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"Nadie hizo nada para evitar la muerte de Acro"

Lo afirmó el juez que tiene a cargo la causa, quien agregó que el homicidio fue una "crónica de una muerte anunciada”. Además, dijo que William Schlenker ocupaba "un lugar dominante" en "una estructura de corte mafioso". También cuestionó al fiscal.

El juez que tiene a su cargo la causa por el crimen del hincha de River Gonzalo Acro aseguró que el homicidio fue una "crónica de una muerte anunciada por la que nadie hizo nada para evitarla", y dijo que William Schlenker, detenido por el homicidio, ocupaba "un lugar dominante" en "una estructura de corte mafioso".

Además, el juez de instrucción porteño número 11, Luis Rodríguez, cuestionó al fiscal de Saavedra, José María Campagnoli, al considerar que pretendió "instalar suspicacias" respecto a sus decisiones.

En su resolución en la que procesó a cinco barrabravas por el crimen de Acro, ocurrido a principios de agosto en el barrio porteño de Villa Urquiza, el juez consideró probado que "William Schlenker se encontraba, en términos de liderazgo, en una primera línea".

"Esto es, en clara posición dominante dentro de una indisimulable estructura piramidal de corte mafioso" de la barra brava "millonaria", llamada "Los Borrachos del Tablón". Esa hinchada venía enfrentándose con violencia desde los primeros días de este año, por lo que Rodríguez consideró el asesinato de Acro como "la ’crónica de una muerte anunciada’, pues nadie hizo nada efectivo para evitarla".

El juez se preguntó: "¿Qué más resultaba necesario que sucediera para actuar con toda firmeza frente a la escalada de violencia producida?. ¿Quién preveía un final donde preponderase la cordura entre los violentos?. ¿Cuál era el verdadero "botín" que las facciones se disputaban?. ¿Cuántos intereses se mueven detrás de los violentos?".

El escrito, al que tuvo acceso Télam, denota un arduo trabajo técnico y pericial, ya que gran parte de la prueba contra los procesados se basa sobre la cercanía de éstos con el lugar del homicidio en el momento del crimen, y los contactos a través de telefonía celular entre ellos antes y después del hecho.

Si bien el juez Rodríguez recibió el testimonio de Gastón Matera, quien dijo que el autor material del disparo mortal fue Ariel "El Colo" Luna, el magistrado acusó a todos los procesados del delito de "homicidio simple" en el caso del crimen de Acro y "tentativa de homicidio" en el caso de Matera, quien resultó con una herida de bala.

"Quienes ocupaban la cúspide de la estructura organizada -que por sí no es ilícita-, tuvieron un interés relevante en el éxito del delito", señaló el magistrado en el escrito. "Por la posición clave que ocupaban... pudieron valerse indistintamente de los miembros que llevaron a cabo la actividad delictiva, lo que delimita que poco importaba la identidad del ejecutor", añadió.

Hubo una "decisión común en cuanto a la realización del quehacer delictivo", lo que explica "la sumisión que guardaban los seguidores a quienes resultaban los líderes de las facciones en pugna... a través del fuerte dominio psicológico que éstos ejercían sobre la voluntad de los primeros".

El juez deploró el modo en que "un grupo de personas que hasta meses antes compartían todo, se transforman, escalada de violencia mediante puesta en práctica por las dos facciones en que se repartieron, en una verdadera guerra interna que se disfrazó detrás de los colores de un club, con absoluto desprecio por los semejantes...concluyendo con la muerte de uno de los integrantes en manos de sus antiguos camaradas".

El viernes pasado, cerca de la medianoche, Rodríguez procesó a William Schlenker, Andrés "Raba" Torres, Alejandro "Balá" Etcheverry, Carlos "Urko" Verón, y Martín "Pluto" Lococo.

En la misma resolución dictó la "falta de mérito" de Gastón Matera y Víctor "Toddy" Videla. En tanto, en la causa aún hay otros barrabravas prófugos, entre ellos Alan Schlenker, hermano de William y líder de la facción de "Los Borrachos del Tablón" que se enfrentaba al otro grupo conducido por Adrián Rousseau, al cual pertenecía Acro.

El juez cuestionó en su resolución al fiscal Campagnoli, quien instruyó la causa, a quien acusó de "instalar desconfianza en derredor de la actividad de los demás", si bien le reconoce que "desde un comienzo optó por una hipótesis de autoría que, con relación a una buena parte de los imputados, habría terminado por confirmarse".

El magistrado lamentó las "diatribas gratuitas" que Campagnoli habría proferido en su contra, y remató: "Para sermones, está la Iglesia, no un proceso criminal". "No permitiré que ponga en tela de juicio o esparza dudas respecto de la vocación para el trabajo de quienes no son sus asistentes.

Si quiere resaltar su tarea, que lo haga -aunque me parece innecesario-, pero que no instale suspicacias respecto de la que realizan los otros", subrayó.

La infrecuente crítica concluye con una suerte de voto: "Brego para que se entierren definitivamente las posturas templarias que intentan traslucir imperfecciones de los demás, en aras de realzar una actividad que, en el fondo, no significa más que cumplir el trabajo asignado".
 
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