Deportes

Fútbol de mendocinos: ¿Cómo se curan las heridas?

Con llagas desparramadas en cada paso de las fechas del año calendario, presenciamos atónitos como el juego más bonito del mundo deja esquirlas en las cada vez más bardeadas instituciones locales. Sólo sobrevivimos en la mediocridad absoluta.

El paso feroz de la desintegración federal en el fútbol argentino esta haciendo mella en los clubes nuestros, no desde hoy sino desde hace tiempo.

En esos espacios barriales, que a pesar de los dichos y pareceres, siguen siendo el sustento de miles de chicos y adolescentes que encuentran una escapatoria ante tanto aislamiento social, ya nada es igual, nada parece dar para más.

La pelota, amiga y confidente de tantos sueños y esperanzas, nunca se manchó en esos pies cargados de destreza, de los pibes que pueblan y poblaron los campitos “aislados de ostentación”, los de la vuelta a la esquina, de tu casa o la mía.

Pero hoy, esa redonda y gordita amada, está arrastrando lastres que despedazan su giro ondulante. Esa pelota ya no dobla, se cae. Y esas canchitas rellenas de moléculas de tierra se enloda con la apertura demográfica, se esfuman los sábados de cuarta y reserva, los de FEMEFA.

Mendoza cuenta en su historia futbolera, con centenares de proezas, amalgamadas en tradiciones de clubes potenciados, enumerarlas sería dejar una lágrima por lo que fue y nos dejamos quitar. Hoy, todo se ha desbordado de tal forma que pocos son los que perduran en el tiempo, con al menos un sostén de deseo por no ser igual que el resto.

Luján de Cuyo, Deportivo Maipú, Atlético Argentino, Huracán Las Heras, Deportivo Guaymallén, y varios más, Gimnasia y Esgrima, Andes Talleres, Atlético San Martín y otros tantos; Leonardo Murialdo, Huracán de San Rafael, Pacifico de Alvear, y muchos sin poder estar cerca siquiera de este sistema aberrante.

Ellos, tus clubes de barrios hoy son sólo espectros de lo que alguna vez fueron, han hecho esfuerzos denodados decenas de dirigentes por salvarles la ropa - algunos cumplieron, otros no pudieron y se fueron - pero la historia cíclica y perversa los coloca paulatinamente en esta realidad atroz.

Pertenecen a campeonatos sin pertenencias, a certámenes desteñidos y destructivos, donde no importa para nada los palmarés ni lo que supieron ser.

Son simplemente certámenes que les sirven a los “señores del fútbol” para llenarse la boca con una palabra que les encanta remarcar, “el fútbol del interior”. Algo que los deje seguir probando con su feudalismo incipiente y repulsivo. Por eso inventaron términos y las remarcan en cada ocasión que tienen.

¡Interior las pelotas! Somos todos argentinos habría que recordarles en la cara.

O siguen diciéndole Godoy a Godoy Cruz, por que no saben.

No para nada,  lo hacen por que les gusta tener el control y utilizar el eufemismo, y se lo seguimos permitiendo. Que saben de esfuerzos y sacrificios, si nacieron al lado del obelisco, el ombligo de este bendito país.

¡Godoy las pelotas!. Es Godoy Cruz, che porteño.

Y seguimos con nuestros queridos clubes, esos que juegan sólo para no desaparecer, pero lentamente están desapareciendo. Y nadie se planta en el centro del ojo de la tormenta para detener este desmembramiento, este desarraigo.

La Liga Mendocina ha perdido fuerzas, a costos elevados de silencios consentidos. Entiendan ustedes, que los Argentinos, se han “fabricado” para atraparnos en sus controles remotos, de donde nos cambian cuando quieren de situaciones.

No les interesa un bledo, lo que el oeste pueda aportarles y cuando viran la vista hacia este cuyo vendimial, es sólo para exhibir su circo de riquezas con clásicos amargos y llevárselas a montones y tiritones.

Seguramente millones de palabras se ha gastado en esta dirección, pero nunca nadie da una explicación de porque seguimos creyendo en sus supuestas ilegalidades y asentimos a sus fiestas del fútbol de la Capital.

Será porque seguimos siendo “cabecitas negras” o “huecas”, y quizás sea así.

En esas reuniones creadas desde el ente rector del fútbol nuestro para mejorar lo desmejorado, al menos con palabras vacías, van invitados algunos y no todos lo que realmente deberían estar. Y nada termina siendo serio cuando las prioridades pasan por conveniencias individuales.

Sin lucha conjunta, no hay premio compartido

Ahora que el fútbol parece ser de todos, por la bendita pública TV, habría que remarcarles a los que quieran oír, que todo no es igual, que la “caja boba” no es un club construido por miles de almas.

Habría que recordarles que los bolsillos de los pobres están vacíos y debilitados, que necesitamos que nos escuchen por lo que representamos y no por lo que parecemos, porque si seguimos callados, nadie podrá curar estas heridas.

No hay mal que dure una eternidad, ni tonto que lo resista.
Opiniones (4)
7 de Diciembre de 2016|17:21
5
ERROR
7 de Diciembre de 2016|17:21
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. El muerto esta bien muerto ¿que hacemos con el muerto?? Es la duda que me deja luego de concurrir el sabado al estadio donde 700 personas asistieron, la huella que deja este decadente sistema lo podemos ver tan solo en las canchas que le toca jugar a HLH y Murialdo.... ¿que hacemos con el muerto? Ya es tarde la Liga Mendocina cobra su comision y no le interesa nada de nada sobre sus clubes afiliados.- ¿que pueden defender? si no existen
    4
  2. solo vasta con ver q huracan y murialdo hace años pelean por un lugar en el argentino y los clubes q alli juegan son un desastre, soy hincha del historico gimnasia, repito historico
    3
  3. Los clubes no se estan muriendo es una sensacion como todo en este pais! MAMITA.
    2
  4. La respuesta...2 palabras... Julio Grondona la lacra mayor el mafia numero 1.
    1
En Imágenes