Mendocinos en un festín inspirado en las costas europeas

Sheraton Hotel organizó un festival gastronómico que tuvo como estrella a la cocina mediterránea. El encuentro, que se extendió por tres días, contó con inesperadas sorpresas. En la nota, hechá un vistazo a los presentes, enterate en qué consistió el menú y mirá el video de una presentación.

Desde un tiempo a esta parte Sheraton Hotel ha institucionalizado una costumbre elogiada por todos los amantes de la buena mesa: se trata de los festivales gastronómicos, que de tiempo en tiempo, desembarcan en sus restaurantes de la mano de experimentados chefs de la cadena en otras partes del mundo.

En este caso, el turno fue el de la comida mediterránea. Este tipo de gastronomía, procedente de los países que tienen como frontera el encerrado mar, se basa en la elaboración de platos utilizando carnes, verduras y frutos que se dan gracias al particular clima marino que puede proporcionar especiales propiedades sobre el cultivo de los alimentos y la fauna existente.

Los platos, delicias insuperables. La variedad de aromas, sabores, colores y texturas en materia culinaria sorprendió a todos los comensales. Es más: muchos confesaron sentirse abrumados, pues las exquisiteces a degustar eran tantas que la indecisión por comenzar por tal o cual manjar era el sentimiento predominante.

En las entradas, once opciones frías conformaban el listado: pinchos de polenta envueltos en jamón crudo, remolachas asadas con menta y vinagreta de aceto añejo, tzatziki de pepino con yogurt, ajo, limón y hierbas, vitello tonnato y couscous con vinagreta de limón, aceite, cebolla, tomates concasse fueron las destacadas.

El paradigma de la tentación. Uno de los buffets especialmente preparados.

A la hora de los principales, todos calientes, las costillitas de cordero con crema de queso mascarpone y funghi porcini, la musaka de carne de res con berenjenas marinadas, el saltimboca con caponata de vegetales salteados, la bondiola de cerdo grillada con crema de azafrán y pasticcio de macarrón y albahaca y el filete de lenguado al vino blanco con setas y caldo de salchichas y pimientos fueron los más aplaudidos. “Recordaré estos sabores maravillosos por mucho tiempo”, confesó una periodista que pidió reserva de identidad.

Los postres no se quedaron atrás: el tradicional brazo gitano, la natilla catalana, el por todos amado tiramisú y los cannolli alla siciliana fueron las vedettes entre más de diez posibilidades dulces para coronar una cena memorable.    

La música, el acompañamiento ideal. Una sorpresa para todos fue la irrupción de un grupo de cantantes y artistas entre las mesas del restaurante Acequias. En primer lugar, Alejandra Herrera (ataviada con los atuendo propios de una primma donna de la ópera y dueña de una voz sublime) cautivó a todos con la interpretación de arias tradicionales del bel canto italiano: “Oh sole mio” y “Oh mio babbino caro” dejaron a todos cautivados.

Patricio Carballo y Diego Vignolo  felicitaron a los artistas que engalanaron la noche.

Luego fue el turno de Andrea Bahía y un trío de zarzuelas, que los asistentes acompañaron con sus palmas; y finalmente un bailaor de flamenco colmó la noche del embrujo gitano propio de la danza andaluza.  

El chef. Sebastián Spagnuolo, el creativo hacedor de las delicias que componían el menú, es un joven uruguayo que –pese a su corta edad- posee una vasta experiencia debido a sus viajes a lo largo de los Estados Unidos, en donde se hizo cargo de la cocina de muchos resorts y restaurantes.

Además, se desempeñó como chef de partida en las temporadas 2005 y 2006 del Bulli, el restaurant español considerado como el mejor del mundo. Allí interpretó recetas del maestro Ferran Adriá.

Te dejamos un video para que espíes un fragmento de la interpretación de "Los Nardos", una de las canciones más conocidas del repertorio tradicional español.

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