Deportes

El atleta que lleva su físico al extremo y parece no tener límites

La singular historia de Dean Karnazes, el deportista de resistencia que hoy participará en la prueba de montaña en San Martín de los Andes. En 2006 corrió 50 maratones en 50 días seguidos.

Motiva. Moviliza. Emociona. Escuchar sus vivencias eriza la piel. Se trata de un sinónimo de atletismo, aventura, coraje, de ir siempre un poco más allá. Su historia es verdaderamente inspiradora o, como mínimo, estimulante. 

Nacido en Los Angeles, California, en agosto de 1962, el día que cumplía 30 años su vida dio un vuelco tan impensado como irremediable, al menos para él. Esa noche, mientras festejaba con sus amigos en el bar Paragon de su ciudad, luego de varios tequilas, Dean Constantine Karnazes tuvo una idea, una revelación. Como una señal del destino algo le indicó que su existencia cambiaría? para siempre. Sentía que había tocado fondo y que necesitaba un cambio radical. Por eso les comunicó a quienes lo acompañaban que se iba; que se iba a correr. Eran las 23 y se esfumó de su fiesta. Como por arte de magia, salió del bar, se sacó la ropa y con unas viejas y casi enmohecidas zapatillas de tenis empezó a correr. Aquella noche, para él, se inició una nueva historia. 

"Todos mis sentidos se despertaron. Sabía que algo grande me estaba sucediendo. Estaba obeso (pesaba 82 kg; hoy, 66) y mi vida era completamente sedentaria", cuenta Karnazes en el comienzo de su charla con LA NACION. Un tiempo después, para completar la vuelta de página, renunció a su puesto de ejecutivo en una compañía farmacéutica. Abandonó la seguridad, el confort y la rutina "agobiante y aburrida" para dedicarse de lleno a correr. ¡Y no paró! 

"Vivo la vida que verdaderamente deseaba. Corro porque me siento libre. Es algo simple que me aclara la mente porque no tengo nada cuando lo hago. Soy un hombre pobre. Es algo muy liberador que une a las personas más allá de cualquier religión, raza o estatus económico", explica el ultrafondista que llegó al país como principal anfitrión de la carrera The North Face Endurance Challenge Argentina, que se realizará hoy en el impactante entorno natural de San Martín de los Andes, Neuquén. Aquí será la primera prueba de montaña de ese estilo y contará con más de mil corredores dispuestos a transitar los caminos del Sur argentino en distancias non stop de 10, 21, 50 y hasta la más extrema, de 80 km, que deberán completarse en un tiempo máximo de trece horas y media. 

Conocido como el Hombre Ultramaratón, este norteamericano de raíces griegas exploró en carne propia que el cuerpo y el espíritu humano, al menos los suyos, no conocen de límites. Compitió en los siete continentes; corrió sietes veces (terminó seis) la maratón de Badwater, de 220 kilómetros a través del Valle de la Muerte, con temperaturas extremas (48º C), y en 2002 hizo una maratón en el Polo Sur con 40º C bajo cero, sin emplear raquetas de nieve. Además, disputó en ocho oportunidades una carrera de relevos de 320 kilómetros y doce personas, en forma solitaria. Completó competencias de casi 600 kilómetros y, en abril de 2008, estuvo en el desierto de Atacama, el árido "infierno" de Chile, el más seco del mundo. "Es uno de los lugares más inhóspitos de la Tierra, donde tienes que llevar todos tus víveres contigo", recuerda Karnazes, quien cargó en sus espaldas una mochila de 13 kilos durante toda la travesía. Dos meses después recorrió el desierto de Gobi, en China, en la antigua ruta de la seda. 

Pero, sin duda, su máxima experiencia, todo un récord, fue haber realizado, en 2006, 50 maratones en 50 estados de su país durante 50 días consecutivos para finalizar su proeza con los clásicos 42,195 km de Nueva York, los que concluyó en 3h30s. Pero una vez que terminó, incluso fue por más. Corrió unos 2080 kilómetros para regresar a su hogar, donde todo había comenzado. "Lo único que sabía era que no quería parar. Quería volver a mi casa pero corriendo. Entonces, a la madrugada siguiente cargué en mi mochila el celular, la tarjeta de crédito y volví a correr", se justifica. En cuanto al objetivo y la motivación que lo condujo a planificar el Endurance 50, dice Karno (una contracción de su apellido que utilizan sus íntimos para llamarlo): "Pretendía atraer la atención del mundo sobre la necesidad de tener una vida más saludable porque en EE.UU. la obesidad es algo preocupante, que afecta a un tercio de los niños". Y agrega: "Por eso creé la fundación Karno Kids, para luchar contra la obesidad infantil. Por ejemplo, vamos a las escuelas y damos charlas poniendo énfasis en una planificación con actividades físicas". 

Cuenta que nunca sufrió una lesión. Nunca. Sólo perdió algunas uñas. "Por suerte tengo una enorme capacidad de recuperación y eso me ayuda a entrenarme todos los días", expresa. 
El autor de "El hombre Ultramaratón, confesiones de un corredor nocturno" , se muestra, casi siempre, jovial y optimista. Aunque también sabe de golpes y frustraciones. "Cuando falleció mi hermana, de 18 años, en un accidente automovilístico, me costó mucho aceptarlo. Hoy corro porque me ayuda a lidiar con ese dolor y para celebrar por su vida", rememora Karnazes, quien cuando efectúa grandes distancias suele pedir pizza por delivery como principal combustible . "La primera vez que lo hice pensaron que estaba loco. La pido de masa fina y les solicito que no la corten, para enrollarla como si fuera un burrito mexicano y comerla así", explica entre risas. 
Lo cierto es que desde aquella agitada y movida noche en la que cumplió 30 años, Karnazes no deja de explorar y buscar nuevos desafíos. 

Opiniones (1)
9 de Diciembre de 2016|10:51
2
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9 de Diciembre de 2016|10:51
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  1. si esto es verdad, un loco remil loco que envidio.
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