Manos, manitas y manitos

Cuando hemos disfrutado de la lectura de la poesía de Gabriela Mistral, seguramente nos hemos deleitado con la siguiente:

 

 

 

Manitas de los niños,
manitas pedigüeñas,
de los valles del mundo
sois dueñas.

Manitas de los niños
que al granado se tienden,
por vosotros las frutas
se encienden.

Y los panales llenos
de su carga se ofenden.
¡Y los hombres que pasan
no entienden!

Manitas blancas, hechas
como de suave harina,
la espiga por tocaros
se inclina.

Manitas extendidas,
piñón, caracolitos,
bendito quien os colme,
¡bendito!

Benditos los que oyendo
que parecéis un grito,
os devuelvan al mundo:
¡benditos!

 

Y, entonces, se nos plantea el interrogante: ¿manito o manita? Nuevamente, será la voz autorizada del Diccionario panhispánico de dudas la que nos dé la respuesta adecuada:

 

Para el diminutivo, son válidas las formas manito y manita. Lo habitual en la formación de los diminutivos de nombres que acaban en –a o en –o es que el sufijo conserve la misma vocal final del sustantivo, independientemente de cuál sea el género gramatical de este: la casa>la casita; el mapa>el mapita; el cuadro>el cuadrito; la moto>la motito; el problema>el problemita. En el caso de mano, excepcionalmente, se han generado ambas formas; así, manito, que mantiene la –o final del sustantivo, es la forma habitual en la mayor parte de América; y manita, que se ha generado atendiendo al género gramatical del sustantivo mano, y no a su vocal final, es la forma que se usa habitualmente en España y en México.

 

Gabriela Mistral prefiere, en su poema, la forma habitual del diminutivo español. También existen y todos los hemos utilizado los diminutivos manecita y manecillas, el primero referido a los humanos, el segundo, al reloj: Él, enamorado, apretaba más la tierna manecita; Las manecillas del reloj se movían con desesperante lentitud.

Recordemos que, en México, existe una forma mano y su correspondiente diminutivo manito, que son, respectivamente, acortamientos de hermano y de hermanito, aunque se usan cada vez con menos frecuencia, como tratamiento de confianza entre hombres.

 

Y para terminar de hablar de las manos, ¿qué diferencia hay entre decir a manos de alguien y en manos de alguien? La primera forma indica la consecuencia de la agresión de ese alguien: El ladrón muere a manos del joven policía. En cambio, la segunda forma señala el colocar algo bajo la responsabilidad o control de una persona: El futuro está en sus manos.

 

* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.

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3 de Diciembre de 2016|16:53
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3 de Diciembre de 2016|16:53
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  1. Gracias por despejar mis dudas!!!En cuanto al poema para ilustrar les digo que es muy bello.
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