Hebiatría: ciencia para los adolescentes

Esta disciplina se ocupa de manera integral de la salud física y psíquica de este grupo etario. Sexualidad, trastornos alimentarios y de conducta son algunos de los complejos temas que aborda. En nuestra provincia sólo hay un único centro especializado y funciona en la Facultad de Medicina.

No es fácil dejar de ser niño. Con la pubertad comienza un largo período de cambios biológicos, psicológicos, sociales y culturales que pueden determinar el resto de nuestras vidas. Este período es la adolescencia.

Hoy los adolescentes suelen ser noticia a raíz de sus dudas o de sus provocadoras conductas producto de una suma de factores que ellos no pueden comprender ni manejar: el temprano consumo de drogas, el aumento en la ingesta de alcohol y de bebidas energizantes, el temprano inicio de la actividad sexual, las relaciones promiscuas, el creciente porcentaje de embarazos no de deseados, entre otros.

Para la atención integral de las múltiples problemáticas del adolescente existe una especialidad médica que la mayoría de la gente no conoce: la hebiatría o efebotría. Como la neonatología trata a los bebés, la pediatría a los niños y la geriatría o gerontología a los ancianos, la hebiatría se concentra en los jóvenes durante este complejo momento de la vida.

En Mendoza sólo hay un centro dedicado a esta especialidad, el CENMAD (Centro de Medicina del adolescente), que funciona en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNCuyo, bajo la dirección del endocrinólogo Pedro Esteves.

Junto a él, trabaja un equipo interdisciplinario integrado por médicos especializados en ginecología, pediatría, endocrinología, nutrición y psicología, se ocupa de atender integralmente a los jóvenes, ante consultas que van desde los problemas de crecimiento hasta la orientación vocacional.

La hebiatría o medicina del adolescente

“La especialidad se llama hebiatría o efebotría, pero si para la gente ya es difícil entender qué es la pediatría comparada con otra especialidad como puede ser la oftalmología, es mucho mejor que la gente nos conozca como especialistas en medicina del adolescente”, explica Pedro Esteves, autor del libro Te acompaño a crecer. Sexualidad del adolescente.

El director del centro señala que en el CENMAD se trata al adolescente de una manera integral, desde el punto de vista de su crecimiento, de su desarrollo físico y psicológico, de su inserción en el medio y sin perder de vista cómo influye lo social para que este desarrollo sea sano o enfermo.

“La neonatología es una especialidad que tiene una identidad muy clara desde hace años porque requiere de una infraestructura de aparatos que la industria ha apoyado de una manera extraordinaria. Nadie duda de la necesidad de la existencia de neonatólogos. Sin embargo, hacia el fin de la niñez, en la pubertad y la adolescencia, como nosotros trabajamos más con la escucha, con la historia clínica y con el examen físico nuestra inserción en el mundo médico es mucho más lenta y más costosa. Por eso es que todavía no tenemos un acuerdo sobre el nombre”, reflexiona el especialista.

Respecto de los deslindes cronológicos de las etapas iniciales de la vida, Esteves afirma que “la especialidad se concentra en el inicio de la pubertad, que es a los 10 años en las nenas y a los 11 en los varones. Esto marcaría el inicio de la adolescencia. Lo que no está definido es el fin de la adolescencia porque dependiendo del ámbito social donde se desarrolle ese chico o esa chica, para una chica se queda embarazada y se hizo cargo de un bebé la adolescencia se termina a los 14, pero en el caso de un estudiante universitario termina a los 25 o a los 27 cuando logra el título y empieza a pensar en ser más independiente. El límite final de la adolescencia en ninguna parte del mundo está bien definido. De hecho nosotros recibimos chicos y chicas que están entre los 10 y los 25 años. Ocasionalmente llega un chico de 28 años que quiere ser atendido por nosotros y lo atendemos”.

¿Por qué consultar a un hebiatra en lugar de un a clínico?

