Almuerzo de delicias y sabrosos vinos: la receta ideal para hacer amigos

Los chicos de Wine of Mendoza organizaron un entretenido encuentro en Bodega Sottano para clientes mendocinos e invitados especiales. La jornada tuvo varios momentos: una completa degustación, paseo por la bodega y un almuerzo que se extendió en una amena charla. En la nota, todos los detalles.

Con la intención de agasajar a sus clientes -empresarios, comerciantes, dueños de vinerías, entre otros- y permitir que conozcan "desde adentro" la bodega y la elaboración del producto que comercializan, Wine of Mendoza organizó un inusual almuerzo entre semana. El ágape fue concebido de una forma totalmente informal, distendido y con el concepto de slow food. La premisa para todos fue conocerse, pasar un buen momento y hacer un quiebre dentro de la apretada agenda laboral.

Lo primero es la familia. Al igual que la famosa familia televisiva que supo imponer este slogan, los Sottano parecen abrazarlo a pleno. Pablo, Mauricio y Diego Sottano manejan completamente la bodega y cada uno tiene una tarea específica: mientras que Pablo se encarga de las relaciones públicas y es el más metido en cuanto al hecho de “estar en la bodega”, Mauricio es el arquitecto que la concibió y proyectó y Diego, el responsable de los números. Hasta el arte que embellece a la casa vitivinícola es parte del clan, pues los cuadros son de Andrea Bécares, la esposa de Pablo.

Las explicaciones del enólogo fueron seguidas atentamente por todos.

Mesa de vinos. La primera actividad de los invitados fue una interesante visita a las instalaciones, la cava de la bodega y la posibilidad de ser testigos del proceso de selección de uvas. El segundo estadio de la jornada consistió en una completa degustación. Se trató de una cata en la que se pudieron apreciar ocho vinos de la bodega. Varietales como Chardonnay,  Merlot, Cabernet y Malbec desafiaron los sentidos de los presentes. ¿Uno de los más aplaudidos? El blend cosecha 2008, compuesto por 60 % de Malbec, 30% de Cabernet Sauvignon y 10 % de Merlot.

Un traidor que atrapó a todos. El gran final de la degustación fue protagonizado por Judas, el vino estrella de Sottano. Se trata de un vino 100 % Malbec, de color rojo intenso, brillante con tintes negros, gran intensidad aromática y complejidad. En él predominan las notas a guindas, especias, tabaco, cassis, pimienta blanca y clavo de olor; aunque también algo de chocolate y menta. De gran estructura y marcada acidez, es dueño de una extraordinaria intensidad aromática y un gran volumen en boca acompañado de un largo final que lo hace único en su estilo.

Su nombre -muy llamativo- se debe a que la idea primera fue elaborar una partida limitada sólo para la familia, pero uno de los hermanos –MDZ investigó y supo que fue Mauricio- decidió compartirlo con terceros. Para conmemorar esa “traición” es que el vino fue llamado con el nombre del entregador de Cristo. 

Entre copas. Maximiliano Jais, Sebastián Gómez, el chef Lucas Bustos y Guillermo Barletta. 

Tapeo criollo. Ese fue el concepto del menú para el almuerzo, que llegó de la mano de la chef Gabriela Estrella. “La idea fue comenzar con los sabores más suaves para luego animarse a los más fuertes y complejos”, explicó la responsable del catering Ambrozía.

La primera tapa consistió en una canasta de humita y se siguió con escabeche de conejo, tostadas con jamón crudo, queso azul y peras confitadas; además, pinchos de provoleta y tomate cherry y de chorizo y pan de campo. Luego se sirvieron las tradicionales empanadas de carne cortada a cuchillo y de mollejitas marinadas en lima. Para finalizar el tapeo, llegaron las lonjas de entraña con salsa virgen.

El punto final llegó con una degustación de dos representativos postres regionales: vigilante helado (gelatto de mascarpone y dulce de batata) y el típico arroz con leche.

 

 

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