Arístides, la dueña de la movida mendocina

El calor no es excusa. A pesar de tener vigencia todo el año, en los primeros y cálidos meses la tradicional calle de la 5º sección se transforma en una verdadera pasarela nocturna. No te pierdas la galería de fotos.

Año tras año, la calle Arístides se transforma en la vidriera del verano. Ya sea para mostrar el bronceado que algunos traen de las playas, o para desfilar con amigos y encontrarse; la consigna es mirar, ser mirados y seducir.


Las tendencias. Es vox populi que hasta el más rebelde cae en las redes de averiguar, aunque sea brevemente, lo que se usa y lo que no.

Para las damas, la directriz principal de la moda tiene que ver con mostrar mucha piel, pero sin perder la delicadeza y la elegancia. Nada de transparencias o ropa ajustada; pero un sí rotundo a los vestiditos súper cortos, mini shorts, pañuelos, ropa lánguida y sacos de verano largos.

My best friend. Ale Condeme
y Elina Marchena.


Ellos se animan al pelo semi-largo (tipo melenita desmechada). Las bermudas combinadas con zapatillas con onda de tela u ojotas hawaianas son prácticamente el uniforme para salir.

 

El horario. Llegar antes de las 10 de la noche es un quemo. La idea, en realidad, es llegar cinco minutos antes de esa hora, para aprovechar los happy hours. Es importante saber que casi todos caducan dos horas antes de que a Cenincienta se le transforme en zapallo la carroza.   

Gastronomía. Es notable el sostenido crecimiento de este rubro en cuanto a calidad y diversidad de propuestas. Comida tailandesa, italiana, española, mexicana, árabe, caribeña y criolla son algunas de las opciones culinarias que esperan a los transeúntes.

Cena de amigos. Marti de Cara
y Juanjo Marnetti.

Ahorro y crisis. A pesar de la riqueza gastronómica, el plan más popular (sobretodo para los más teens) es desembarcar en la Arístides “ya cenados” y juntarse a charlar y degustar algún trago. Muchos de los bares se especializan en coctelería y la oferta es realmente extensa. ¿Los más pedidos? El mojito, el daikiri de frutilla y el campari con naranja.


Clásica pero renovada. Una característica distintiva de la zona es que la oferta es amplia. Los locales clásicos tienen su lugar y siguen vigentes, pero siempre hay novedades que permiten que la calle se reinvente.

El suceso en el 2010 lo produjeron algunos espacios que dan la posibilidad de quedarse hasta la madrugada bailando. Los más nuevos tienen tecnológicas minidiscos que explotan a partir de la 1 AM, pero otros organizan fiestas temáticas “ad hoc” y cuentan con públicos ya cautivos.   

Producción Periodística: Federico Croce para MDZ.

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