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Cáceres:"No me pongo plazos, pero ya estoy pensando en dirigir"

A poco más de cinco meses de haber sido baleado en Ciudadela, el ex futbolista fue dado de alta y sigue asombrando por su recuperación. “No guardo rencor por lo que pasó”, dijo.

De aquella madrugada del 1° de noviembre de 2009 a este 2 de abril de 2010 pasaron 152 días en la vida de Fernando Cáceres donde rozó la muerte. Nada menos. Como sin quererlo, esa maldita encrucijada en Ciudadela, donde fue baleado en el rostro, lo interpuso a él y a su entorno ante la prueba más difícil, más compleja de transitar. 

"No guardo rencor por lo que me pasó. Por eso le pedí al fiscal que quisiera conocer a quienes me atacaron", dice a LA NACION el Negro, instalado en Ramos Mejía, en la casa de Ramona, su madre, ladera fiel de 70 años que "ya está agotada pero súper feliz" de tenerlo cerca, bien cerca. "Estoy muy contento de estar de nuevo en casa... con los míos. Es algo especial, pero quiero seguir adelante con la recuperación", agrega el ex jugador, que fue dado de alta anteayer del Instituto Fleni, en Escobar, centro donde permaneció por poco más de dos meses. 

La lucha titánica sigue día a día. Con más de diez horas diarias de trabajos de rehabilitación, a Cáceres, de 41 años, los proyectos lo revitalizan. Sabe muy bien lo que le sucedió. Quizás algunos detalles no los recuerde, o haya preferido eliminarlos para continuar adelante. No duda ni un instante cuando se lo consulta por lo que viene. "Ya tengo el curso de técnico terminado y aprobado. Después esperaremos a que aparezca alguna chance vinculada con el fútbol para comenzar como entrenador. Pero bueno? voy despacio. No me pongo plazos", apunta con absoluta lucidez. Su deseo es dirigir primero acá, en su país, para luego ir a su segunda patria, España. "Quiero dirigir acá y después me iría a vivir a Zaragoza [España], donde jugué varios años y mantengo muchos amigos", expresa, al tiempo que hace una breve pausa y señala: "Ya fui ayudante de campo [de Pepé Santoro en Independiente]. Ahora me gustaría asumir la responsabilidad total de un grupo". 

Sabe que le queda mucho por delante antes de volcarse de lleno a su pasión, el fútbol. Por caso, un sostén de los tantos que lo ayudaron a continuar para atravesar lo terrible que le tocó vivir. "Me ayudó mucho mi entorno. Me enteré de cómo fue todo lo que pasó y de verdad fue complicado. Lo viví, claro, pero no estaba consciente. Era mucho mejor así que vivirlo consciente, porque fue terrible todo por lo que tuvo que pasar mi familia. No me sorprendió el comportamiento de ellos de tomar el mando de lo que me sucedió porque somos muy unidos", explica. Ramón, uno de sus incondicionales hermanos, habla de "volver a tener una vida normal, pero muy apegada a Fernando. Esta Semana Santa es muy especial para nosotros". 

En su estada en la clínica Fleni, el ex marcador central se cruzó con Salvador Cabañas, el futbolista paraguayo que sufrió un ataque similar, en cuanto a la gravedad. "Salvador tiene una fuerza enorme. Hablamos de que no hay que darle ventaja a nada y seguir para adelante. Hablamos de fútbol y sobre su ansiedad de ir a jugar el Mundial. Le dije que no se ponga plazos porque por ahí te ponés un tiempo y después no lo conseguís y eso es malo", relata. 

El Negro tampoco ahorra elogios para todos y cada uno de los médicos, enfermeros y especialistas que lo atendieron. "La gente que se ocupó de mí, desde el principio, me ayudó a lucharla. Me ayudó a no bajar los brazos y hoy, por suerte, puedo contarla", dice. 

El próximo domingo, Cáceres se someterá a una nueva evaluación médica para determinar cómo continuará en sí su rehabilitación. Pero lo que sí está claro es que será atendido por un grupo de fisiatras cubanos. Y, una vez más, bajo la atenta mirada de los suyos. 

Como desde el primer día. 

 
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