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Hablan de "Messidependencia" en Barcelona

Tras el genial partido que hizo frente al Espanyol todos se rinde a los pies de Leo. La estadística indica que en ese encuentro superó 29 veces a su marcador y perdió la pelota seis veces. Lleva ocho goles en la Liga y cuatro en la Champions.

Leo Messi volvió a confirmar con su partizado en el derbi de Montjuïc que, hoy por hoy, es casi la única solución ofensiva fiable que tiene el Barça, dice Mundo Deportivo en su nota principal de la edición digital. Mientras espera infructuosamente que el equipo, con fantásticos o sin ellos, sea capaz algún día de ganar un partido fuera de casa, el delantero argentino protagonizó ante el Espanyol un compendio perfecto de lo que está siendo esta temporada: pelotas y más pelotas a su pie izquierdo para que su increíble capacidad para desbordar rivales sea la llave maestra que abra todas las puertas. Frente al Espanyol su nivel de acierto fue inaudito. Hasta 29 veces superó con éxito a su marcador o marcadores y sólo seis veces perdió el desafío particular con el zaguero de turno.

Su sorprendente registro revela a la vez una extraordinaria virtud individual y un grave defecto colectivo. Por un lado, la singular cualidad que tiene Messi a la hora de fabricarse su propia jugada y que lo hace un futbolista tan especial le convierte en una amenaza perpetua para los adversarios. Por el otro, dice muy poco, poquísimo del resto del equipo. El problema de Messi es que no es una solución, es directamente la solución, con la honrosa excepción de Andrés Iniesta. Otros recursos como las jugadas a balón parado, o que de vez en cuando otros se sientan en la obligación de decidir un partido, están cayendo en desuso.

Por eso, muchos aficionados barcelonistas escucharon con cierta perplejidad como el técnico azulgrana, Frank Rijkaard, aprovechaba la rueda de prensa en Montjuïc para asegurar que "con un poquito más de experiencia de Messi hubiéramos ganado el partido". Es decir, la conclusión que insinuó Rijkaard como causa principal del empate en el derbi pasaba por Messi, pero no precisamente en sentido positivo.

Llamativa lectura de un choque en el que todo lo que pasó en ataque para el Barça, salvo en un par de acciones puntuales, tuvo la firma de Messi, empezando por el gol que anotó Iniesta tras una jugada que inició el argentino casi desde el centro del campo.

Como viene siendo costumbre, Messi corroboró ante el Espanyol que ejerce de crack y lo asume cada vez que arriesga y se expone a la desaprobación de la grada cuando tenga el día torcido. En el derbi prácticamente todas sus acciones nacieron con el compromiso evidente de hacer daño al rival. Él no entiende eso que se ha dado en llamar "madurar la jugada" y que, de tanto madurar, muchas veces acaba pudriéndola. Quizás el individualismo del que algunos le acusan tenga que ver con la dejación de funciones ofensivas de un equipo ensimismado en su toque.

Los números de Messi, los particulares y los generales, ofrecen poca discusión. Ante el Espanyol fue objeto de cinco faltas, pisó área ocho veces y tiró al arco en cuatro ocasiones. En la Liga suma ocho goles y comparte liderato. En la Champions League ha logrado cuatro tantos y está apenas a uno de Cristiano Ronaldo. Cuando gane experiencia será imparable.
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7 de Diciembre de 2016|11:41
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