgravación impositiva, lo que permitiría ingresos extras a los clubes. 

La premisa parece ser entonces clara. Hay de buscar más ingresos. Entonces la pregunta es obvia. ¿No se corre el riego de cambiar la impronta del deporte si el dinero pasa a ser lo primordial?

La respuesta salta inmediatamente formulada la pregunta y es concreta: No hay que mezclar dinero con resultados. 

Entramos en la parte del debate donde empiezan a aparecer algunas rispideces.
Se plantea que en nuestra provincia el nivel de clubes no es el mejor, que hay que estructurar mejor las cosas. Que hay que pensar en preparadores físicos, capacitaciones, cursos, que hay que pensar en cómo hacer para mejorar el nivel actual. Soler es claro en esto. Para él la cosa está como está por “falta de competencia, por eso no estamos en un nivel superior”. 

El tema de la realidad económica de los clubes vuelve a aparecer. El presidente de Los Tordos asegura que “hoy por hoy el esfuerzo de los clubes para subsistir y financiar los costos fijos es alto y se hace a través de las cuotas, porque si no el esfuerzo es grande para conseguir auspicios. 

Pérez aporta más datos para la polémica. “El rugby es un ejemplo de actividad privada ciento por ciento, con poco o nada de apoyo oficial. Ninguno de los clubes tuvo la oportunidad de tener un terreno como los de los clubes del parque, nosotros tenemos que hacer un esfuerzo sobrehumano para poder tener infraestructura, a través de apoyos, asados, rifas, etc”. 

El rugby no quiere perder la esencia de amateurismo que lo hace diferente. Es por eso que el tema de la profesionalización es complicado. Todos los que lo hacen, no sólo los que lo juegan lo hacen por amor, no por dinero. Para ellos, esto no es una cuestión de plata y aseguran que no van a caer en esto que según ellos creen, es uno de los errores que cometieron otros deportes como el básquet por ejemplo. 

Para Soler los recursos que se necesitan tienen que ver con profesionalizar funciones en los clubes, y para eso sería importante el apoyo estatal. “Por ejemplo en superficies grandes de terreno como nosotros tenemos es necesario tener un intendente rentado. Necesitamos profesionalizar algunas funciones, como profesores de educación física que acompañen a los entrenadores, que hoy por hoy algunos clubes le pagan, pero es mínimo lo que se cobra. Yo no pienso en un Rugby profesionalizado donde la plata vaya al bolsillo de los jugadores, porque creo que esto le quitaría la identidad que tiene. No queremos recursos para pagarle a los entrenadores para que vivan del rugby”.  “Necesitamos de recursos asignados a determinadas funciones como para mejorar la infraestructura de los clubes, para profesionalizar determinadas funciones, como secretarías, logística, administración, si lográs esos recursos podés salvar muchos problemas que se suscitan además con el crecimiento que han tenido los clubes, antes entre pocos se hacía todo, pero ahora tenés todo triplicado, más canchas, más vestuarios, más superficie, más personal”. 

El presidente de la Unión de Rugby de Cuyo está de acuerdo. “En algún momento vamos a tener que pensar en pagar entrenadores que hagan la tarea, pero no pagar por pagar, sino buscar gente que lo haga con cariño. Si vos agarrás clubes pequeños que quieren empezar o clubes que están más lejos, como Tupungato, por ejemplo, no tenés quien los entrene, entonces tenés que buscar la manera de incentivar a alguien para que vaya y haga la tarea”. 

Asamblea de la UAR a fin de año


La charla hasta el momento transcurre sin mayores inconvenientes. Evidentemente no hemos llegado a los temas más álgidos. Y allá vamos.

El próximo 28 de diciembre, la UAR ha llamado a una asamblea extraordinaria en la que se tratarían entre otros temas la reforma de los estatutos de la organización, una modificación orgánica de la misma, con la conformación de un comité ejecutivo, y nuevas pautas de manejo de dinero, esto es del reparto proporcional del mismo. Esto ha generado posiciones encontradas entre quienes quieren debatir reorganización y profesionalismo contra los que piden un cambio de autoridades de la UAR, y estas posiciones también se hacen notar en Mendoza.

¿Los clubes creen que puede salir algo bueno de esa reunión?:  Ernesto Soler es claro en esto. “Tengo un poco de escepticismo, porque a la fecha en que estamos aún no conocemos con precisión los artículos y puntos que se van a cambiar. Entonces hay toda una idea general que parecería que en su mayoría el rugby comparte, pero es sólo una idea general. Cuando vos vas a una asamblea y tenés que discutir textos, seguramente no va a ser todo tan fácil. La idea general es que el rugby necesita como muchas otras disciplinas actualizar los estatutos, que a lo mejor fueron buenos en el momento de su nacimiento y hay que preservan las ideas base de estos estatutos. Pero por ahí hay que operativizarlos al momento actual. Soy escéptico por eso que te digo, soy presidente de un club y a la fecha no tenemos mayor información de los textos. Si bien conocemos globalmente lo que se quiere hacer no tenemos presiciones”. 

