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Tiger Woods: "Creí que me podía salir con la mía"

El número uno del ránking mundial de golf se disculpó públicamente por su infidelidad y expresó vergüenza. Admitió que tuvo un comportamiento "irresponsable y egoísta". Además, dijo que volverá al circuito sin especificar cuándo. Mirá el video.

Los escándalos sexuales en Estados Unidos tienen su propio canon. Y una parte fundamental de esa narrativa morbosa es la disculpa en público como la formulada este viernes por Tiger Woods.

Con la lectura de un comunicado, el multimillonario artista del golf ha roto su silencio después de que hace tres meses salieran a la luz sus compulsivas relaciones extramaritales con al menos una docena de mujeres: "Lo que he hecho no es aceptable y yo soy la única persona que tiene la culpa".

Para su anticipado turno de explicaciones -camuflado como una rueda de prensa sin preguntas retransmitida por televisión desde un campo de golf de Florida- la última deidad caída de la industria del deporte ha adoptado el tono típico de esos políticos sorprendidos con los pantalones caídos.

"Creí que me podía salir con la mía", ha indicado Tiger Woods al admitir que tanto dinero y fama después de haber trabajado muy duro toda su vida para llegar a la cima del golf le daban derecho a jugar bajo diferentes reglas. Pero según el deportista, ahora ha llegado el momento de enmendarse porque "lo importante en la vida no es lo que se alcanza sino lo que se supera".

Como palancas emocionales para salir de su embrollo, Tiger Woods ha indicado que se seguirá sometiendo a terapia psicológica para controlar su supuesta adicción sexual.

Decisión, similar a la de otros famosos de Estados Unidos en apuros y que empieza a ser percibida como una excusa "medicalizada" para justificar cuestionables comportamientos personales. El deportista también ha citado su interés por recobrar la fe budista que de niño le inculcó su madre asiática. Una espiritualidad que le resulta especialmente necesaria en estos momentos porque entre otras cosas el budismo insiste en la disciplina de "no seguir todo impulso".

El tono general de contrición de este doloroso cuarto de hora sólo se ha visto interrumpido sólo en tres ocasiones. Cuando Tiger Woods ha insistido en que los detalles de sus "affairs" en serie son una cuestión que sólo le incumbe a él y a su esposa, Elin, visiblemente ausente.

Cuando ha cuestionado los salvajes y falsos rumores publicados desde el accidente de tráfico que sirvió como estallido a finales de noviembre del escándalo. Y cuando ha exigido a los medios de comunicación que dejen de atosigar a su familia, que a su juicio no tienen porqué pagar por su comportamiento "irresponsable y egoísta".

Casi como si el golf fuera una especie de sacerdocio con capacidad redentora, Woods también ha perdido perdón casi al universo entero, en especial a los niños que lo tienen como ídolo.

Citando a su esposa, ha dicho que la prueba de su propósito de enmienda estará en sus acciones, no en sus palabras. Ante la incógnita multimillonaria de su retorno, el hombre se ha limitado a decir que volverá a jugar "pero no sé cuándo", sin descartar la posibilidad de que este año vuelva a participar en el PGA Tour. Y a modo de cierre emocional se ha abrazo a su madre delante de las cámaras.

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