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Matteo Manassero, el golden boy que adelanta el tiempo

El italiano batió el récord de precocidad al participar en el último Masters con 16 años; fue el único amateur en superar el corte clasificatorio y su futuro no tiene límites

Juega como un golfista mucho más grande que uno de 16 años. Sin embargo, las apariencias estéticas no engañan: allí estaba Matteo Manassero, con la frescura de un adolescente que es. En el Masters era fácil detectarlo; invariablemente utilizaba la camisa azzurra o blanca con el escudo de Italia en el corazón. También había otra forma de identificarlo: una pandilla de chicas teenagers lo seguía por los 18 hoyos a lo largo de ese Edén que es el Augusta National.

"Sí, sí, lo noté. Me gusta eso", comentaba con picardía el domingo, una vez concluido su debut en el primer major del año. 

Los tiempos se aceleran para este chico nacido en Verona. Batió un récord histórico de precocidad al jugar en Augusta a la edad de 16. El anterior jugador más joven había sido el norteamericano Tommy Jacobs, que actuó con 17 en la cita de 1952.

Manassero, que cumplirá años el lunes próximo, tuvo el orgullo, además, de haber sido el único amateur entre seis que superó el corte clasificatorio. Al igual que Angel Cabrera, pasó con lo justo el límite del viernes con un total de 147 golpes (+3), después de dos rondas de 71 y 76. El fin de semana siguió disfrutando la experiencia entre magnolias y azaleas y firmó tarjetas de 73 y 72, para concluir con un total de +4 y en el 36º puesto.

"Después de jugar este campo entendí que soy capaz de actuar en cualquier cancha", comentó Matteo, con su inglés lento pero de palabras rigurosamente seleccionadas. 



Había que verlo, rozagante en la ceremonia final del Augusta National. Poco antes de observar cómo a unos metros el Pato Cabrera le acomodaba el saco verde de campeón a Phil Mickelson, Manassero recibió la copa de mejor amateur y muchos elogios de parte de Billy Payne, el titular del club. Después, fue aplaudido fervorosamente por el público y los dirigentes de las asociaciones de todo el mundo que asistieron al acto.

"Haber superado el corte ya fue fantástico; si no lo lograba, no había problema. En esta cancha, podés hacer una perfecta salida y creer que con el segundo golpe quedás a tiro de la bandera. En cambio, estás en riesgo de un doble bogey si no caés en el lugar justo del green". 

Conocido como Manny por sus amigos en Italia, Matteo disfrutó en Turnberry de los invalorables consejos de Tom Watson, con quien jugó las dos primeras rondas del British. Confiesa que el Viejo Tom, durante la entrega de premios que ungió a Stewart Cink, le susurró: "Algún día vivirás este momento de nuevo".

En Augusta, los caminos volvieron a cruzarse entre el quíntuple ganador del British y este joven de aura especial, de llamativa madurez para su edad. "A esta altura del año, en 2009, me preparaba para comenzar otra temporada como amateur. Luego, gané el campeonato de aficionados en Inglaterra y todo cambió. El sólo hecho de pensar que jugaría en Turnberry me ponía nervioso, pero era lo que me gustaba y quería". 

Después de sus vivencias en Augusta, Manny tiene una certeza: "Hoy por hoy no puedo jugar mucho mejor que esto". En tren de prolongar su incontenible evolución, su próximo paso será saltar al profesionalismo. Lo hará en la primera semana de mayo, en ocasión del Abierto de Italia, en Turín, allí donde el año pasado triunfó el misionero Daniel Vancsik. "Va a ser muy emocionante volverme profesional en mi propio país".

En aquel certamen, pero de 1997, un pequeño Matteo de 4 años dejó atónito al español Severiano Ballesteros -uno de sus ídolos-, al embocar un chip. 

Más allá de incorporarse al campo rentado tal como lo hicieron sus compatriotas Edoardo y Francesco Molinari, está convencido de que debe terminar sus estudios en el colegio. "Cuando deje de jugar al golf, no quiero decir ´Todavía no me gradué´", aclara.

A propósito del tema, el diario The Times de Inglaterra propuso una sesión fotográfica junto a sus compañeros de escuela, aunque Matteo la rechazó gentilmente. "No quiero aparecer como diciendo ´Soy el mejor, mírenme a mí". 

Hasta aquí, Manassero, fanático del Milan y de David Beckham por su ética del trabajo, jugó siete torneos profesionales y superó el corte en seis de ellos: en 2009, British Open (13º), Masters Europeo (23º), Abierto de Italia (25º) y falló la clasificación en el Abierto de Escocia. Este año, además de su paso por Augusta, fue 31º en el Dubai Desert Classic y 73º en el Abu Dhabi Championship. Como estudiante de filosofía aristotélica, en su caso se ajusta perfecto la frase: "La excelencia no es un acto, es un hábito". 

Fuente: canchallena.com

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