Atardeceres burbujeantes

Un ameno cóctel organizado por los responsables de turismo de Bodega Séptima fue la forma elegida para presentar una manera diferente de disfrutar de la puesta de sol en la cordillera. De qué se trata la propuesta y todos los que estuvieron presentes, en esta nota.

A pesar de un cielo que amenazaba con una típica tormenta eléctrica veraniega, muchos de los convocados se armaron de coraje y, provistos de paraguas o decididamente dispuestos a mojarse un poco (y así aminorar el intenso calor que nos azota por estos días), se dieron cita en Agrelo, Luján de Cuyo; respondiendo la invitación de los anfitriones.

Kelly y Marta, 
fascinadas con la vista. 

Es que Bodega Séptima, perteneciente al grupo Codorníu, un año más relanzó el programa “Atardeceres”. Se trata de una visita guiada por las instalaciones de la casa vitícola y, al final del recorrido, la posibilidad de disfrutar de la puesta de sol en las amplias terrazas del edificio degustando los vinos y sobre todo los espumantes María Codorníu, María Pinot Noir y María Reserve.

Fabián Molino y una caída de
sol soñada.

Embrujados. “Además de los deliciosos espumantes y las tablas y delicatessen preparadas especialmente por el restaurant María, la posibilidad de disfrutar de los intensos colores del crepúsculo mendocino junto a música tribal y étnica de fondo transforman a esta experiencia en un deleite para los sentidos”, comentó una entusiasmada comunicadora que pidió anonimato. 

Sucede que la vista imponente hacia la cordillera de los andes y los sobrecogedores tonos rojizos, amarillos, lilas y azulados del cielo verdaderamente obligan al visitante a recomendar este paseo, que se presenta como una alternativa distinta y un bálsamo de placidez frente al calor citadino.

Palabra autorizada. Laura Bravín, del área de turismo de Séptima explicó que “la idea es que el turista o visitante tenga la posibilidad de llegar a una bodega en un horario en el que la mayoría de ellas no se encuentran abiertas al público –en general la oferta gastronómica se limita a los mediodías-. Nosotros particularmente creemos que la hora más linda para visitarnos es la puesta de sol”.

El maestro Rodolfo Castagnolo musicalizó la velada con ritmos étnicos.

Invitación masiva. Los anfitriones dejaron en claro que todos son bienvenidos: jóvenes, mayores, turistas y mendocinos. Solo basta comunicarse para realizar reserva previa e informarse de los precios. Las visitas podrán realizarse los días miércoles y jueves, desde el 27 de enero y hasta mediados de abril; de 18:30 a 21 hs.

Producción Periodística: Federico Croce para MDZ.

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