Redes sociales: ¿qué hay detrás de tus amigos?

Facebook y Twitter son las más populares de Internet. La construcción de "una" imagen, el no estar nunca solo, el mostrarse para ver, la heteroglosia y los nuevos juegos de lenguaje son las claves de su arrasador éxito.

“Escribe en su muro”, “tienes una invitación de amistad”, “has sido etiquetado en una foto”, “ayúdale a encontrar amigos”, “usa el buscador de amigos” son frases familiares a millones de usuarios de Facebook en todo el mundo.

Otro tanto sucede con los términos “timeline”, “hashtag”, “reply”,  “trending topics” o “fail whale” de los “followers” en Twitter.

Facebook y Twitter son las redes sociales más populares de Internet y destacan entre los más de 155 sitios donde incontables personas, conectadas entre sí, pueden compartir e intercambiar cualquier tipo de información.

Tal vez se trate de uno de los efectos previstos por la teoría Seis grados de separación, planteada por el escritor húngaro Karinthy en 1929 en su cuento Chains y que ha recibido el asedio de la matemática, la sociología, la psicología, el teatro y el cine con desigual éxito.

Lo cierto es que en enero de este año Facebook, seis años después de su lanzamiento, sumaba 400.000 millones de personas y a tres años de su creación Twitter es alimentado por 75 millones de usuarios que escriben todo el tiempo mensajes de menos de 140 caracteres.

Para sus creadores, aparentemente no se trata de hacer dinero. Según un informe publicado en The Wall Street Journal, los ingresos, no los beneficios, en los sitios de redes sociales están comenzando a despegar. Los expertos estiman que Facebook, valorada en $15.000 millones de dólares, generará $710 millones en 2010.

Se trata de una práctica social atravesada por lo discursivo y mediada por la tecnología que pone de manifiesto nuevas modalidades de relación social y personal. Pero, ¿qué hay detrás de este crecimiento exponencial de las redes sociales?


Construcción de "una" imagen

Para Estela Zalba, especialista en semiótica, es posible analizar este fenónemo desde la denominación de los sitios. “Si se hace una traducción literal de Facebook sería caralibro, libro de caras. Pero en realidad, pero face se usa para plantear el tema de la imagen, imagen como la imagen del sujeto frente a los otros”.

En las redes sociales emerge la necesidad de las personas de mostrarse, inclusive hasta de permitir la invasión del ámbito de lo privado.

“Facebook, más allá de las fotos, apunta a una manera construir una imagen en el marco de una red social. Se trata de la construcción de una imagen del sujeto hacia los otros. Hay una serie de estudios en relación a cómo uno construye su imagen para los demás; muchos se han hecho en torno de las prácticas verbales, pero es interesante analizar Facebook como un lugar donde los sujetos construyen imagen y tienen la posibilidad, según el nivel de ego del sujeto, de ampliar los límites de la privacidad, de quiénes pueden acceder a la información que ellos tienen en su sitio”, analiza la también secretaria académica de la Universidad Nacional de Cuyo.

Zalba destaca algunas diferencias y emparenta Twitter con el gran despliegue de textos que han tenido los celulares. “Twitter es un sistema conversacional, se trata de pura interacción verbal y tiene reglas establecidas. Desde el “twitt” que es la onomatopeya de un silbido, algo breve, que permite mensajes muy pequeños. Yo vincularía a Twitter con los mensajes de texto de los celulares”.

“En Argentina la frecuencia del mensaje de texto es mayor al uso del teléfono como tal. Y Twitter en alguna medida reemplaza el mensaje de texto, lo posibilita y lo expande. Porque el mensaje de texto del celular tiene las limitaciones propias del soporte técnico”, argumenta.

La titular de las cátedras de Semiótica en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, subraya cierto cambio en la noción de privacidad. “En general, la gente pone barreras para no ser invadida y conservar cierto nivel de privacía, pero las generaciones más jóvenes tienen una necesidad de mostrarse y que todo el mundo pueda acceder a ellos. Es interesante que se pueda controlar, administrar, qué nivel de privacía se quiere tener y qué información se va a compartir armando una red más acotada. Cómo el sujeto puede manejar su nivel de interacción con los otros y administrar los vínculos y los grados de privacía”.

La personalización en la red no sólo construye una imagen a partir de la información que damos de nosotros mismos, sino que es parte de la construcción de la imagen personal. Esto involucra desde el texto y el cómo se escribe el mismo hasta los íconos, fotos, colores, videos con los que el usuario se presente a los otros.



No estar nunca solo

Hay una necesidad de estar permanentemente conectados, de no estar en ningún momento solo, de evitar el aislamiento. Aquí subyace el deseo de otra cosa: de ver y ser visto y de compartir el tiempo pero no el espacio.