Ante este amplio rango de edades, Esteves explica que ante la eventual consulta a un clínico, “la adolescencia tiene vericuetos muy especiales, como por ejemplo la manera de abordar a los chicos, la manera de llegar a ellos, que requiere de una cierta técnica. El manejo de la entrevista, del examen físico, del planteo terapéutico tiene características especiales. Un pediatra o un clínico pueden trabajar bien pero están confrontados por la patología. Y puede suceder que frente a un adolescente, que no suele no tener claro qué es lo que le pasa, la consulta le lleva un tiempo enorme. Por eso es que no hay lugares para la atención clínica, médica, de los adolescentes. Sí abundan, en cambio, para la atención psicológica”

El pediatra Fabián Díaz apunta que “en lo que se refiere a una enfermedad concreta cualquier clínico no tendrá dificultades para resolver el problema, desde una apendicitis a una neumonía, no hay diferencias. Lo que nosotros hacemos es, además, revisar cómo el adolescente va a afrontar la operación o el seguir el tratamiento”.

Esteves apuntala el argumento con un ejemplo: “A un gordito de 13 años puede verlo perfectamente un pediatra o un endocrinólogo, pero el arte de motivar a ese chico hacia una resolución personal del problema es la técnica que nosotros dominamos. Cómo motivarlo para un cambio, cómo apoyar a la familia para que apoye al chico. Otro ejemplo, un trastorno de la conducta alimentaria, que hoy es epidemia. Nosotros reconocemos rápidamente esa patología y podemos lograr desde nuestra manera de entrevistar una resolución a partir de voluntad del chico o de la chica y eso cambia totalmente la perspectiva médica”.

Motivos de consulta

Los principales motivos de consulta son los trastornos alimentarios como la bulimia y la anorexia, la obesidad, los problemas de crecimiento, el adelanto o el atraso del inicio de la pubertad, el inicio de relaciones sexuales, la búsqueda de métodos anticonceptivos, un dolor difuso, trastornos de conducta y consultas de tipo psicológica, entre otros. A cada uno de los pacientes, no importa cuál fuera el motivo por que el llegaron al CENMAD, se le realiza una entrevista y una historia clínica completa.

Los chicos llegan a la consulta de diversas maneras dependiendo de la edad que tengan. “En los más chicos el motivo de consulta es de los padres, preocupados por ejemplo por trastornos de conducta en la escuela, los modos de relación con los compañeros, violencia, adicciones, trastornos del aprendizaje. Muchos llegan derivados por otros profesionales, pediatras y clínicos, que detectan una patología especial y nos los mandan. En el caso de los más grandes, hay muchos chicos que llegan de forma espontánea ante las dudas y temores que se les presentan frente a la sexualidad”, apunta Díaz.

También se produce la consulta simultánea de los padres y los chicos ante un problema. “En la mayoría de los casos, los adolescentes están muy interesados en que alguien les explique qué les está pasando y que alguien les ordene la manera en que están viviendo. Sucede que pasado un tiempo, los chicos comienzan a venir solos a las consultas porque comprenden que es un ámbito donde pueden explayar sus preocupaciones, donde no se los apura con el tiempo y donde pueden encontrar, a partir del vínculo con el profesional, una manera personal de salir de situación de crisis”, destaca Esteves, también profesor de endocrinología en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNCuyo.

Aunque la consulta inicial se produzca con los padres, el adolescente tiene su espacio a solas. Fabián Díaz destaca que “muchas veces detectamos que los motivos de consulta de los chicos son totalmente distintos al de sus padres. La habilidad del médico es descifrar cuál es el verdadero motivo de consulta que tiene el chico. Nosotros escuchamos a los padres y a los chicos, pero el protagonista de la consulta es el chico. Y si éste se da cuenta de que el médico quiere escucharlo y le da el espacio a solas, no hay dificultad”.

