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Y una noche volvió el fútbol al parque

Después de un torneo en el que como local Independiente casi no pudo festejar y de superar un periplo que por momentos fue un calvario, la Lepra en el Gargantini volvió a jugar al fútbol. El triunfo trae optimismo, más allá de la liviandad del rival.

Como una máquina de perfectos engranajes, aceitada y de fino proceder, se desarrolló el circuito ideado por Claudio Úbeda, sin encontrar irrupciones, destacando aún más el mecanismo que Independiente en la cancha supo concebir.

Porque ante Italiano el Azul abocó las partes al trabajo del equipo, eslabón por eslabón, encontrando en el último de la cadena, Javier Velásquez, la más destacada actuación.

Pero claro, todo triunfo se construye desde abajo, con cimientos que aguanten embestidas y le den tranquilidad a los que están más arriba. Y justamente aquí la Lepra empezó a darle forma a un triunfo inobjetable.


Desde De la Vega a Seltzer, pasando por Loeschbor y Moreyra, Úbeda encontró la solidez necesaria como para poner la cabeza en el arco de enfrente. La dupla Loeschbor-Moreyra es de una rudeza precisa, y difícil será que los encuentren mal parados. Ni hablar de lo que las torres representan en el área contraria, donde justamente Loeschbor abrió el partido con un frentazo.
 

Es real que Sportivo Italiano tiene un plantel sumamente pobre y con escasos argumentos, pero no es menos cierto que este equipo le convirtió tres goles a Independiente en la primera parte del torneo, y que para pelear hay que ganarles a todos y ayer el Azul hizo propio este refrán.

Por eso también es tan valorable el trabajo de los hombres del medio. Donde indudablemente el alto nivel de Solís y Romero, más la regularidad de Garipe, potenciaron el juego del equipo.

Quien no tuvo demasiada participación pero el crédito abierto es Diego García. Si bien no fue de intervenciones influyentes, es real que el juego se trasladó por el sector derecho en la mayor cantidad de oportunidades.

Finalmente la ofensiva del equipo estuvo en sintonía con lo que todo hincha quiere. La velocidad y picardía de Ferradas, se sumaron a la aparición estelar en la noche del Gargantini, la de Javier Velázquez.

Llegó al parque para hacer goles y empezó a retribuir el interés cifrado en él con un partido inteligente, ocupando los espacios, marcando presencia en el área y lo más importante, despachándose con un gol de alta factura y luego el penal que cerró el encuentro.

Fue una noche redonda la que hilvanó este Independiente versión 2010. Claro, Italiano no era demasiada medida, pero quien olvida un debut con este juego. El tiempo dirá.

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7 de Diciembre de 2016|19:21
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