“Son nuevas formas de socialización, de interrelacionarse con los otros y de romper barreras. Las redes sociales permiten romper el espacio. Ahora la pregunta no sólo es ¿quién sos? sino ¿dónde estás? En los encuentros cara a cara se comparte el espacio, en las redes sociales se comparte el tiempo. Se comparte el tiempo porque el espacio es Internet, es un mismo ubicuo espacio en el que no hay distancia. La dimensión que demarca el vínculo entre los usuarios es el tiempo que se comparte”, desarrolla Zalba.

“En este sentido es interesante el origen de Facebook, que nació por la necesidad de un grupo de estudiantes que querían relacionarse entre ellos. Son los hijos de Internet. Creo que estamos asistiendo al desarrollo de las nuevas modalidades de comunicación de los hijos de Internet según los países y el acceso a la red”, explica Zalba.

La académica cita la noción de los hijos de la televisión a quienes define como personas para quienes su primera socialización y su primera interrelación fue a través de la televisión. “Creo que los hijos de televisión son los padres o los hermanos mayores de los hijos de Internet. Se definen por su forma y sus modos de acceso, por cuáles son sus lógicas comunicacionales y su acceso al mundo simbólico”, apunta.

“Una de las posibilidades a futuro es que estas redes sociales reemplacen totalmente en las generaciones más jóvenes las anteriores formas de comunicación digital. Antes se mandaba una carta, no un telegrama; ahora se escriben más mensajes de texto que e-mails, por ejemplo. Es una posibilidad que los hijos de Internet se comuniquen totalmente a través de las redes sociales”, arguye Zalba.



Mostrarse para compartir

Para Zalba se trata de mostrarse para compartir, ya sea que lo produzca el sujeto o lo traiga de otro sitio de Internet. “Internet y estas nuevas tecnologías, van potenciando ciertas características que muchos autores habían visto en la práctica discursiva. Por ejemplo, Bajtin y su planteo de la dialogicidad y la polifonía como una característica de todos los discursos”.

La experta señala que en estas nuevas modalidades de comunicación, la dialogicidad explota al máximo, es ilimitada, cuando se traen otros textos, ya sea, copiando, pegando o vinculando.

“En esa dialogicidad, al traer a tu propio Facebook, blog, sitio, otros textos, generás dentro de tu propio hipertexto que sería tu propio sitio una polifonía absoluta. Porque traés todas las voces que querés, de quiénes querés, elegís que voz traés y cuál no. Incluso, también traés voces que no sabés que estás trayendo”, apunta Zalba.

Heteroglosia y diálogo

El otro gran aspecto que destaca en las redes sociales es el de la multiplicidad de lenguajes, hecho del cual emerge la noción de heteroglosia.

Si bien hay un predominio del inglés porque estas redes han sido creadas, “escritas”, en ese idioma, los usuarios, en el caso de español van castellanizando las palabras y surgen términos como twittear, bloggear, linkear, clickear, chatear, etcétera, y se explota al máximo la capacidad que tienen las lenguas de generar nuevos términos.

“Las lenguas son el instrumento para armar lo discursivo y están a su servicio. En ellas hay núcleos duros que no son fácilmente modificables por los usuarios, las estructuras sintácticas, por ejemplo. Pero están los componentes dinámicos donde los sujetos generan cambios, que son los semánticos y los léxicos. Así se van generando los fenómenos de cruces de lenguas y en una lengua como la española, que toma las bases léxicas del inglés, lo hispaniza con las terminaciones morfológicas del español y lo adecua al escribirlo según nuestras reglas. No se trata de contaminación lingüística, sino de capacidad de asimilación de la lengua en virtud de las necesidades de comunicación.”, explica Zalba.

Para la semiótica, “este es un fenómeno de heteroglosia veloz. Antes se daban estos fenómenos pero de una manera más lenta, ocasionalmente a través del contacto de los sujetos hispanoparlantes con otras comunidades por viajes, contactos limítrofes y demás. Ahora se da por Internet, ahora esos fenómenos se reproducen y se generan en cantidades exponenciales. Algunas de estas palabras perdurarán y otras serán fugaces. Este es un ejemplo perfecto del dinamismo de la lengua”.

Escritura versus redes sociales

Zalba asevera que “hay una confusión muy grande cuando se piensa que se está deformando el lenguaje, porque una cosa es el lenguaje y otra la escritura”.

La escritura es un sistema de registro ya que lo que es natural a los seres humanos es el hablar. De ahí que la docente desarrolla que “la escritura es una invención posterior, incluso se considera una tecnología desde el punto de vista antropológico. El desarrollo de la posibilidad de escritura, es decir, de registro, genera revoluciones antropológicas en los pueblos porque les permite mantener la memoria que de otra manera estaba consagrada en la tradición oral”.

