Deportes

En Augusta, hay vida después de los 50

Couples y Watson demuestran en el Master de golf que si de ganas y deseo se trata, a ellos no les falta. Con más de medio centenar de años vividos, pueden estar a la altura de cualquiera.

Transcurren tiempos generosos: si el deseo de ganar sigue vivo, cualquier jugador tiene derecho a soñar. No importa la edad. El golf ofrece una sobrevida a los veteranos como casi ningún otro deporte hoy en día. 

El 74° Masters se encarga de ratificarlo al catapultar en los puestos de vanguardia a viejos zorros como los norteamericanos Fred Couples (de 51 años) y Tom Watson (¡de 60!). Es cuestión de maña, temple y, por qué no, un poco de fortuna. 

Couples, por ejemplo, atraviesa la tercera etapa de un golfista de su estirpe. Dejó atrás su época de amateur y de jugador regular del PGA Tour y desde este año actúa en el Champions Tour, donde es amo y señor. 

Los números son aplastantes: jugó cuatro torneos oficiales, triunfó en tres y salió segundo en el restante. Pero su mayor respaldo para flotar como un teenager entre magnolias y azaleas es el saco verde que se calzó en 1992, al imponerse por dos golpes a Raymond Floyd. Un antecedente invalorable para creer que, cómo no, lo puede lograr aquí por segunda vez. 

Pero no fueron todas buenas para Fred, un tipo convocante y que ayer anotó siete birdies y un bogey para la ronda líder de 65 (-7). Su primera esposa, Deborah, se suicidó en 1993 al arrojarse de un edificio poco después de finalizados los trámites de divorcio. Su segunda mujer, Thais Baker, falleció de cáncer de mama en 2009, a cuatro años de la separación de la pareja. Evidentemente, se recompuso y su juego maduro lo coloca de nuevo en la mirada del mundo. 

A Couples le preguntaron si los veteranos comieron algo en la Cena de Campeones que les permitió brillar ayer. "Bueno, Cabrera cuidó de nosotros –bromeó–. La realidad es que éste es uno de mis torneos favoritos y puedo jugar en este campo bajo distintas circunstancias". 

La otra gran historia es la que envuelve a Tom Watson que, hablando de buenos antecedentes, se adjudicó los Masters de 1977 y 1981. 

El Viejo Tom era ya un profesional con tres majors en su vitrina cuando muchos de los competidores de este certamen ni siquiera habían nacido. Hoy se empeña en dar pelea, como lo demostró el año pasado, en Turnberry, hasta el hoyo 72 del Abierto Británico. En esa ocasión, Stewart Cink se aprovechó de su cansancio y lo demolió en el desempate, con lo que arruinó lo que hubiese sido el relato deportivo más conmovedor de este siglo. 

Watson (ayer con 5 birdies y ningún error) anda por la vida como un jubilado en paz, con su cara sonriente y arrugada, y no dramatizó en tierras escocesas pese a haberse situado a un putt de la gloria. Ahora, tampoco hurga en excusas frente a eventuales tropiezos. "¿Si voy a estar en la pelea hasta el final aquí en Augusta? No lo sé, pregúntenmelo el último día. Este campo me va un poco largo, pero reconozco que me ayudó el viento a favor", apuntó Watson, emocionado por partida doble al contar con su hijo como caddie. 

Tanto Couples como Watson continúan soñando con nuevas hazañas, gracias a las nuevas oportunidades que les da el golf. Y ambos lo hacen con una sonrisa, como si el tiempo nunca hubiera pasado. 

Fuente: Canchallena

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