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La linda Michelle Wie, ¿sucesora de Lorena Ochoa?

Con el retiro de la jugadora Nº 1 del mundo, quedó pendiente el reinado del LPGA Tour. La joven hawaiana de 20 años, entre ensayo y error, es la gran candidata a sucederla.

El circuito femenino de golf todavía está conmocionado por el abandono de la Nº 1 del mundo, Lorena Ochoa. Secándose las lágrimas, la mexicana argumentó hace unos días: "Quiero vivir y disfrutar de las cosas diarias de la vida, que de seguir jugando no podría". Punto final -al menos por ahora- para esta excepcional jugadora de 28 años que nació y se crió en Guadalajara. A la búsqueda de ungir a la reina sucesora, el LPGA Tour dirige ahora sus miradas a Michelle Wie, la chica hawaiana de 20 años y de sangre surcoreana. 



Michelle es un caso singular desde todo punto de vista. Es un producto -si puede llamarse así a una persona- lleno de particularidades. Sobre ella se han depositado grandísimas expectativas desde el momento en que sorprendió con su clasificación a los 10 años de edad para jugar el campeonato amateur de la USGA. A los 16 ya se había convertido en profesional bajo el paraguas protector de dos enormes sponsors: Sony y Nike. Fue inevitable compararla con Tiger Woods, ya que rompió barreras desde muy joven. En 2004, con 14 años, se probó ante los varones del PGA Tour en el Sony Open de Hawaii gracias a una invitación del sponsor principal. No superó el corte clasificatorio por un golpe e insistió luego en otros siete torneos masculinos, con el mismo desenlace. 

Su talento innato y el impacto que provocó su inserción en el tour femenino llevó a que la revista Time la considerara en 2006 como "una de las cien personas que le dan forma a nuestro mundo". Parecía destinada a brillar, pero pronto cayó en la trampa del ego exacerbado, las malas decisiones y una inoportuna lesión. Su inmadurez la condujo a decir frases como: "Mi jugador favorito es Tiger Woods. Creo que podré vencerlo cuando yo cumpla 20 años. Es un objetivo de vida". Otra: "Si algún día me aburro del golf, empezaré a jugar como zurda". Una más: "Mi última meta es actuar en el Masters". Por otro lado, la confesión de que prefería observar a los jugadores del PGA Tour antes que a las chicas del LPGA Tour terminó de atizar una antipatía entre sus colegas del circuito. 


Quizás mareada por la fama y confundida por la presión, se despreocupó de los aspectos elementales de un deporte que no perdona una mala interpretación de las reglas. En 2005 fue descalificada del Samsung World Championship después de dropear su pelota en forma incorrecta. En el British Open femenino de 2006 incurrió en una penalidad de dos golpes por tocar con su wedge el bunker antes del impacto. Cuando en su momento le preguntaron si iba a releer el reglamento del golf más atentamente, contestó: "Bueno, no es un gran material de lectura". En cualquier caso, siguió cometiendo infracciones. En 2008, tras la segunda vuelta del State Farm Classic, olvidó firmar la tarjeta y pagó con la descalificación. Su último tropezón se dio en marzo pasado: dos golpes de multa por apoyar su palo dentro del hazard, justo después de sacar a duras penas una pelota que le había quedado entre el agua y la hierba. 

En medio de los dislates, en enero de 2007 había sufrido una fractura en la muñeca izquierda que estuvo cerca de forzar su retiro del nivel competitivo. "Fue un accidente extraño. Me caí mientras corría y me quebré tres huesos. Es la peor cosa que me pudo haber pasado, pero fui muy testaruda en pretender seguir jugando con la lesión sin estar recuperada del todo. Recién en mayo de 2009 quedé restablecida al ciento por ciento", relató hace poco Michelle, arrepentida de no haber sido lúcida en aquella época y no reflexionar con visión de futuro. "Había momentos en que creía que no me iba a curar nunca de la muñeca y todo se vino abajo, pero haber atravesado esas circunstancias me hizo más fuerte". 

En el colmo de sus desventuras, en el John Deere Classic 2006 (PGA Tour) fue retirada desde la cancha en camilla, víctima de una sofocación por el calor. Promediando la segunda vuelta se entregó sin más, casi desvanecida. Pero toda esta serie de contratiempos le sirvió para capitalizar experiencias y ser mejor jugadora. Por fin dio una prueba de madurez el año pasado, con su primera victoria en el LPGA Tour: en Guadalajara se adjudicó el Lorena Ochoa Invitational y pegó el salto de calidad que tanto esperaba. "Nunca pensé que triunfar se sintiera tan bien. Haber logrado mi primer torneo profesional representó una mezcla de alivio y felicidad pura", confesó esta estudiante de la Universidad de Stanford, que con el retiro de la mexicana será la Nº 8 en el escalafón de mujeres. 

Las pesadillas hacen que se despierte intempestivamente. Tiene sueños con personas intentando matarla: un asesino serial siempre aparece detrás de ella; uno diferente por noche. También sueña con escenas golfísticas bizarras: llega tarde al tee de salida y alguien la detiene. En otra secuencia repetida, ella se ve haciendo un chip a un green de vidrio y la pelota no se frena nunca. Pega otra vez, suave, y la pelota sigue rodando sin pausa. La mente de Michelle carbura las veinticuatro horas, aún con equivocaciones y deslices como los de cualquier mortal. "Realmente aprendí de los errores y no me arrepiento de nada porque cada decisión que tomé en su momento me pareció grandiosa. Disfruté, tuve un montón de diversión y si de algo estoy segura es que nunca me voy a rendir". ¿Llegará a ser la Nº 1 algún día? 

Fuente: Canchallena

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11 de Diciembre de 2016|01:38
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