El día en que las chicas fueron unas verdaderas Valientes

Luciano Castro, Mariano Martínez y Gonzalo Heredia pasaron por Mendoza de la mano de "Valientes". Entrá a la nota, enterate de los pormenores y mirá la exclusiva galería de fotos, con las imágenes más hot de la presentación.

Tildadas siempre de conservadoras, tranquilas y apocadas, son contadas las veces en que puede verse a las mendocinas realmente zafadas y totalmente desbocadas. Estos son algunos de los calificativos que les caben a las que se dieron cita el pasado fin de semana en el Auditorio Ángel Bustelo, donde desembarcaron Luciano Castro, Mariano Martínez y Gonzalo Heredia junto a algunos de sus compañeros de la telenovela Valientes, que arrasó en el rating el año pasado. 

Cristina Sánchez recibió a los actores en
el Sheraton Hotel.
   Comedia liviana. El argumento de la obra es simple y chato: Los hermanos Sosa ya tienen cada uno su enamorada (como quedó la historia al término de la novela) y sólo está pendiente la venta del taller mecánico. Huevo, su fiel amigo, enamora a Anastasia, la hija de un millonario que pertenece a la mafia rusa, quien quiere comprar el terreno para construir un edificio. Pero cuando ella y su padre se presentan para firmar la escritura sin saber que Huevo está a un día de casarse con Máxima, la salida es pedirle a los “valientes” que le salven el pescuezo. Surgirán enredos, romances, reggaetón y hasta una aparente muerte.

La escena más vivada. Los chicos se cambian sobre las tablas. 

Lo cierto es que se trata de una casi improvisada sucesión de gags (bastante sobreactuados) pero a nadie le importa. Digámoslo sin pelos en la lengua: La verdad es que el 95 % era un enardecido público femenino que sólo quería ver a los “galancitos del momento” en cueros. ¿Las pruebas? La escena más victoreada es aquella en que Luciano Castro, Mariano Martínez y Gonzalo Heredia se cambian de ropa, quedando los tres frente al closet, sólo vestidos con un ajustado boxer –¡El auditorio casi se viene abajo!-.

Desatadas. El delirio de las mendocinas fue sorprendente. Desde que las luces del Bustelo se apagaron, los ensordecedores gritos y alaridos no cesaron. “Es que no es enamoramiento, lo que producen estos chicos es pasión, una cuestión física… sexo animal!!!”, dijo una de las espectadoras que no quiso decir su nombre.

Alejandra, María José, María Jesús, María Laura y Tania no pararon de gritar durante toda la función.

Féminas de todas las edades, muñidas cada una con su cámara de fotos, no tuvieron empacho a la hora de gritar los piropos y las frases más lanzadas. Tal es así que los actores debieron batallar contra la tentación y los ataques de risa que continuamente producían los ocurrentes comentarios que llegaban desde las butacas.  

“No nos importa nada”. MDZ eligió 25 mujeres al azar conforme iban saliendo del Ángel Bustelo al término de la presentación y les preguntó algunos detalles de la obra. Sólo cuatro pudieron responder las cinco sencillas preguntas (Los colores de la ropa con que estaba vestido Huevo, o el nombre del personaje de Sabrina Rojas, por ejemplo). “Disculpame, pero realmente salgo extasiada. No sé cómo voy a mirar a mi marido al llegar a casa, me moriré de tristeza”, confesó una sincera madre que había concurrido con sus dos hijas adolescentes.

En Imágenes
Bunkers de la Segunda Guerra Mundial
15 de Agosto de 2017
Bunkers de la Segunda Guerra Mundial