“Nosotros somos como abogados defensores de los adolescentes, nuestra misión es focalizarnos en el desarrollo de esa persona que está creciendo. También, ayudamos a la familia. Pero hacemos el deslinde entre lo que dicen los chicos y lo que dicen los padres. Si observamos que el nene tiene 14 años y está agarradito de la mamá y el papá vemos que ahí hay un problema que hay que descifrar. Y si vemos que es necesario realizar un diagnóstico psicológico para llevar adelante una terapéutica, lo hacemos codo a codo con los psicólogos. Nunca de dejamos de mantener el vínculo con el paciente. No derivamos. Y como lo corporal es en estos años algo tan acuciante, los médicos siempre tenemos algo que decir al respecto”, argumenta Esteves.

Abordajes a la complejidad

El endrocrinólogo infantojuvenil señala que “los adolescentes necesitan que alguien les explique qué es lo que está pasando. La mayor parte de los chicos están felices de desarrollarse, de sentir sus hormonas, hacerse grandes, las chicas de menstruar, viven esta etapa como una cosa muy buena. La idea de que los adolescentes adolecen, sufren, no es así. Salvo en el caso de los chicos que han sufrido abuso a los cuales el crecer se les hace muy difícil y el futuro se les presenta amenazante”.

“Cuando los chicos comprenden que están frente a un adulto que se ha propuesto ayudarlo, el motivo de consulta que puede ser eminentemente clínico, de golpe se convierte en un motivo de consulta integral”, continúa Esteves.

Y brinda un durísimo ejemplo. “Hace unas semanas trajeron a un chico porque tenía el pene pequeño y en la charla con él surgió el tema de que había sido abusado. Él mismo me lo confiesa, cosa que no había hecho nunca antes con nadie. Hacemos la consulta con el psicólogo y éste detecta quién es la persona que lo había abusado. Porque a partir del diálogo y de la progresión de sentirse en confianza el chico fue contando la verdad. Este chico tiene 17 años y pasaron años antes de que él pudiera decir nada porque el episodio de abuso le ocurrió en la infancia. Por otra parte, en la entrevista con la madre, ella nos cuenta que el chico se corta y se autoagrede permanentemente. Toda esta sintomatología desapareció a partir de cuando pudo hablar y decir quién había sido el agresor. Y ahora lo estamos acompañando, ayudándo a pensar y procesar lo que le pasó y eso es terapéutico. Un motivo de consulta totalmente banal como era el creer que tenía el pene pequeño resultó en una terapia de otra índole”.

“Vemos casos semejantes todos los días porque las personas somos una unidad, no se puede separar lo corporal de lo psíquico y de lo anímico”, subraya el médico.

Los mandatos sociales

Para el especialista “las chicas soportan el peso que esta sociedad ejerce para que no sean gorditas. La pubertad por sí misma las redondea porque una mujer bien formada siempre es redondeada. Al terminar la pubertad el 25% del cuerpo de una mujer es grasa y esto es lo que le asegura la capacidad de reproducción. Al estar hoy socialmente minusvalorada la mujer redondeada, bien formada como mujer, provoca que las madres las traigan consultando por obesidad cuando en realidad las nenas no son obesas. Y las persiguen con eso desde los siete, ocho o nueve años. En este lugar apoyamos a las nenas, le explicamos a la familia, las acompañamos para hacerles ver lo que es saludable y lo que no lo es, lejos de las imposiciones de la sociedad”.

“También trabajamos el tema del miedo que les despierta a los padres que su hija sea una mujer. Ese es otro tema por el que somos confrontados. Si un medio de comunicación dice que la edad de comienzo de las relaciones sexuales para las chicas es a los 14 años en el Gran Buenos Aires, el padre de una nena de 13 años entra en pánico. Nosotros le hacemos ver a los padres, paso a paso, qué es lo sano, qué es lo normal y qué se puede construir”, argumenta el director del CENMAD.

