Los pequeños inversores buscan la sofisticación frente a la crisis financiera

Desorientados por la falta de opciones que da el mercado a causa del colapso de las hipotecas de baja categoría en Estados Unidos, los argentinos que cuentan con un poco de capital más vulnerables aprovechan los certificados ETFs como refugio, en el duro arte de diversificar el riesgo.

Desorientados por la falta de opciones que da el mercado a causa de la crisis hipotecaria en Estados Unidos, los pequeños inversores argentinos buscan refugio en los certificados ETFs, como una manera más de emular el comportamiento de los institucionales más sofisticados en el duro arte de diversificar el riesgo.

La debilidad del dólar y los balances poco alentadores que se conocen de las principales empresas que cotizan en bolsa a nivel mundial, fuerza a los inversores a que corran tras el rastro que deja la escalada en el precio de los commodities, pero los altos costos de operar en este tipo de mercados excluyen a este tipo de participantes.

Sin embargo, las finanzas modernas les están haciendo las cosas un poco más fáciles a los inversores minoristas.

Los ETFs nacieron, en 1993, como certificados que representaban el comportamiento de un índice de acciones -en ese caso fue el Standard and Poor’s 500-, pero en los últimos años los activos subyacentes involucran tecnología, energía, biotecnología, medios, transporte, mercados emergentes, granos, metales preciosos, petróleo, telecomunicaciones, bonos y monedas, entre otros.

Se negocian en el mercado bursátil de la misma manera que una acción y los montos mínimos son bajos (5.000 dólares), al tiempo que no se requiere permanencia.

El detalle a tener en cuenta es que en los últimos doce meses, los inversores que colocaron su capital en alguno de los fondos mutuos indexados; en inglés, "exchange traded funds" (ETFs) lograron una rentabilidad cercana al 100 %.

Al cerrar el tercer trimestre de este año, los ETFs con más alto rendimiento a doce meses eran aquellos que se habían concentraron en valores de compañías asiáticas y otros mercados emergentes.

También los ETFs de ciertas materias primas, de compañías que pagan dividendos y de divisas (con excepción del dólar).

A título de ejemplo el FTSE/Xinhua China 25 Index (fondo de compañías chinas) logró un rendimiento de 126 %, mientras que el MSCI Brazil otorgó un 96 % durante los últimos 12 meses.

"El tema de la crisis dio un fuerte impulso a los ETFs, en particular a los mercados emergentes, dándoles opción a los inversores de incursionar en mercados que de otra manera le serían inaccesibles", dijo a Télam Mariano Arrieta, jede de Estrategia de Inversiones en la consultora Puente.

Entre los certificados más demandados en los últimos meses, Arrieta enumeró el oro, el petróleo y cierta canasta de acciones asiáticas. Por estos días, las inversiones en los fondos que cotizan en bolsa respaldados por el suministro aurífero han estado creciendo, de la mano de los temores inflacionarios y la incertidumbre en los mercados financiero que alientan el flujo de dinero.

Precisamente, ese flujo proviene de aquellos inversores que reconocen en los ETFs una forma segura de poseer oro sin tener que cumplir con los costos habituales asociados con el almacenamiento y transacción física del metal. Para este caso las opciones son dos: la primera el fondo GLD, que replica el precio del lingote; y la otra que invierte en empresas mineras de oro.

El activo subyacente del GLD consiste en oro físico custodiado en el HSBC Bank de Estados Unidos. Entre las commodities, los granos también ocupan un lugar muy especial.

El índice de precios de los alimentos elaborados por la Food and Agriculture Organization (FAO) subió a su nivel más alto desde que se creó en 1990 y los precios del trigo y de la leche registraron picos récord.

Otras materias primas, como el maíz y la soja, también están cotizando por encima del promedio de la década pasada. Entonces, para aprovechar estos mayores costos, las administradoras están ofreciendo a los inversores la posibilidad de invertir en commodities agrícolas.

Asimismo, los que quieran aprovechar la fortaleza del euro pueden hacerlo comprando un fondo de inversión que maneje una cartera con activos en el Viejo Continente o adquirir acciones en la Bolsa de Comercio de Madrid.

"Son instrumentos relativamente nuevos, y en los últimos meses están mostrando un crecimiento impresionante", destacó Mariana de Mendiburu, analista de CIBSA del Grupo López León.

La especialista destacó la posibilidad de "comprar y vender a lo largo de la sesión bursátil en mercados estratégicos, a un costo inferior al de los Fondos Comunes de Inversión (FCI)" por tener los ETFs una administración pasiva (uno compra un índice y asume el riesgo de la adquisición).

En definitiva, para comprar hoy acciones chinas, rusas o indias, invertir en bolsas estadounidenses o tener en cartera pequeños valores europeos ya no es necesario acudir a los mercados de origen.
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19 de septiembre de 2017 | 16:27
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