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Arsenal ganó la Sudamericana

El equipo de Sarandí perdió 2 a 1 ante el América de México.Pero le alcanzó para coronarse por el gol conquistado casi sobre la hora.

Arsenal se consagró campeón de la Copa Sudamericana pese a perder en la segunda final a América de México 2-1. Martín Andrizzi, a 7 minutos del final, marcó el tanto del descuento que le dio el título a los argentinos. Cristian Díaz, en contra, y Juan Carlos Silva anotaron para los aztecas.

En el partido de ida, jugado en el Distrito Federal los argentinos ganaron 3-2 y debido a que el gol de visitante vale dobles es que consiguieron en la noche del miércoles su primer título a nivel internacional.

En el arranque del partido los mexicanos salieron con todo a tratar de marcar un tanto, sabiendo que necesitan por lo menos ganar por dos goles de diferencia y llegar a los 3 o más para forzar a un definición por penales, en caso de vencer por solo uno.

Pero Arsenal no dejó que América pudiera marcar ese ansiado gol en el comienzo, marcándolo a presión en todos los sectores del campo y tratando de generar peligro a partir de las jugadas con pelota parada.

Cuando parecía que los locales, esta vez en la cancha de Racing, tenían todo dominado llegó la apertura del marcador para América: desbordó Rojas por la izquierda, envió un centro y Cristian Díaz en el intento por rechazar la pelota no hizo más que enviarla al fondo de la red para establecer el 1-0 para los mexicanos.

Enseguida reaccionó Arsenal, que no llegó al empate de milagro en cuatro oportunidades, todo antes de la media hora de juego.

Primero tuvo la igualdad Andrés San Martín con un cabezazo que no pudo controlar el arquero, el rebote le quedó a José Luis Calderón, con la pelota picando dentro del área chica, pero su derechazo pegó en el travesaño.

Cinco minutos después otra vez Calderón se encontró con la pelota picando dentro del área, esta vez le pegó de zurda y otra vez su remate pegó en el travesaño.

Como para que la noche pinte más negra, pese a que en el juego los argentinos superaban claramente a los mexicanos, Jossimar Mosquera, en el medio del arco, dentro del área chica, también tuvo el empate, pero en vez de empujar la pelota hacia la red la tiró afuera. Nunca los de Sarandí tuvieron tantas situaciones de gol en su historia en tan poco tiempo. Algunos ya creían que no sería su noche.

A pesar de esas situaciones perdidas Arsenal no bajó los brazos y siguió buscando y nuevamente en la cabeza de San Martín tuvo el empate, pero esta vez fue el arquero Guillermo Ochoa quien evitó la caída de su valla.

El América no pudo contener los embates y Arsenal, pero tuvo una chance clara para aumentar el marcador, cuando Salvador Cabañas fue derribado dentro del área por Aníbal Matellán, cuando iba a quedar mano a mano con Mario Cuenca pero el árbitro, como sucedió en México en el partido de ida, aunque otro juez (el colombiano Oscar Ruiz), se volvió a equivocar a favor del equipo de la familia Grondona y no sancionó el claro penal.

Arsenal siguió insistiendo, pero en el últimos minutos su fuego comenzó a apagarse y su fue al descanso derrotado, pero todavía campeón.

En el comienzo del segundo tiempo en apenas 120 segundos los dos tuvieron sus chances, Cabañas para los mexicanos y Villar para los argentinos, pero no pudieron concretar. Así de electrizante se inició el segundo tiempo de esta final de la final de la Copa Sudamericana.

El partido en el segundo tiempo quedó muy claro desde el arranque, con los águilas del América buscando en forma desesperada el segundo el gol y Arsenal para de contra y atacando con mucha gente cada vez que podía.

La sensación en el estadio Presidente Perón era que en cualquier momento cualquiera de los dos equipos podría marcar un gol, que a esa altura sería decisivo para ambos, porque el América se acercaría al título y para Arsenal porque se estaría asegurando de ese modo la copa.

Por eso a nadie le sorprendió que se convirtiera un tanto, claro que para las 20 almas que alentaban a Arsenal les golpeó en el corazón, porque fue América el que marcó, a través de Juan Carlos Silva, quien de volea, por la izquierda, con un potente remate superó el esfuerzo de Cuenca.

La desesperación de apoderó de todos y también de los jugadores de Arsenal, quienes pese a ir perdiendo hasta el segundo tanto de los mexicanos habían hecho todo bien, al punto que no sólo no merecían ir perdiendo, sino que nunca merecían ampliamente, por el desarrollo del juego, estar arriba en el marcador. Pero el fútbol tiene estas cosas y por eso el sufrimiento de todo Sarandí.

Los minutos finales Arsenal los jugó más con el corazón que con la cabeza, algo que lo complicó, porque a partir de un juego inteligente, con buen trato de pelota, siendo ofensivo, fue que complicó al equipo de Brailovsky.

Entonces no le quedó otra de ir al golpe por golpe, arriesgando mucho en ataque y sufriendo mucho los embates de la visita, que pasaron a ser los que despreciaban goles, aunque Arsenal, con remates de larga distancia, como uno de Martín Andrizzi que no fue gol de milagro, también aportaba lo suyo.

Y cuando todo parecía encaminarse hacia una pesadilla para los de Sarandí apareció Andrizzi, quien ya había avisado antes, para con una arremetida por la izquierda de su ataque para descontar y darle el título a Arsenal.
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8 de Diciembre de 2016|21:19
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