Apostillas e invitados de una celebración entre las hileras

El Fondo Vitivinícola Mendoza realizó "Magia, Concierto del Bicentenario", su tradicional Fiesta de la Cosecha. Fue un desfile de personalidades y un verdadero cúmulo de anécdotas y situaciones graciosas para no perderse. En esta nota, una extensa galería de fotos y todas las imperdibles perlitas.

"Magia, Concierto del Bicentenario", una nueva edición de la ya tradicional Fiesta de la Cosecha tuvo lugar en el aeropuerto Francisco Gabrielli. La Orquesta Filarmónica de Mendoza, los Trovadores de Cuyo y el prestigioso actor Ernesto Suárez con el grupo de teatro El Taller se unieron para brindar un corto pero aplaudido espectáculo; pero además de los hechos que se sucedieron en el escenario, las plateas también fueron noticia. Algunos de los trascendidos fueron los siguientes:

Un V.I.P. apagado. Una hora antes del comienzo del espectáculo un taxativo número de invitados especiales (entre los que se encontraban la mayoría de los intendentes y funcionarios provinciales de primera línea, además de algunos empresarios) había sido convocado a un cóctel. A un costado del escenario se preparó un sector en el que se dispusieron livings con una decoración especial, catering, diferentes vinos y una gran carpa para el confort de los mismos.

Glamour entre las viñas. Ana Laura Peña, Mónica Azura, Laura Sertoch e Isabel Storero.

La consigna era ocupar los asientos para disfrutar luego, el espectáculo; pero si bien la mayoría de los políticos pasaron a ocupar las primeras butacas a partir de las 22; un puñado de asistentes prefirió quedarse disfrutando la comida y la bebida, charlando y prestando una atención casi nula al show que acontecía a pocos metros.

La corona de la reina, el juguete preferido
de Rosalinda.
La estrella de la noche. Sin lugar a dudas, la pequeña Rosalinda (la bebé haitiana que fue adoptada por un matrimonio mendocino) fue la más saludada. La niña compitió con las reinas en dulzura y simpatía y ganó la pulseada.

Súper sociable y sonriente, Rosita despertó la ternura de todos. Las candidatas departamentales se deshicieron en cumplidos debido a su gracia y candor. Es más, casi todas las personalidades invitadas quisieron alzarla y tomarse una foto con ella, y fueron muchos los que manifestaron su felicitación y admiración a Carina Valdéz, la orgullosa mamá.

Mandatario enamorado. A contramano de los rumores de separación; muy mimoso se lo vio a Celso Jaque con su esposa, Liliana Landete. Entraron a la fiesta tomados de la mano como una parejita quinceañera; y se mantuvieron juntos casi toda la noche. A pesar de sentarse separados (él se sentó con Rubén Miranda y Liliana junto a la esposa del intendente lasherino), cruzaron miradas cómplices todo el tiempo.

Una brújula para Cristian. El mendocino ganador de la última edición de Operación Triunfo, Cristian Soloa, no lograba llegar al lugar destinado a las personalidades que cosecharían con las reinas. Estuvo dando vueltas por el predio más de 15 minutos -perdido entre los viñedos del aeropuerto- hasta que logró llegar a una de las puertas de acceso. Fue allí cuando quedó en evidencia el despiste del cantante, pues descubrió que había olvidado su credencial en el auto y debieron mediar las responsables de comunicación del Fondo Vitivinícola para que pudiera entrar al espacio.

Cristian Soloa, el más simpático de la noche.

Funcionario generoso. La divertida situación fue la siguiente: Luis Böhm se deleitaba con una copa de delicioso Malbec, elaborado con uvas de viñedos del aeropuerto, cuando se encontró con la pregunta de la cronista de espectáculos de MDZ: “¿Qué tal el vinito?”. “¡Pero pruébelo, querida!”, fue la dicharachera respuesta del secretario de Turismo de la provincia (dadivoso, el caballero).  

Metropolitana pero folclórica. Los Trovadores de Cuyo hicieron su aparición en escena entonando la famosa “Póngale por las Hileras”, y con ellos se acercó un típico gaucho con intenciones de bailar la cueca con las soberanas vendimiales. Grande fue la sorpresa cuando, tanto Candela Carrasco como Nadya de Longo –Reina y Virreina salientes- declinaron con cortesía la invitación. Fue la soberana representante de la Ciudad de Mendoza, Marina Cerván, quien salvó la situación poniéndose de pie y saliendo a bailar con el hombre.

La reina de Capital posó orgullosa con su pareja de baile, el gaucho con quien danzó una típica cueca.

El vino animó la fiesta. Muy requerida fue la bebida de Baco entre los músicos de la Filarmónica de Mendoza, los Trovadores de Cuyo y los actores que realizaron las distintas performances. Lo cierto es que no quedó ni una gota del vino dispuesto en las carpas que oficiaron de camarines.

“Hemos venido a honrar a ese maravilloso elixir espirituoso, que nos anima y nos alienta; y la mejor manera de homenajearlo es sirviéndonos de él”, dijo, como justificándose, uno de los artistas.

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