Había una vez en Mendoza… diez infantes guerreros

El escritor Leandro Hidalgo muestra esta noche su lado compositivo en "Los niños guerreros", su primer show sinfónico-literario. Lo acompañan músicos mendocinos y de Buenos Aires.

En la literatura, recorre lo pequeñito y también lo gigante. Leandro Hidalgo dibuja historias a través de sus microrrelatos y, desde dos años, palmea el lomo de ese animal literario llamado Ciclo Elefante (en el que, cada jueves, un escritor local se sube como invitado). También es parte de Indy-Gentes, el colectivo que agrupa a escritores y editoriales independientes mendocinas.

De esas mismas dimensiones (lo grande y lo chiquito) está hecha su última criatura: "Los niños guerreros", un show sinfónico-literario que rescata la ingenuidad primigenia y la capacidad creativa propias del "alma infantil".

Con esta producción -"inédita", según detalla- , y en compañía de nueve artistas locales y de Buenos Aires, desembarca el escritor en la sala Ana Frank para mostrar su lado compositivo. Desde ese rincón de la ciudad, esa porción de jungla cementada, saldrán sus infantes a jugar. Habitarán sus narraciones breves y un puñado canciones ("muy humildes y sencillas"), interpretadas por una orquesta sinfónica.

Niños grandes. Grandes niños. Guerreros, todos, en este mundo lúdico y cruel. Con esa cadencia paciente al hablar que lo caracteriza, Leandro explica el concepto de su aventura: "El nombre alude a la forma de hacer en esta jungla: con la inocencia, el empuje y la energía de un niño". Paréntesis. Un silencio casi imperceptible y después, la aclaración necesaria: "Pero no de cualquier niño, sino de uno dispuesto a defender sus ideas y convicciones hasta el final". 

El escritor (der) en acción, durante uno de los encuentros de Ciclo Elefante.

Está en pleno ensayo. Al tiempo que nos cuenta, su mente repasa la letra, bucea en las virtudes de la oralidad (sus textos, dice, fueron construidos en base a esta) y cierra detalles del que será "el show más importante de mi vida".

"¡Es que me acompañan unos músicos de la ostia!", subraya. Coma mediante, enumera a sus amigos de escena: "Mauro Marquet, solista de la sinfónica, en viola; Lelé Bengolea en violoncello; Diego López en contrabajo y Lucas Vedia en oboe, chicos de Buenos Aires que integraron la orquesta estable del Teatro Colón; Gustavo Berri, que toca el corno francés y que en Buenos Aires ha compartido escenario con Vicentico, Dancing Mood, Spinetta..."

Los puntos suspensivos introducen el nombre de quien construyó los pilares del espectáculo: el pianista barilochense Mario "Teacher" Galván. "Mario es un gran maestro amigo mío, un creativo bárbaro; es el arreglador de los temas y quien escribió todas las partituras", apunta Leandro y una sonrisa entusiasmada le asoma en la barba. De Galván, adelanta, son las dos únicas piezas instrumentales que se escucharán esta noche.

Agradecido con todos, apura, además, que "habrá proyecciones" y que las imágenes son obra de Yael Todaro, y que completa Bro Bulons (el hombre de las luces).

Ficha técnica:

Los niños guerreros (una producción sinfónica- literaria de Leandro Hidalgo)
Viernes 26 de febrero - 21.30
Sala Ana Frank - Maipú 230, Ciudad.
Entrada: $15.

Arreglos para orquesta /programaciones/piano: Mario "Teacher" Galván
Contrabajo: Diego López (Buenos Aires)
Viola: Mauro Marquet (Mendoza)
Violoncello: Lelé Bengolea (Mendoza)
Oboe: Lucas Vedia (Buenos Aires)
Corno francés: Gustavo Berri (Buenos Aires)
Dirección: Mario "Teacher" Galván (Bariloche)
Proyecciones: Yael Todaro.
Iluminación: Bro Bulons.

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7 de Diciembre de 2016|13:42
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