Noche barroca y solidaria de la mano de una gran artista

La soprano Verónica Cangemi estuvo en Mendoza y, junto a la orquesta Barroca de los Andes, deleitó con el concierto Velada Lírica Barroca, que se realizó en el teatro Independencia a sala llena y a total beneficio del Hospital Notti. El "back", las fotos de los asistentes, comentarios y detalles, en esta nota.

A partir de las 21, todo estuvo listo para una gran y esperada actuación: un repertorio perfectamente estudiado y la sala del teatro Independencia a pleno para deleitarse con la voz de la famosa soprano Verónica Cangemi, luego de su regreso tras su brillante actuación en la Scala de Milán.

Velada Lírica Barroca fue el nombre del concierto que contó con la producción de Julieta Gargiulo y Asociados y con el auspicio de importantes empresas locales. En esa oportunidad, acompañó a la cantante la Orquesta Barroca de los Andes, integrada por prestigiosos músicos argentinos y chilenos, que forman parte de orquestas barrocas europeas y nacionales. 

A punto de salir al escenario, los artistas ultimaron detalles.

Un concierto solidario. La cita con la música tuvo también, su motivo solidario: todo lo recaudado esa noche fue a total beneficio del armado de la sala de Terapia Intensiva post- quirúrgica para operaciones cardiovasculares del Hospital Humberto Notti. En palabras de la presidenta de la Cooperadora del hospital, Mirta de López Jonte, "esta sala es de suma necesidad, contemplando la enorme cantidad de niños de Mendoza y de la región que son atendidos".

"No sólo quisimos enriquecer la vida cultural de los mendocinos con una actuación de este prestigio y resonancia; sino también beneficiar al hospital y colaborar con la tarea que desarrolla", comentó Julieta Gargiulo sobre el objetivo de la velada.

El programa de la noche. El repertorio estuvo compuesto por clásicos de Georg Friederich Händel y Antonio Lucio Vivaldi. La primera parte estuvo dedicada, entre otras, a obras como Chaconne (de la ópera Radamisto), Volate, amori (de la ópera Ariodante) y Doppo notte, atra funesta, del compositor alemán. Mientras que la segunda mitad se conformó por creaciones de uno de los máximos exponentes del Barroco y de la música universal: Lo seguitai felice (de la ópera L'Olimpiade), Dolce fiamma del mio petto (de la ópera La Fida Ninfa)y Agitata da due venti (de la ópera Griselda).

El público mendocino, expectante. "La vez que hay ópera en Mendoza, hay que aprovechar; más si llega de la voz de una artista como Verónica". Oriana Pelagatti fue quien hizo el comentario y en esta frase se ajusta y resume la opinión de todos los mendocinos que llegaron al teatro esa noche con una gran expectativa.

"Conocemos su trayectoria, queremos escucharla y queremos colaborar también con la causa que originó este encuentro", fue otro de los tantos comentarios previos que se escuchareon en el hall de la sala.

La artista detrás de escena. Minutos antes de salir al escenario, MDZ acompañó a la soprano en su camarín. Mientras algunos de los músicos alistaban sus instrumentos, Verónica Cangemi aprovechó para comer algo. "No he cenado y ahora tengo ganas de comer", comentó eufóricamente. De la comida pasó directamente a practicar algunos ejercicios de elongación y respiración. "Ahora sí hagamos las fotos con todos los músicos" -pidió- para luego quedar un momento a solas y tranquila.

Pero antes, una nueva toma para mostrar el vestido elegido para el concierto. Ella misma fue quien lo describió: "Es muy simple, bien largo, negro con brillos y muy cómodo" y agregó, "es de Ariel Quintana, siempre le compro los trajes con los que actúo. Me gusta su estilo, y él ya conoce mis gustos, mis medidas y me quedan perfecto".

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