Las fotos y perlitas del paso de Alfredo Casero por Mendoza

Con la sala casi llena se presentó en Mendoza el inefable actor con un show distinto: A Casaerian Extravaganza. En esta nota te mostramos una galería con los presentes, y reflejamos las opiniones a favor y en contra, de una presentación peculiar.

Dueño de un humor único, idolatrado por algunos y denostado por otros, Alfredo Casero llegó a nuestra provincia con el show que se encuentra presentando desde setiembre de 2009.

Se trata de una suerte de Cha Cha Cha en vivo donde hay lugar para sus clásicos monólogos, siempre en el marco de un eficaz despliegue multimedia que recorre todo el show. Por supuestro, no faltaron personajes memorables del programa de culto de la década del ´90, como Papiros Potoian y Rolando, el mono matemático, o Juan Carlos Batman, acompañado por su fiel Robin

Un personaje total. Alfredo Casero hizo lo que quiso: cantó –en castellano y japonés-, brindó monólogos absurdos y muy cómicos, pero a la vez con certeras críticas, hizo sketchs bizarros y hasta dio consejos y clases de actuación en escena.    

Alfredo Casero se presentó ante un público conformado mayoritariamente por seguidores incondicionales.

Dos campanas. El espectáculo produjo sensaciones encontradas. A muchos de los presentes, fieles seguidores del humor de Casero, les pareció un show excelente: desopilante, inteligente y profundo –con críticas latentes a la idiosincrasia y las costumbres de los argentinos-. “El gordo es así. Lo suyo es la improvisación, es como tener un amigo que siempre se encarga de hacer reír al grupo. Es una puesta en la que el ha decidido divertirse y lo hace con nosotros, el público”, dijo uno de sus admiradores. “El mendocino es tímido, pacato… no se anima a soltarse. Pero una vez que lo logra, aporta y mucho. Eso fue lo que pasó hoy”, comentó una de las chicas que se animó a subir al escenario.

Uno de los espectadores que quedaron desconformes resume su pensamiento diciendo que “creo que la gente que lo fue a ver no se anima a criticar a tipos de esta talla. La verdad es que esta es la segunda vez que voy a verlo y me dejo una sensación de demasiada improvisación que no aporta. Habían momentos en blanco y parecía que no sabía que hacer”.

El pullman, un lugar de fiesta. Fue notoria la contradicción entre el público que ocupó el primer piso del Teatro Plaza –en su mayoría jóvenes- y el de la platea. Los “de las alturas” fueron absolutamente participativos, festejaron cada ocurrencia del actor y hasta fueron tildados de “bochincheros” por Casero; mientras que los que pagaron entradas más caras se caracterizaron por ser más sobrios y tibios.

La última foto, antes de apagar la luz. Alejandro Scigliano, María Emilia Rossi, Nora Stefanelli y Daniel Martínez.

Afable y muy conversador. Así lo percibieron los periodistas que se acercaron tras bambalinas a charlar con el actor, luego de concluida la presentación. De excelente humor, Alfredo ponderó las bellezas naturales de nuestra provincia y se animó a responder las punzantes preguntas sobre el malentendido ocurrido con algunos actores locales, que en principio iban a actuar en la obra y finalmente no lo hicieron. "No sé bien que pásó, lo manejó la producción, pero de golpe tenía a unos diez tipos pidiendo plata y haciendo planteos gremiales. Preferí interactuar con el publico", dijo.

Una perlita final. El gordo -como se lo conoce habitualmente- fue invitado por un actor local a hacer algo relacionado con la ópera en Mendoza, a lo que  éste confesó que "me encantaría dirigir el Requiem de Mozart. Me la sé de memoria". La propuesta quedó registrada por más de un grabador de periodista, y los dos protagonistas intercambiaron sus e-mails.  

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