Al respecto, en Mendoza no hay estadísticas precisas respecto del inicio de las relaciones sexuales. “Todo depende del tipo de población que se estudie, si es urbana o rural. Quizá en zonas rurales la mayoría de las chicas termina la escuela primaria y se casa pronto y empieza a tener hijos. Mientras que en la zona urbana, escuela secundaria y facultad mediante, la situación es distinta y este inicio se retrasa”, explica Fabián Díaz.

Educación sexual en las escuelas

Pedro Esteves considera que este programa es auspicioso ya que se debería hablar de sexualidad en todos los ámbitos. “No conocemos los detalles de este nuevo programa del Gobierno de educación sexual en las escuelas porque no hemos participado en absoluto. Pero es auspicioso que los temas de la sexualidad se hablen en todos los ámbitos, en las escuelas, en los clubes, en las parroquias. En todos lados se tiene que abordar este tema, el desafío es hacerlo con altura, con nivel y teniendo en cuenta que el universo de chicos y chicas que van a estar escuchando a los expositores comprende a niños que están casi en la infancia y otros ya en la adultez”.

“Es difícil dar un mensaje unívoco y sobre todo que los adultos nos pongamos de acuerdo. La explicación de lo anatómico y fisiológico a los chicos no les sirve prácticamente de nada. Se debe hablar de lo psicológico, lo social, de los valores, de prevención de enfermedades”, agrega el médico.

Esteves destaca que detecta como dificultad el cómo se adecúa un discurso adulto y responsable para que les sirva a los chicos. “Un discurso que les sirva para tomar decisiones porque pueden estar informados de todo, pero lo central es qué decisiones toman y qué conductas llevan adelante con esa información. Una cosa es la información que tienen y otra cosa es cómo actúan. Creo que el hacer talleres es muy bueno porque allí es donde los chicos se expresan y si el docente tiene capacidad de ir encauzando esas inquietudes o dudas puede hacer una tarea muy buena”.

Y critica la actitud de los padres, “que son quienes tienen mayor capacidad para hablar del tema y encauzar la actividad sexual de sus hijos y sin embargo evitan el tema. Los adultos no nos ponemos de acuerdo porque hay muchísimo miedo. Abordar este tema desde la responsabilidad, desde el uso de la libertad, hablar de qué es el amor y de qué no es el amor, de qué es abuso, son temas que queman entre los adultos”, reflexiona.

 Adolescencia, crisis, múltiples estímulos y juego de máscaras

Ante la sobrestimulación actual respecto del tema sexo, medios de comunicación mediante, “los chicos están desconcertados porque por un lado tienen la pulsión interna hacia hacerse grandes y ser sexuados y hacer lo que hacen los grandes, pero por otro ellos muchísimos temores alrededor de su propia imagen, de la inserción en un grupo, del hacer lo que los demás hacen. Los chicos están desbordados, no saber qué hacer con lo que ellos pueden hacer y muchas veces tienen tantas expectivas que después no resultan que eso ocasiona síntomas y diversas patologías como supuesta impotencia sexual y la creencia de que tienen que tomar Viagra para tener una relación sexual”, testimonia el médico.

Esteves agrega que “la crisis del adolescente es muy intensa porque por un lado tienen una inseguridad interna lógica porque todos los cambios los despistan. Cambiaron ellos, cambiaron los afectos y de golpe tienen que ir a buscar una nueva identidad, se encuentran como desnudos. En este trance en que están desprotegidos por adentro, encima les caen las presiones del medio, que tienen que ser lindos, delgados, con curvas o sin curvas, que tienen que tomar alcohol para estar a tono con el grupo, que tienen que tener relaciones con prostitutas y miles de cosas”,

“Todo ese bombardeo hace que tengan que recurrir a máscaras para poder sobrevivir. Por ejemplo, en los chicos el decir que es el super macho, que se da vuelta a todas las chicas, o recurrir a las drogas. Una máscara en las chicas es el estar flaca o alcoholizarse en un boliche. Con estas máscaras, digamos respuestas “salvadoras” que les ofrece el medio, se está enfermando a muchísima gente joven Además, al no tener alguien que le de esa seguridad interna que necesita todo eso se incrementa”, argumenta el especialista. Y pone como ejemplo el caso de miles de familias con los padres y madres ausentes.