Respecto de las prácticas de escritura en las redes sociales, Zalba señala la brevedad, la adaptación y la ruptura con ciertas convenciones ortográficas, reemplazando las letras por el fonema.

“Las alteraciones ortográficas se producen en los grafemas que se corresponden con un sonido, en la qu y en la k, entre otras. Esto debe ser observado por quienes se desempeñan en el campo educativo para enseñarle a los estudiantes que según la modalidad de comunicación y el destinatario depende cómo va a el ser el lenguaje de esa comunicación. No es lo mismo escribir un mensaje de texto a un amigo que dirigirle en un e-mail a un profesor”, subraya la docente.

Zalba señala que el registro de la escritura varía de acuerdo al campo, al tenor y al modo y que por ello es necesario que ver bien cómo se trata cada género discursivo.

“Cuando tomamos apuntes tenemos nuestros propios de escritura veloz, y el “q” o “xq”, en lugar de qué y por qué, no lo generaron ni los mensajes de texto ni Facebook ni los chats. Cada uno tiene su propia taquigrafía, sus abreviaturas. El problema aparece cuando estas formas abreviadas, por su mala competencia comunicativa, el sujeto no sabe adecuarse a las distintas situaciones de comunicación y géneros discursivos”, destaca la investigadora.

El usuario presiona en el plano de la expresión, de la grafía. “Escribe “q t parec” en lugar de ¿qué te parece? La estructura de la oración no puede modificarla porque si la modifica no se entiende. El usuario ha modificado la manera de registro del código escrito”, ejemplifica Zalba.



Juegos de lenguaje: diferentes roles

Todo radica en cómo cada usuario se sirva de una red social determinada, si se trabaja en una empresa o si se trata de una red académica, se debe respetar ortografía y redacción; otro tanto sucede en las redes sociales de profesionales como Linkedin, la más extendida entre los hispanohablantes.

“El lenguaje tiene sus propias reglas formales pero los usuarios se lo apropian para fines comunicacionales determinados y respetan ciertas reglas y otras no. Las respetan porque el objetivo es ser comprendido. Se trata de un nuevo juego de lenguaje y en ese juego interactúa con el otro. Esto es muy intenso entre los adolescentes porque es propio de ellos generar una red social en la que sólo te entiendas con tus amigos, de ahí las famosas jergas adolescentes que todos hemos creado en su momento”, desarrolla la docente.

Lo importante es que el usuario aprenda que en otros juegos de lenguaje y de comunicación él no puede usar los mismos modos de registro porque no va a ser entendido.

Zalba afirma que “Internet y las nuevas tecnologías requieren, bien o mal, de una cierta capacidad de lectura y de escritura. Una persona analfabeta puede ver televisión y puede escuchar radio, pero no puede navegar. Leer un mensajito de Twitter no requiere de gran concentración, no es como leer un diario y muchos menos que leer un libro”.

De ahí, que la semiótica y secretaria académica de la UNCuyo sea  categórica al señalar que “hay que ver cómo vamos a trabajar el desarrollo de las competencias comunicativas en los alumnos. El desafío es para todos quienes tienen que explicar producción y comprensión de textos, lengua, comunicación. El gran desafío es enriquecer las competencias comunicativas de los niños y de los jóvenes”.

Patricia Rodón

Opiniones (2)
10 de Diciembre de 2016|08:07
3
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10 de Diciembre de 2016|08:07
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  1. que se contacto mediante facebook con un tipo que la trabajo para verla en cordoba y ella fue con su madre alli las sometio a ambas pero violo a la chica eso es el facebook y si le decis algo a tus hijos te mandan a pasear
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  2. El miedo en la visión de las cosas
    La semana pasada un politicólogo español desfenestraba internet. Entre líneas podía entenderse un miedo ha que ciertas herramientas pretendidamente propias de la poítica se trasladaran a otro ámbito sin control de los ambiciosos del poder. Este artícula es el lado opuesto. Es aire fresco y muestra a la Gran Red a travéz de una de sus caras como lo que és. Una herramienta. El mal o buen uso depende de la persona e internet ha dado señales de salud al reaccionar bien contra ciertos abusos. En mi caso, soy usuario de Facebook, la gran red vino a solucionar un problema con la distancia. Vivo a más de 400 km de cualquier afecto. Hace poco me junté a comer un asado con un amigo vuelto del extranjero y fue un recordar de todas las comunicaciones a través de la Gran Red. Tal como se puede entender en el artículo. No se comparte el lugar, pero todo el resto del vínculo está presente.
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