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Torneo Clausura Express: ya se llevó nueve técnicos

Este es un repaso de cómo y por qué este campeonato liquidó a tantos DT´s. Y ojo, porque no es sólo un tema de equipos chicos: cuatro de los cinco grandes también le dieron salida a sus coachs.

Quizás el ritmo furioso del Clausura (19 fechas en tres meses y medio) haya conspirado contra los técnicos. Lo cierto es que el buzo de DT parece uno de los trabajos más inestables de la Argentina.

Ya son nueve los que tuvieron que decir adiós con el campeonato ya empezado. Incluso hubo casos irrisorios, el de Mauro Navas en Chacarita, que dirigieron pocos matchs.

Cuatro de los cinco equipos denominados "grandes" echaron a sus DT o disfrazaron de “renuncia” su partida. Así, Vivas le dijo adiós a la Academia después de cuatro fechas. Y eso que el discípulo de Marcelo Bielsa había arrancado el campeonato con un arrollador 3-0. Luego, en tres fechas, tres DT grandes debieron dejar vacía su lugar en el banco.

En la fecha 12º Diego Simeone, tras caer 1-0 ante Gimnasia en el Nuevo Gasómetro no pudo aguantar más la presión de hinchas y dirigentes y, pese a tener el completo apoyo del plantel, debió irse.

Tres días después, el que pegó el portazo -¿o se lo hicieron pegar?- fue Abel Alves. El DT Interino de Boca no pudo manejar las internas de vestuario y, tras otra goleada de visitante, debió dejar el Xeneize, pese a que Jorge Amor Ameal lo había confirmado hasta junio.

River, por su parte, aguantó a Leonardo Astrada una rueda y pico. Los malos resultados, la presión latente –y ahora real- del descenso y un equipo sin rumbo ni identidad llevaron a que Daniel Passarella le bajara el pulgar a su amigo Leo, quien se fue diciendo que lo habían echado.

Después también hubo lugar para las renuncias “lógicas” en equipos presionados por el descenso. Así, Ariel Cuffaro Russo dejó su cargo en Central cuando la soga de la promoción apretaba cada vez más. Lo mismo le sucedió a Osvaldo Chiche Sosa que debió dejar la conducción de Atlético Tucumán.

El caso que rompió el molde fue el de Chacarita. El Funebrero se deshizo de un Fernando Gamboa que había ilusionado y amenazaba con ser la sorpresa del torneo en las primeras cinco fechas. Ahí llegó Mauro Navas, que debutó goleando a Boca 4-1. Sin embargo, tres fechas después, se fue. ¿Por qué? Los dirigentes, ya resignados a la B Nacional, le pidieron que margine a una decena de jugadores. Mauro no quiso saber nada y debió irse. Ah, Chaca, efectivamente, descendió.

El último DT que debió irse fue uno de los más “firmes” de los últimos años. Jorge Burruchaga dejó este jueves Arsenal tras 43 partidos (una enormidad en estos tiempos). No aguantó seis partidos sin victorias y las peleas con algunos referentes del equipo, como Aníbal Matellán.

Pero no todas son pálidas. En contrapartida, Estudiantes (Alejandro Sabella), Independiente (Américo Gallego), Banfield (Julio César Falcioni) y Argentinos (Claudio Borghi), siguen firmes con sus DT y, en el caso del Pincha, del Rojo y del Taladro los técnicos ya renovaron sus vínculos. El Bichi todavía no definió si se quedará en Paternal, se volverá a Chile o si, por el contrario, se mudará a la Ribera.

Antonio Mohamed (Colón), Ricardo Gareca (Vélez) y Luis Zubeldía (Lanús) son otros que están desde el arranque, pero sus continuidades son una verdadera incógnita.

Así las cosas, el Clausura se cobró nueve técnicos en 17 jornadas. ¿Más cruel? Nueve técnicos en tres meses, es decir, tres renuncias por mes. Una locura más de este loco fútbol argentino.

Las responsabilidades


¿Quién tiene la culpa? Los factores son varios. El principal, seguro, es el resultadismo que envuelve a un fútbol argentino que sólo conjuga el verbo ganar, con la complicidad, innegable, de la prensa que hace del exitismo un culto. Eso, sumado a los aportes de los hinchas y barras, termina dándole forma a una olla a presión que se termina descomprimiendo con la salida del DT de turno.

Pero ojo, porque si no se mejora la situación de fondo, seguramente la olla volverá a levantar temperatura. Es que aunque el técnico sea el fusible que más rápido, más fácil y con menos culpa se cambia, no siempre es el responsable de que la máquina ande bien.

La comparación con Europa es escandalosa. Joseph Guardiola lleva años al frente del Barcelona, lo mismo que, por caso, José Mourinho en el Inter. Ni hablar del trío que componen Alex Fergusson (Manchester United), Arsene wegner (Arsenal) y Rafa Benítez (Liverpool) que hace más de ¡cinco años! que dirigen a sus equipos y, en el caso de Sir Alex y del francés, más de una década.

¿Por qué en Europa se puede tolerar el proyecto a largo plazo y aquí suena a utopía? Quizás porque allá el fútbol es un deporte y acá se asemeja mucho más a una cuestión de vida o muerte.

 

Fuente: DiarioShow

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9 de Diciembre de 2016|04:43
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