“La verdadera salida de esta situación de crisis se produce cuando el chico o la chica empieza a darse cuenta de quién es, de cuánto vale, de cuánto valen quienes lo rodean, qué vínculos puede establecer con otras personas, cuánto es valorado por eso, cuánto es respetado en su trato con el adulto o con el compañero. Esto le permite no tener que acudir a esas máscaras o a esas falsas soluciones que le ofrece sociedad”, destaca Esteves.

Y sentencia: “¿Quién se ocupa de que los jóvenes sean más independientes en el sentido de que sean capaces de autotransformarse? Lo hace la familia o la escuela, cuando se lo proponen, pero en general, nadie se ocupa de ellos”.

Sexo y anticoncepción

¿Cómo abordan el tema de la anticoncepción en los adolescentes? “Eso es algo muy personalizado”, responde el especialista. “No tenemos una sola respuesta frente a este tema sino que nos adecuamos a la realidad que está viviendo esa chica o ese chico y tratamos de encontrar lo que es mejor para ellos para un crecimiento sano en su vida sexual”.

“Además está como idealizado el tema de las primeras relaciones y no es raro que venga una chica decepcionada porque no tuvo nada de lo que ella esperaba de sus primeras relaciones. En el tema de anticoncepción trabaja con nosotros una ginecóloga infantojuvenil que interviene cuando es necesario. Es muy importante que las chicas se sientan lo más seguras posibles y que en esta etapa en la que ella no desea tener un niño sea apoyada”, subraya Esteves.

Cómo y dónde consultar al CENMAD

El Centro de Medicina del Adolescente, CENMAD fue creado hace más de diez años y además de los consultorios, tiene una importante función docente de postgrado ya que forma a médicos que quieren dedicarse a la hebiatría, mediante clases semanales y cursos anuales.

Es el único centro especializado de la provincia y funciona en la Facultad de Medicina, frente al Rectorado de la UNCuyo.

Cualquier persona puede consultar al equipo interdisciplinario comunicándose a través del correo electrónico cenmad@fcm.uncu.edu.ar o llamando al teléfono 4494166, todos los días por la mañana excepto el miércoles. La consulta tiene un arancel de $40.

Patricia Rodón

Opiniones (2)
11 de Diciembre de 2016|05:00
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11 de Diciembre de 2016|05:00
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  1. Me consta que el equipo del CENMAD tiene una alta calidad humana y profesional, sin embargo no es el único centro de atención integral del adolescente. El programa de adolescencia de OSEP funciona desde el 2003, y cuenta con actividad asistencial, en los consultorios, por profesionales capacitados y con gran vocación para abordar a este grupo etareo, y además actividades preventivas a través de talleres, como consejerías en salud sexual, grupo de orientación vocacional, entre otras. Actualmente en promedio se realizan 1200 consultas mensuales. Es necesario dar a conocer a la población general y a los adolescentes la existencia de estos espacios de atención diferenciada para ellos, ya que muchas veces no consultan por falta de información.
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  2. Los afiliados vivimos quejándonos de la Osep, por eso voy a contar el trbaajo que hacen un grupo de clínicoss, endocrinologos, nutricionistas, psiquiatras, psicopedagogos, profesores de gimnasia y psicologos del sector Adolescencia. Entre todos se ocupan de nuestros jovencitos, y les puedo asegurar que con constancia los resultados son increíbles. Lo mejor de todo es que para los afiliados no tiene costo. Lo bueno hayq ue comentarlo.
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