El lado más íntimo de Picasso

El lado más íntimo de la vida y el trabajo del pintor Pablo Ruiz Picasso se muestran en una exposición fotográfica de la galería Westlicht de Viena hasta el próximo 27 de enero. En total, se exhiben 110 instantáneas que a partir del año 1956 le tomó el fotógrafo David Douglas Duncan a Picasso.

David Douglas Duncan y Picasso  llegaron a ser íntimos amigos, lo que permitió a Douglas Duncan acercar el objetivo de su cámara a la vida privada y al proceso creativo del artista malagueño.

"Disparé. Apreté el botón en el momento justo. Pero aquél no era Picasso. Era un infinito misterio", aseguró Duncan para explicar la personalidad del esquiva y difícilmente capturable del genio.

Su primer encuentro tuvo lugar en 1956, por mediación del también fotógrafo Robert Capa, quien cubrió la Guerra Civil española y conocía a Picasso. Desde ese día, Duncan acompañó al pintor hasta su muerte, en 1973.

Según relató el reportero, la primera vez que vio a Picasso le encontró en la bañera; entró en su casa en un pueblo de la Costa Azul francesa y siguió el cable del teléfono hasta el baño, donde el malagueño le recibió con una traviesa sonrisa mientras se frotaba la espalda.

Esa instantánea fue la primera de una larga serie que recoge a un Picasso disfrazado incluso de indio, con una corona de plumas que le regaló el actor Gary Cooper, bailando solo, vestido de payaso, compartiendo risas con su segunda mujer, Jaqueline, o retratado como un búho.

Precisamente, esta obra es una de las piezas más interesantes de la muestra, ya que sirvió de modelo para uno de sus autorretratos, un proceso creativo que Duncan inmortalizó exhaustivamente.
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