El amor renació en la fiesta "Rojo y Negro"

Una reconocida bodega organizó, en la víspera del día de San Valentín, una nueva edición de su ya tradicional festejo por el Día de los Enamorados. MDZ te muestra el look de los invitados y te cuenta el menú, las sorpresas y los entretelones de una noche súper fashion. No te pierdas las fotos.

Existen diversas teorías que otorgan al 14 de febrero el origen del Día de los Enamorados. Algunos creen que viene desde la antigua Roma, en donde se adoraba, en esta época, al dios del amor -pidiendo el encuentro con el enamorado ideal a través de ofrendas y danzas- cuyo nombre griego era Eros y a quien los romanos llamaban Cupido.

La Iglesia Católica recuerda en esta fecha la figura de San Valentín, un sacerdote que, en tiempos de persecución de cristianos, decide casar a las parejas a escondidas de los ojos romanos.

Lo cierto es que, desde hace dos años, Bodega Renacer impuso esta celebración en la provincia con una superfiesta top que nadie se quiere perder.   

Un grupo que se las trae. Caterina, Lía, Cristian, Macarena y Valentina.

Patricio Reich, el organizador, considera que, “el Día de los Enamorados es una significativa fecha para festejar y una excelente excusa para celebrar el amor con tu pareja o entre amigos; compartiendo un momento romántico, una linda conversación con buena música de fondo, una deliciosa comida y un buen vino. Pensando en eso es que armamos esta fiesta, ya en su segundo año consecutivo”. 

Un dress code muy especial. A pesar de que algunos transgresores no cumplieron con la consigna, a propósito de la fecha que se celebraba, las mujeres debían vestir con el color de la pasión y los varones con el de la elegancia: rojo y negro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

           

 

Pato Reich y Luis Rico (foto 1), dos galanes que brindaron por el amor e Ine Catalini, Pilu Godoy y Gaby Zavaroni (foto 2). Vestido corto rojo y piel bronceada, una mezcla infartante.

 

Los más puntuales comenzaron a llegar a las 22, pero la verdadera fiesta comenzó pasada la medianoche.

El menú. Un exquisito catering se sirvió durante toda la noche, y contó con bruschetas, pizzas de diferentes variedades (la típica especial con jamón cocido y morrones, la de rúcula y jamón serrano, y la vegetariana fueron las preferidas), mini lomos de cerdo y empanadas de carne.

Las bebidas, complemento ideal. Además de un muy buen Malbec –Punto Final Clásico- y el infaltable espumante; se sirvió Enamore, un penta-varietal (Malbec, Cabernet Sauvignon, Bonarda, Syrah y Cabernet Franc) de color rojo rubí intenso, con notas a ciruelas, miel, pasas y canela, que según sus adeptos despierta recuerdos de momentos románticos y predispone al amor. Además, resultó la bebida ideal para maridar la ocasión.

En el momento del dancing, la barra libre de fernet y campari no tuvo respiro en toda la noche. 


Sorpresas, prendas y premios. Un camino de farolas antiguas ubicadas estratégicamente en el suelo guiaba a los invitados hacia el lugar de la fiesta; y una excelente banda de jazz recibió a todos al final del camino; en los jardines de la bodega. El deslumbrante show de fuegos artificiales marcó el comienzo oficial de la celebración.

 

Algunas de las chicas se tomaron muy en serio el concurso de besos.

La nota simpática de la noche fue el concurso del hombre más besado. Se repartió un rouge a todas las mujeres y los varones tuvieron que salir a la caza de furtivos besos… ¿El premio? Una caja de Punto Final Reserva. El ganador logró… ¡46 besos! Nunca se supo concretamente si fueron de diferentes mujeres o fue una sola la apasionada besadora.

La música, de la mano del ya famoso DJ Martín Guerrero, inició con los hits más escuchados de los 80 y 90, siguiendo luego una línea más house con re-versiones de disco. Por supuesto, no faltó el reggaetón; que hizo bailar a todos hasta el amanecer.
  

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