Deportes

La muerte de Kumaritashvili resalta el riesgo de los deportes de invierno

El georgiano es el último de una lista de víctimas que también incluye a los esquiadores austriacos Ulrike Maier y Gernot Reinstadler, al francés Regine Cavagnoud y al "snowboarder" noruego Line Ostvold.

La muerte del "luger" georgiano Nodar Kumaritashvili el viernes puso de manifiesto de nuevo el peligro de los deportes de invierno.

Kumaritashvili es el último de una lista de víctimas que también incluye a los esquiadores austriacos Ulrike Maier y Gernot Reinstadler, al francés Regine Cavagnoud y al "snowboarder" noruego Line Ostvold.

Cada muerte dio pie a más y más medidas de seguridad, como demostró el caso de Kumaritashvili. La Federación Internacional de Luge (FIL) decidió el viernes elevar el muro tras la curva 16, en la que se produjo el accidente, y cambiar el perfil del hielo del canal de Whistler.

Pero deportes como el esquí, el snowboard, el bob, el luge o el skeleton simplemente son disciplinas de alto riesgo.

"El continuo añadido de deportes extremos temerarios al programa olímpico, combinado con los avances físicos y tecnológicos que llevan al límite la velocidad, han hecho que los Juegos Olímpicos de invierno sean un circo de altos vuelos con carreras tremendas, velocidades incontroladas y, en algunos casos, puro peligro", escribió el diario "The Washington Post".

   La muerte de Kumaritashvili justificó las preocupaciones previas por la alta velocidad del canal de hielo de Whistler.

"Estoy preocupado", dijo el presidente de la Federación Internacional de Luge (FIL), Josef Fendt, el año pasado cuando el campeón del mundo, el alemán Felix Loch, batió en esa pista el récord de velocidad con casi 154 kilómetros por hora.

"La pista es demasiado rápida. Habíamos planeado un máximo de 137 kilómetros por hora y es 20 kilómetros por hora más rápida. Creemos que es un error de planificación", dijo Fendt el viernes al diario británico "The Daily Telegraph".

Cuando Maier murió en una carrera de supergigante en 1994 en la localidad alemana de Garmisch-Partenkirchen, su pareja denunció a los organizadores, pero un juzgado alemán dijo que Maier no se golpeó con un aparato de medición de tiempo, sino con un montículo de nieve.

Reinstandler murió de una hemorragia interna tres años antes, después de chocarse a una gran velocidad con la red de seguridad en el descenso suizo de Wengen.

Ambos sucesos llevaron a que se incrementaran las medidas de seguridad, como por ejemplo, las diferentes redes de protección y las líneas azules para marcar claramente la dirección.

Ninguna medida ayudó para evitar que Cavagnoud colisionara con un entrenador alemán durante un entrenamiento en Austria y muriera dos días más tarde en 2001.

El luge también ha tenido su historia trágica, especialmente cuando el británico Kazimierz Kay-Skrzypecki murió en un entrenamiento poco antes de los Juegos de invierno de Innsbruck 1964.

El esquiador alpino australiano Ross Milne también falleció antes de aquellos Juegos al chocar con un árbol.

En 1992, el esquiador suizo Nicholas Bochatay murió mientras entrenaba para un deporte de exhibición, el esquí de velocidad, en los Juegos de Albertville.

No todos los accidentes tuvieron consecuencias tan fatales, pero sí que han acabado con las carreras de deportistas. Es el caso del equiador austriaco Matthias Lanzinger, al que le tuvieron que amputar la pierna tras un accidente.

El suizo Daniel Albrecht sobrevivió a una espectacular caída en Kitzbühel el año pasado y aún no ha vuelto a esquiar. La carrera del francés Pierre-Emmanuel Dalcin podría haberse acabado por las lesiones sufridas en Beaver Creek en diciembre.

   Accidentes esta temporada ya acabaron con el sueño olímpico del campeón del mundo de descenso, el canadiense John Kucera, de la austriaca Nicole Hosp y del "snowboarder" estadounidense Kevin Pearce, que casi muere en enero.

El gran número de accidentes al final de 2009 llevó a un nuevo debate sobre la seguridad, pero el director de carrera de la FIS (Federación Internacional de Esquí), Günther Hujara, recordó que el esquí seguro nunca será posible.

"Siempre espero que no pase nada. Pero es un planteamiento equivocado que viene de fuera, que asume que un deporte puede ser seguro. Somos un deporte en el que los accidentes son parte del movimiento", señaló Hujara.
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