Pérez apunta otros datos que hacen al debate. “Desconozco los motivos de la reunión, estamos muy lejos de la decisión final, tenemos poca información, pero hay dos o tres cosas positivas que yo veo en esto que es una toma de conciencia que hay que acomodar unos cambios, y que nos podemos encolumnar detrás de esas ideas para dejar atrás disidencias o cuestiones personales. Cuando se encolumna la gente detrás de estos temas ante circunstancias externas que hay que resolver es una fuerza que se puede utilizar en forma positiva”. 

Una de los puntos en discordia ya está planteado. Los clubes aseguran que han desconocimiento de los temas  a tratar, que no se está bajando la información como corresponde, que hay cosas que no están bien hechas. No es directa la acusación, pero algunos entienden que alguien se esconde algo. De todas maneras, Pérez trata de bajar los decibeles de la charla. “A lo mejor esa asamblea puede servir para plantar alguna bandera o idea. Esto ha motivado que estemos en comunicación permanente la gente de los clubes con la gente del consejo, y eso muy bueno. Lo que se percibe en las últimas reuniones es que empezamos a tocar todos las mismas partituras, esto es que tenemos muchísimas coincidencias y perseguimos los mismos objetivos. Detrás de esto está el trasfondo político que siempre embarra la cosa, pero si lo sabemos manejar yo creo que se podrán sacar cosas positivas”. 

Pedro García, como presidente de la Unión, plantea su posición y esboza su defensa. “Una de las grandes dificultades que tenemos todos es la transmisión de cosas que nos dicen. Desde lo que yo escucho a lo que le llega a la gente de los clubes muchas veces puede variar. Yo no soy ni escéptico ni optimista. Yo creo que al rugby hoy se le da una oportunidad, sobre todo al del interior. Ahora, es tiempo de solucionar algunas cosas que con el sistema que tenemos ahora no nos benefician para nada. Hoy el rugby está dividido entre Buenos Aires y el interior. Ellos tienen todos los problemas solucionados y nosotros tenemos todos los problemas. Y la UAR es la unión del rugby de todo el país. Entonces tenemos una chance, si la sabemos manejar, podemos sacar provecho. Yo tampoco tengo mucha información de cuales son los temas que se van a tratar. De todas maneras la asamblea no se agota el 28 de diciembre, podemos ver los temas, pedir un cuarto intermedio y analizar todo con más detenimiento.   Nos tiene que llegar todo el material esta semana por que este fin de semana hay una reunión de presidentes de uniones en Paraná y ya tendríamos que tener todo el material sobre la mesa para verlo. La idea es juntarme con los presidentes de los clubes antes de esa fecha para tratar todos estos temas”.  

Otro punto en el debate aparece, y es el funcionamiento del Rugby del interior con respecto a Buenos Aires y la URBA. Si bien admiten que hay diferencias, para Pérez eso no cuenta demasiado, porque asegura que “todo se mejora si funciona el rugby del interior y el de Buenos Aires también, porque esto no es estar en contra de nadie”. 

La URBA maneja un buen presupuesto, que se incrementa notablemente por los derechos de televisación. Y además es la Unión más fuerte en cuanto a clubes en el país. Pero, esto no le da mayoría absoluta en las asambleas, según consignan los entrevistados. Según ellos, “la mayoría de los votos está en el interior que son el 56 %, y puede ser que estemos unidos. Y el interior no quiere cosas raras, quiere que la UAR se ocupe más del interior, nada más”, dice Pedro García.
El debate está abierto, los clubes quieren más presencia, quizá hasta por afuera de las Uniones. Aparentemente, la política divide aguas pero, según dicen, el espíritu del juego las acerca. No podemos dar fe a ciencia cierta de este último postulado. 

Alguien le pide a alguien que baje la información, que las decisiones no se cocinen entre gallos y medianoche y que la asamblea del próximo 28 de diciembre sea para bien del Rugby nacional. 

Evidentemente hay mucho que decir con respecto a la realidad del Rugby doméstico. A nadie se le escapan los desacuerdos entre las autoridades y varios de los miembros del Consejo directivo, los prejuicios que surgen de las malas interpretaciones, el personalismo con el que algunos dirigentes llevan adelante su tarea. Algunos empiezan a ver que quizá sea más fácil trabajar por afuera del órgano colegiado que dirige los destinos del Rugby local, y sin mencionarlo, parecería que para estos está en duda la representación de la actual dirigencia.  Surgen en estos días y ante la falta de información las especulaciones sobre el probable acercamiento de los directivos con las cúpulas nacionales, generando un ámbito de posiciones encontradas y hasta queda flotando en el aire un ocultamiento ex profeso de todo lo que se trataría en la Asamblea. Hay pedidos directos de que la información llegue a los clubes, por cualquier medio. Nadie habla ante las cámaras de internas, pero como las brujas, algunos aseguran eso de “que las hay las hay”.  

Lo que se busca en definitiva es un nuevo sistema que contemple todas las posibilidades.  No hay tiempo para manejos  desleales ni desacuerdos.  Los alejamientos y la desconfianza sólo pueden producir más separación, más alejamiento y más distancia.  

El debate está abierto, la seguimos la próxima con otros clubes de Mendoza, que también podrán decir lo suyo.





  
 
 

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