Montaña, vinos y diversión: un recorrido difícil de olvidar

Un grupo de periodistas y comunicadores locales fueron los protagonistas de una inusual jornada en la que recorrieron las bodegas del Valle de Uco a través del Bus Vitivinícola, una creativa idea de Andesmar Turismo y Bodegas de Argentina. En la nota, un resumen del viaje y la divertida galería de fotos.

¡El Bus Vitivinícola en Mendoza ya está en marcha! Este emprendimiento es una iniciativa conjunta entre Bodegas de Argentina y Andesmar Turismo que apunta a brindar un servicio de excursión regular a los caminos del vino del Valle de Uco, tanto para mendocinos como para visitantes de nuestra provincia.

El Bus, aprobado con 10. Periodistas locales fueron los invitados a la primera salida oficial del servicio. Todos los comunicadores destacaron la idea y felicitaron a sus ideólogos. “Saliendo desde la ciudad de Mendoza, cuenta con paradas establecidas para que se puedan visitar las bodegas más relevantes de esta región. Con la compra de un solo ticket, los pasajeros podrán subir y bajar en las distintas paradas a lo largo del recorrido durante sus 10 horas de duración, permitiéndoles desarrollar los programas de enoturismo de cada una de las bodegas del circuito, como así también disfrutar los más exquisitos menús maridados”, agrega Belén Gaua –responsable de Turismo de Bodegas de Argentina-.

Soledad Andreu, responsable de Comunicación de esta entidad informó que “las salidas hacia el trayecto Valle de Uco Norte serán los viernes y domingos, con destino a las bodegas Atamisque, Andeluna y Salentein. Los martes y sábados, el bus hará el camino Valle de Uco Sur: bodegas Finca La Celia y O. Fournier.

El Bus Vitivinícola, en una parada entre viñedos.

Un ajetreado mini-viaje de egresados. Los periodistas y comunicadores invitados condensaron los dos viajes en un día. La salida fue a las 8:45 y la llegada al centro de Mendoza fue pasadas las 21. Con bromas, charlas y hasta cánticos y karaoke dentro del bus, todos comentaron que vivieron un día fuera de serie.

Breve resumen:

1ª parada: Bodega Finca La Celia. Marcos Toriano y Pamela Fischer recibieron a los periodistas con un delicioso desayuno y luego pudieron conocer los viñedos, la antigua casa de Celia Bustos (hija de Eugenio Bustos) y el maravilloso mirador.

2ª parada: Bodega O. Fournier. María Eugenia Lombardi acompañó a los visitantes por un mini-tour que incluyó explicaciones sobre la particular arquitectura del establecimiento, la cava y el bello salón Del Choique, marca de la Bodega.

3ª parada: Bodega Atamisque. Los pasajeros conocieron la terraza en donde puede apreciarse el original techado de piedra laja de la casa vinícola y luego de una espectacular picada con variedad de fiambres, quesos y frutas secas, Laura Luconi –responsable de Turismo- guió a todos hacia el restaurante de la bodega que ofreció un estupendo menú en el que la trucha fue la vedette: de entrada, atadito de trucha; el plato principal consistió en una trucha arco iris con papas y crema de almendras; y de postre, tarta de nuez y miel con helado y cerezas. “La idea del restó es cocinar con todos los productos de la huerta y el criadero de truchas andinas que poseemos”, dijo la chef.

¡Famélicos! El almuerzo llegó tarde (a las 16), pero valió la pena la espera.

4ª parada: Bodega Andeluna. Aquí los paseantes participaron de la degustación de un Chardonnay y un Rosé de la bodega. Luego Julieta Gabardós –de Andeluna- los llevó a visitar la cava y finalmente tuvieron un momento de distensión en las bellas galerías, para poder ver el atardecer tunuyanino.

5ª parada: Bodega Salentein. El final, ya con las estrellas poblando el cielo, llegó con una deliciosa mediatarde –verdaderamente tardía, pero no por eso desperdiciada- y la visita a la sala de arte Killka. Mariela Giovanelli y Anabel Simionato fueron excelentes anfitrionas para un final de viaje que, todos aseguraron, “tardarán en olvidar”.  

El sol, espléndido, acompañó a los comunicadores viajeros.   

Guías preparados, un plus. El recorrido es sumamente atractivo: se transita por caminos rurales donde se pueden apreciar fincas, sistemas de riego, sistemas de conducción de los viñedos y protección antigranizo, aprender sobre la cultura del vino y además, conocer una parte importante de la historia de Mendoza. Todo esto, gracias al acompañamiento de instruidos guías.

Por supuesto, la posibilidad de hacer degustaciones y catas, almorzar, participar de acuerdo a la época del año en programas de cosecha o poda, hacer cabalgatas o simplemente comprar buenos vinos está al alcance de la mano, y se presentan como opcionales al viaje.

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