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"Queen Kim", la reina del patinaje artístico en Vancouver

Es adulada como Lady Di, da ruedas de prensa como una estrella del pop y quiere ser la reina del hielo en los Juegos, en los que será una "chica James Bond".

Más de una docena de cámaras siguen los entrenamientos de la grácil joven. Una manager censura las preguntas, ella sonríe vergonzosa y se inclina tras respuestas irrelevantes: "Me siento bien sobre el hielo y como vivo en Toronto, no tengo 'jetlag'".

La entrena Brian Orser, medalla de plata en los Juegos de 1984 y 1988 y que al contrario que su pupila, se muestra muy relajado.

"Por supuesto que quiere el oro, para eso estamos", dice el canadiense. "Cuando da lo mejor, es imparable", agrega.

Kim, que tiene el récord del mundo de puntuación, apenas viaja a Corea, así que pocas veces se abruma con el papel de estrella del que goza allí. La final del Grand Prix de 2008 la perdió ante su público, que le dedicó pancartas con la leyenda "Queen Yu-Na" y que al entrar en la pista gritaban tanto que sopesó no presentarse.

La última vez que perdió fue contra la japonesa Mao Asada, que fue la primera mujer en hacer en un mismo programa dos triples Axel y que quiere repetirlo en los Juegos, por lo que será la gran amenaza de la coreana.

"Cuando estamos en Corea es increíble, necesita guardaespaldas y se la trata como a Lady Diana", dice Orser, que quiere llevar a su mayor triunfo a la modesta patinadora, que donó 100.000 dólares para las víctimas del terremoto de Haití en enero sin decírselo a su propio entrenador.

La deportista de 1,62 metros vive como el resto de atletas en la villa olímpica. "Tengo la experiencia de dos Juegos Olímpicos. Me gustaría que ella sintiera los momentos olímpicos, lo especial", contó Orser, que en Calgary 88 electrizó a toda Canadá en la "Batalla de los Brians" contra su tocayo Brian Boitano. Gracias a Orser, Kim se siente en Vancouver como en casa.
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