Perlitas y chimentos de la gente en el superclásico: un evento con alma propia

No se trata de un simple partido de fútbol. Cada vez que River y Boca se enfrentan, el folklore que se genera en las tribunas y plateas es un espectáculo aparte. Los disgustos, las alegrías, los políticos, el look, los personajes… enterate de todo en esta nota.

Un nuevo choque entre los dos equipos emblemáticos de la Argentina se produjo en Mendoza de la mano del torneo de verano, y los mendocinos se volcaron masivamente al estadio Malvinas Argentinas. Te contamos algunas perlitas con los entretelones del encuentro y lo que el ojo de MDZ vio antes, durante y después de que River terminara de amargarle el verano 2010 a Boca.  

Hinchas de River, llegando en son de paz.

Alegría y paz. Desde temprano pudo verse la peregrinación de gente subiendo por la calle Emilio Civit y pasando por los portones del parque hacia el estadio. Simpatizantes de ambos equipos se cruzaban sin problemas.   

¿Y el operativo? A pesar del anuncio con bombos y platillos de la campaña contra el alcohol en la que se usarían doce alcoholímetros y se tomarían medidas de prevención bajo el lema “menos alcohol, más vida”; la cantidad de vendedores que ofrecían cerveza y vino en tetra brik era alarmante.

El estadio, deplorable. Hace tiempo que desde el gobierno se escuchan promesas de mejoras, pero el estado de las instalaciones del Malvinas Argentinas sigue siendo paupérrimo. Los que pagaron entradas de $100 o más se sintieron estafados al encontrar los baños sucios y tapados, y los asientos rotos o repletos de excremento de aves.

Mas quejas. En este caso, un llamado de atención para tener en cuenta con respecto a los discapacitados. En un primer momento no los dejaban entrar, porque al tratarse la organizadora de una empresa privada, entregaban obleas especiales que invalidaban las del gobierno. A regañadientes, la situación se solucionó.

Una buena. Los chicos de la escuelita de fútbol de Leopoldo Luque -un programa social por el que pasaron más de 20000 infantes- oficiaron de pasapelotas. Desde lejos se podían apreciar las caritas de emoción por estar cerca de sus ídolos máximos.

Bullanguera. Aunque finalmente perdieron por penales, la hinchada de Boca Juniors (tanto en la popular como en las plateas) fue la más entusiasta. El gol de Viatri en el primer tiempo fue el más festejado de la noche.

Los xeneizes dejaron la garganta en Mendoza, pero lamentablemente no les alcanzó. 
 
Generoso. Víctor Fayad llegó al partido acompañado de varios de los candidatos a concejales que propone para la futura elección capitalina a realizarse en marzo; y antes del comienzo de la contienda (futbolera) compró sándwiches para todos.

Divos y no tanto. Un marcado contraste fue el que se vio en el trato y compañerismo de los periodistas porteños para con los colegas mendocinos. Mientras que Enrique Macaya Márquez saludó a todos y, muy dicharachero, conversó e intercambió opiniones por doquier; otros como Mariano Closs y Fernando Niembro pidieron no ser molestados en su sala, y no tuvieron contacto con el resto de la prensa.

 
Mariano Closs, con actitudes de estrella. Macaya, una institución del periodismo futbolero.

La prensa, de parabienes. Con beneplácito fue recibido el snack que preparó la Secretaría de Deportes de la provincia para los periodistas: gaseosas y masitas que en el intervalo de 15 minutos desaparecieron fugazmente.

Funcionarios de relax: La fauna política mendocina se acercó masivamente al evento deportivo del verano, y –como si se hubieran puesto de acuerdo- todos se mostraron distendidos y entusiastas. Saludándose "como Pedro por su casa", muchos eligieron mostrar un perfil familiero e incluso se animaron al humor con cronistas y fotógrafos.

Es así que, entre otros Cristian Racconto, Víctor Fayad, Alfredo Cornejo, Alejandro Abraham y Carlos López Puelles (titular de la Dirección General de Escuelas) se transformaron en un espectador más. La excepción: el flamante Ministro de seguridad, Carlos Aranda, que en intensas recorridas estuvo acompañando a policías y gendarmes.

Platea desganada y fashion. El comentario general fue la falta de “identidad futbolera” en las plateas. Mientras que las populares estaban teñidas de banderas, camisetas y trapos con los característicos azul y oro y rojo y blanco; muchos espectadores de la platea eligieron lookearse con atuendos de marcas reconocidas y accesorios (vinchas o bandanas para ellas y lentes de sol para ellos). Algunos ni siquiera seguían el partido: se dedicaron a conversar, mirar y ser mirados. No estaba Daniel, pero varios se sintieron en presencia de una "Pasarella".

Look hot. El inclemente verano logró que muchas mendocinas se animaran a usar pequeños tops, hot pants o diminutas soleras que (junto a los improvisados baños de agua con vasitos para refrescarse del agobiante calor) desconcentraron a más de un fotógrafo.  

La gaseosa más cara de Mendoza. Enojo y discusión despertó en algunos de los asistentes del área VIP descubrir que los refrescos costaban $12, mientras que en los demás sectores el precio era de $6. Cuando increparon al vendedor ambulante, este simplemente les respondió: “yo cobro lo que me dicen que cobre”.                                                                                                                  

Santi Durany, Eze Bonilla y Antonito.

Corridas y delirio. Estos sentimientos hizo aflorar el jugador de River Plate Gonzalo Ludueña, que se acercó a la tribuna y regaló el short y las medias que llevaba puestos. Todos los hinchas intentaron tomarlos, pero el afortunado desapareció entre la multitud corriendo y no se supo más de él.

El más buscado. Carlos Bianchi fue la personalidad de la cancha. A pesar de su renuncia como manager de Boca, los hinchas lo idolatran y todos querían una foto con él. El virrey, con paciencia y buena predisposición, no se la negó a nadie.

El más silbado: El jugador de Boca Pablo Mouche hizo gestos obscenos a la tribuna de River cuando se retiró al banco por un cambio, y despertó la furia de los espectadores. Incluso un boquense opinó que “actitudes de este tipo incitan a la violencia y desvirtúan todo: lo que debe ser una fiesta deportiva se transforma en desbande y enojo”.                                                                                                  

Viveza criolla. A pesar de que se debía abonar $10 por auto en la playa general de estacionamiento del Malvinas Argentinas –a beneficio de una fundación- , algunos “cuidacoches” cobraban un plus para asegurar la protección del auto. “Sino, quien sabe lo que le puede pasar”, comentaban amenazadoramente.

Producción Periodística: Federico Croce para MDZ.

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